EN EL PONY SUEÑAN CON EL GOL

EN EL PONY SUEÑAN CON EL GOL

El honor y la alegría de hacer un gol en fútbol no son para todos. Esa emoción está reservada en primer lugar para los que juegan de delanteros y sobresalen por su talento y oportunidad en el área y, en segundo lugar, para los que simplemente tienen la suerte de anotar.

15 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El honor y la alegría de hacer un gol en fútbol no son para todos. Esa emoción está reservada en primer lugar para los que juegan de delanteros y sobresalen por su talento y oportunidad en el área y, en segundo lugar, para los que simplemente tienen la suerte de anotar.

Lo cierto es que todos los chicos que intervienen en el actual Torneo Infantil de Fútbol sueñan con hacer un gol en la cancha Marte 1.

Hasta ahora se han marcado más de 70 goles. Algunos los han hecho de tiro libre, de cabeza, con la pierna derecha, la izquierda o desde el tiro de esquina, que es olímpico y el más difícil de hacer.

Todos tienen en común que brindan alegría a jugadores, hinchas, técnicos, padres de familia y tienen algo que los diferencia, la forma como lo celebran sus autores.

Andrés Maya, de Campo Amor, anotó el primer gol del certamen. "Sentí una emoción muy grande al saber que hacía el primer gol del torneo. Todos me felicitaron y cuando terminó el partido me entrevistaron en la radio. Es algo que no olvidaré", dice.

Para John Esneider Avendaño, también de Campo Amor y quien convirtió cuatro goles en un partido, lo que más le gusta de hacer goles es el poder celebrarlos como un jugador profesional. "Abro las manos y corro a abrazarme con los compañeros", cuenta.

Juan Fernando Quintero, de la Alcaldía de Envigado, igualmente hizo otros cuatro goles en un solo partido. El dice que su celebración es espontánea, que no imita a nadie. "Grito el gol y me uno con los compañeros para hacer alguna cosa", agrega.

Faider Fabio Burbano, del Envigado, lleva cuatro tantos en el Torneo. "Cuando hago un gol corro a gritarlo a las barras y después busco al técnico y me abrazo en señal de agradecimiento por dejarme jugar", explica.

Collins Steven Belalcázar, del equipo Florida Valle, opina que para celebrar el gol hay que estar preparado. El entra a la cancha y sueña con hacer un gol. Debajo de la camiseta del equipo lleva otra con los nombres de sus padres y la levanta cuando marca un gol.

Este jugador anotó el primer gol olímpico de este año y la felicidad fue grande. "Me ayudo que estaba venteando mucho y que le pegue bien a la bola", cuenta.

En el Ponyfútbol del 2004 se anotaron 160 goles y James Rodríguez, de la Academia Tolimense, fue el máximo artillero con nueve.

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