LOS RETOS DE AMÉRICA LATINA, PARA QUE LA RECUPERACIÓN NO SE ESCAPE

LOS RETOS DE AMÉRICA LATINA, PARA QUE LA RECUPERACIÓN NO SE ESCAPE

Después de muchos años, las perspectivas económicas para América Latina son nuevamente prometedoras. La actividad económica de la región ha cobrado impulso en 2004, respaldada inicialmente por el vigoroso crecimiento de la demanda mundial y la solidez de los precios de los productos básicos, y en los últimos meses por el dinamismo del consumo privado y la inversión de las empresas. Si bien en los países industriales el crecimiento se ha desacelerado significativamente en los últimos meses, en América Latina se ha mantenido a un ritmo vigoroso. En general, se calcula que el crecimiento de la región en 2004 ha sido de 4,5 por ciento, la tasa más alta desde 1997.

17 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Después de muchos años, las perspectivas económicas para América Latina son nuevamente prometedoras. La actividad económica de la región ha cobrado impulso en 2004, respaldada inicialmente por el vigoroso crecimiento de la demanda mundial y la solidez de los precios de los productos básicos, y en los últimos meses por el dinamismo del consumo privado y la inversión de las empresas. Si bien en los países industriales el crecimiento se ha desacelerado significativamente en los últimos meses, en América Latina se ha mantenido a un ritmo vigoroso. En general, se calcula que el crecimiento de la región en 2004 ha sido de 4,5 por ciento, la tasa más alta desde 1997.

Sin embargo, a pesar de estos factores favorables, persisten dificultades. El desempleo y la pobreza se mantienen en niveles demasiado altos y las disparidades entre el ingreso de ricos y pobres son muy grandes. Desde que asumí el cargo de Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), me ha alentado observar que las autoridades reconocen la importancia de aplicar reformas sostenidas. Pero se requiere que más países de América Latina forjen un consenso político perdurable en torno a políticas que faciliten el crecimiento y el aumento del empleo, elementos esenciales para reducir la pobreza.

Para mantener la actual recuperación, es necesario hacer frente lo antes posible a varios desafíos importantes de política económica. La deuda pública de muchos países latinoamericanos sigue siendo demasiado alta. Pese a la reciente consolidación fiscal, el promedio de la deuda pública de la región se sitúa alrededor del 55 por ciento del producto interno bruto (PIB), muy por encima del nivel registrado a finales de los años noventa. Su disminución reduciría los factores de vulnerabilidad existentes y ampliaría las posibilidades de aplicar políticas fiscales anticíclicas que ayuden a amortiguar, en el futuro, el efecto de una desaceleración de la economía. Los países deben adoptar medidas de mayor envergadura para que la deuda pública sea más sostenible, como por ejemplo, ampliar la base impositiva, mejorar la estructura de la deuda y fortalecer la gestión del gasto. La reforma de las pensiones también es importante. Hay que reexaminar el tema de las prestaciones de jubilación demasiado generosas, reducir los costos administrativos y limitar los compromisos financieros indefinidos del gobierno con los sistemas de pensiones. Es muy positivo que algunos países de la región ya estén encaminados en esta dirección.

Asimismo, los gobiernos deben reducir el gasto en ámbitos no esenciales a fin de aumentar la inversión en infraestructura, salud y educación. Si la inversión en estos ámbitos críticos es insuficiente, no solo se socavan las perspectivas de crecimiento, sino que también se dificulta aún más la reducción de las desigualdades sociales en la región. El FMI ha trabajado con varios países de la región para hallar mecanismos que permitan dar cabida a un mayor volumen de inversión en infraestructura (por ejemplo, mediante la asociación de los sectores público y privado) en el marco de los programas respaldados por el FMI, si dicha inversión es compatible con la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda pública.

En los últimos 10 años se han registrado logros importantes en la reducción de la inflación. Muchos países han conseguido controlar las subidas excesivas de los precios. Esto es un logro sin precedentes. El objetivo principal de la política monetaria debe ser asegurar y afianzar estos avances. Muchos países han adoptado sistemas basados en metas explícitas de inflación, que ofrecen un marco prometedor para la aplicación de las políticas monetarias y cambiarias, y sientan las bases para un crecimiento firme y estable en el futuro.

También deberán abordarse diversas cuestiones institucionales y estructurales de carácter más general para contribuir a un aumento de la inversión a escala regional y a la asignación eficiente de recursos que América Latina necesita para alcanzar un crecimiento sostenible y reducir la pobreza. Concretamente en comercio exterior, mercado de trabajo y sector financiero (ver recuadros).

Con la aplicación de este programa de reformas, América Latina podrá afianzar los logros económicos alcanzados en los últimos años. Si el crecimiento económico puede mantenerse en su nivel actual a lo largo de los próximos 10 años, el ingreso real per cápita en 2015 será 40 por ciento más alto que hoy en día, lo cual constituirá un notable cambio frente al estancamiento relativo de los últimos 25 años. Pero creo que el ritmo de crecimiento puede acelerarse si se aplican reformas de política económica decisivas y de gran alcance. Este crecimiento contribuirá enormemente a aliviar las actuales tensiones sociales, mejorar el entorno político y afianzar las bases de la democracia en la región. El FMI está dispuesto a trabajar con todos los gobiernos para ayudarles a alcanzar estas admirables metas.

Comercio exterior.

A pesar de los grandes esfuerzos desplegados en la última década para liberalizar el comercio exterior, América Latina sigue siendo mucho menos abierta que otras regiones de rápido crecimiento. Las reformas para liberalizar aún más el comercio son cruciales para estimular el crecimiento y reducir la vulnerabilidad. Las principales ventajas provendrían del éxito de las negociaciones comerciales multilaterales que den lugar a un mayor acceso a los mercados de las exportaciones clave, como los productos agrícolas y textiles. No obstante, es mucho lo que América Latina puede hacer por su cuenta para reducir los aranceles, limitar el uso de barreras no arancelarias y flexibilizar algunas de las restricciones al comercio de servicios. Estas reformas también deberán respaldarse con mejoras en la infraestructura y en la administración de puertos y aduanas.

Mercado de trabajo.

Las reformas del mercado de trabajo, que en la mayoría de los países de América Latina han sido limitadas, cobrarán aún más importancia en el contexto de una mayor liberalización comercial. La experiencia de varios países indica que estas reformas son esenciales para aumentar la flexibilidad, la inversión privada y el crecimiento. Los mecanismos institucionales que establecen altas indemnizaciones por despido y restringen el empleo temporal se convierten en obstáculos importantes que traban la contratación de nuevos trabajadores y la redistribución flexible de los recursos.

Los altos costos laborales indirectos también son un impedimento para el empleo. Con el tiempo, las políticas que facilitan la contratación de trabajadores acelerarán el crecimiento del empleo en el sector formal, lo cual redundará en notables beneficios sociales, ya que los trabajadores tendrán acceso a las protecciones del mercado laboral regulado que no existen en el sector informal. También será necesaria una inversión adicional en educación y formación y una red de protección social adecuada para garantizar el acceso a nuevas oportunidades y proteger a los trabajadores en sectores en crisis.

Sector financiero.

Los sectores financieros de la región tienen que dejar de ser fuentes de vulnerabilidad y convertirse en los cimientos de la solidez económica, capaces de generar de forma sostenida el crédito que es vital para apuntalar el crecimiento económico. También será necesario redoblar esfuerzos para afianzar la regulación y supervisión bancarias, mejorar las normas contables y de auditoría y examinar las leyes de quiebra a fin de que los prestamistas tengan más posibilidades de recuperar el valor de los préstamos en dificultades. En términos más generales, al dar más credibilidad al estado de derecho y a la exigibilidad de los contratos podrá mejorar el clima de inversión para inversionistas nacionales y extranjeros. La creación de un entorno que propicie una mayor inversión extranjera directa en la región será un elemento importante de la estrategia para impulsar el crecimiento.

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