BAJOS DE DEFENSAS

BAJOS DE DEFENSAS

Hay una misión difícil en el periodismo que comparten los órganos de control del Estado, con todas sus asustadurías , como dice Alberto Baquero, y es el control social que deben ejercer sobre el ejecutivo y otras instancias públicas y privadas. Obviamente el periodismo conlleva desventajas evidentes pues no cuenta con códigos específicos o una juricidad especial que le dé marco legal para actuar y ejercer su control, sino apenas el medio en sí con que cuenta para informar.

18 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Hay una misión difícil en el periodismo que comparten los órganos de control del Estado, con todas sus "asustadurías", como dice Alberto Baquero, y es el control social que deben ejercer sobre el ejecutivo y otras instancias públicas y privadas. Obviamente el periodismo conlleva desventajas evidentes pues no cuenta con códigos específicos o una juricidad especial que le dé marco legal para actuar y ejercer su control, sino apenas el medio en sí con que cuenta para informar.

En un medio social tan violento como Colombia, donde se insta a los periodistas a "actuar bajo condiciones de guerra" debido al alto número de periodistas sacrificados en el país el sentido común y el imperativo de subsistencia -derecho natural y sagrado- ha llevado al relajamiento del rigor periodístico para ejercer el control social sobre lo que se debe.

En el Meta y en el municipio de Villavicencio, se han venido evidenciando desde administraciones anteriores que persisten en la actualidad acciones de los entes públicos que si hubieran sido atendidos como debiera por los medios de información, habrían actuado como remedio eficaz en contra de la corrupción política que campea. En contra de ello nos hicimos los de la vista gorda, el pase agachado para pedir con rodilleras la pauta publicitaria. O aún más: negociamos nuestro espacio para hacer una defensa sostenida y solapada, pero a todas luces evidentes, mientras alardeábamos ser conscientes de nuestra región.

Los medios de información pueden ser el primer aviso de una enfermedad grave, los primeros síntomas que pongan en evidencia un malestar que con el tiempo puede afectar todo el cuerpo social. Estamos bajos de defensas y anticuerpos y numerosas enfermedades campean en la escena social y pública con ostentación como si fueran la cura y no la enfermedad, aupados por los medios.

La crisis institucional que suele azotar la sociedades en descomposición moral con el tiempo golpea a todos los sectores: comercial, educativo, industrial, profesional, de la salud, etc. Todos venimos a pagar con el tiempo los platos rotos, y ponemos la boca en O y nos rasgamos las vestiduras y exclamamos: "Pero qué bárbaro, en este país si no se puede, con tanta corrupción y descomposición. Mejor, apaga y vamonos." Y claro, todos tenemos nuestro rabo de paja, y todos comimos, y desoímos y apartamos a los molestos que dicen por ahí de vez en cuando -es peligroso, acuérdense- algunas verdades.

Pero como todo, exige valor moral y civil que a veces no poseemos, porque nos amenazan con la cuchara, el extrañamiento, el aislamiento, el cerco económico que actúa en contra de lo más sagrado y valioso del ser humano: la libre voluntad y la dignidad. Los hijos vigilan, no olvidarlo. No es una instancia que incite a nadie a ser víctima propiciatoria, a autoinmolarse, solo pedir un poco de decoro y decencia para efectivamente ser conciencia de un pueblo.

* Lic. en Filología e Idiomas.

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