TRES FALLIDOS LUSTROS PARA DESOCUPAR LAS CALLES

TRES FALLIDOS LUSTROS PARA DESOCUPAR LAS CALLES

Las estadísticas no registran el número de operativos ni de vendedores informales o policías que han resultado heridos o con contusiones en las calles de Villavicencio en los últimos quince años.

07 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Las estadísticas no registran el número de operativos ni de vendedores informales o policías que han resultado heridos o con contusiones en las calles de Villavicencio en los últimos quince años.

Tampoco las perdidas económicas que esos violentos y permanentes enfrentamientos han dejado para los comerciantes organizados, los vendedores informales, la Alcaldía y la misma policía. Lo anterior a pesar de las decisiones judiciales que ordenan a la administración recuperar el espacio público y de los proyectos que se han abordado, sin que se encuentre una solución definitiva.

Uno de ellos fue el Centro Comercial Villa Julia, cuya organización se inició con la escritura 1821 del 21 de abril de 1991, mientras que los locales los empezaron a vender a partir de octubre del mismo año. Meses después la edificación de tres pisos empezó a funcionar pero hasta la fecha sus 533 locales nunca han estado abiertos de manera simultánea por las disputas entre los copropietarios del primer piso con los de los pisos superiores. Según los mimos propietarios de Villa Julia y fuentes de la EDUV, empresa que construyó este centro comercial, cerca del 30 por ciento de los locales se encuentran cerrados y algunos comerciantes regresaron a las calles.

En 1993 la alcaldesa Yolima Romero Medrano construyó 160 casetas para reubicar a igual número de vendedores en el lote ubicado en la Plazoleta Los Centauros. Después muchos vendieron los derechos que tenían sobre estos locales a personas con cierto prestigio en la ciudad y los otros continúan allí.

En noviembre de 1996, siendo alcalde Juan de Dios Bermúdez, la EDUV anunció que construiría un centro comercial en el sector de San Andresito, frente al centro comercial Villa Julia, que tendría un costo de 3.500 millones de pesos para reubicar a los 136 comerciantes que allí se encontraban, los de La Hormiga, y de las calles del centro. Este proyecto nunca se ejecutó.

En la administración de Omar López Robayo fue nombrada a través de un concurso de méritos Elizabeth Céspedes como asesora para el espacio público, con el aval de Fenalco y el Comité Intergremial del Meta, con la idea de encontrarle una solución definitiva a la recuperación del espacio público. Entre 2001 y 2003 se contemplaron alternativas como adecuar las antiguas instalaciones de la Permanente Central, el antiguo edificio de Telecom en el centro, una edificación cerca del Ley y un lote al lado del Fondo Rotatorio del Ejército, pero la única alternativa realizada fue la reubicación de 40 vendedores de artesanías cerca del caño Parrado, al lado la sede Cruz Roja Colombiana.

El alcalde Germán Chaparro Carrillo se la juega con el proyecto del Centro Comercial Bodega Informal y deja como alternativa la adecuación de la antigua sede de la Permanente Central, pero no considera viable las otras iniciativas contempladas por administraciones anteriores.

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