MEDIDA PARA IMITAR

MEDIDA PARA IMITAR

Treinta días de plazo dio el alcalde de Ibagué, Rubén Darío Rodríguez, a los establecimientos nocturnos de su ciudad para que instalen dispensadores de preservativos. Aunque el fácil acceso a los condones es una idea ya adoptada por otros gobiernos locales, el novedoso aporte de Rodríguez está en reglamentarlo por decreto y enfocar su medida en los sitios de rumba. De este modo, la capital tolimense da un paso adelante en la aplicación de políticas de salud sexual y reproductiva para reducir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

17 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Treinta días de plazo dio el alcalde de Ibagué, Rubén Darío Rodríguez, a los establecimientos nocturnos de su ciudad para que instalen dispensadores de preservativos. Aunque el fácil acceso a los condones es una idea ya adoptada por otros gobiernos locales, el novedoso aporte de Rodríguez está en reglamentarlo por decreto y enfocar su medida en los sitios de rumba. De este modo, la capital tolimense da un paso adelante en la aplicación de políticas de salud sexual y reproductiva para reducir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

No será fácil para la Alcaldía de Ibagué resistir los ataques de sectores reaccionarios que ven en la protección y el cuidado sexual una invitación al libertinaje. Tampoco para los clientes de discotecas romper tabúes y miedos que aún en pleno siglo XXI rodean la compra y el uso de los preservativos y los empujan a comportamientos riesgosos. Según el Ministerio de Protección Social, un 52 por ciento de las mujeres gestantes reportó no haber deseado el embarazo en su momento y las estadísticas muestran un crecimiento preocupante de la maternidad en adolescentes. Estos problemas requieren más medidas puntuales y sencillas como la de Ibagué y menos llamados a la moral.

Pero la decisión de un alcalde para asumir un debate público tan espinoso no es suficiente si no se adoptan políticas integrales de promoción de los derechos sexuales y reproductivos. A la información y el acceso barato a métodos anticonceptivos hay que sumar la derrota de estereotipos machistas e ignorantes sobre el sexo y las relaciones de pareja. Hay que modernizar los currículos de educación sexual en las escuelas, abaratar y masificar las pruebas de VIH y de cáncer en cuello uterino, y estimular las denuncias de violencia sexual contra mujeres y menores. El reto del alcalde Rodríguez es no limitarse a la pequeña discusión de los condones sino desarrollar más programas de salud reproductiva, y el de sus colegas de las grandes ciudades es elevar los derechos sexuales a la parte más importante y visible en sus políticas educativas, de juventud y de salud.

editorial@eltiempo.com.co

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