CUÁL SOBERANÍA SE HA VIOLADO

CUÁL SOBERANÍA SE HA VIOLADO

Extraña que ante el ultimátum, prepotente y desafiante, que el presidente Hugo Chávez le ha enviado al Jefe del Estado colombiano, haya tantas voces de columnistas, políticos y dirigentes reclamando las excusas que el mandatario venezolano demanda como condición para el retorno de su embajador en Bogotá y restablecimiento de las relaciones comerciales abruptamente interrumpidas por él, sin miramiento para compromisos bilaterales que no se podían romper sin concierto previo. Dónde queda la dignidad de la Presidencia de Colombia? Y conste que hablo de la institución como tal y no de la persona de Alvaro Uribe Vélez que la ocupa.

21 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Extraña que ante el ultimátum, prepotente y desafiante, que el presidente Hugo Chávez le ha enviado al Jefe del Estado colombiano, haya tantas voces de columnistas, políticos y dirigentes reclamando las excusas que el mandatario venezolano demanda como condición para el retorno de su embajador en Bogotá y restablecimiento de las relaciones comerciales abruptamente interrumpidas por él, sin miramiento para compromisos bilaterales que no se podían romper sin concierto previo. Dónde queda la dignidad de la Presidencia de Colombia? Y conste que hablo de la institución como tal y no de la persona de Alvaro Uribe Vélez que la ocupa.

Para analizar objetivamente el caso, conviene enfocarlo en sus dos componentes; el hecho en sí mismo con su desarrollo consecuencial y si de este se desprende una violación de soberanía para cualquiera de las dos parte o para ambas. Comencemos por el incidente. Colombia ofrece recompensas en dinero dirigidas a la captura de criminales fuera de la ley. Venezuela también lo ha hecho, no para criminales sino para adversarios del régimen chavista, cuestionado por la mitad de su pueblo.

Si ante el señuelo del metal, funcionarios del gobierno venezolano y miembros de su Fuerza Pública se dejan tentar, capturan al delincuente y lo entregan a las autoridades colombianas o lo sitúan en forma que estas puedan aprehenderlo, el caso compete al Gobierno de su país, que verá el tratamiento que aplica a sus funcionarios.

Pero bien. Ocurrido el hecho, el presidente Chávez, en un programa de prensa, radio y televisión de carácter interno, de manera por demás informal, acusa a la Policía colombiana de mentir y a los organismos de seguridad de nuestro país de efectuar el secuestro del llamadocancilleri Rodrigo Granda en las calles de Caracas, señalando que se ha violado la soberanía de Venezuela. Ni lo uno ni lo otro es cierto. Pero cometida la precipitud, el mandatario no halla otro camino que seguir esgrimiendo la presunta violación de la soberanía nacional, y así lo proclama ante la Asamblea Legislativa, ahora sí formalmente, con la banda presidencial al pecho.

El incidente, que reducido a sus justas proporciones entre dos gobiernos amigos y hermanos, habría dado pie para un arreglo directo, exento del histrionismo que revistió el episodio ante la Asamblea, donde las mayorías chavistas tributaron unánime aplauso a su líder y su férvida invocación a un nacionalismo siempre a flor de piel frente a un caudillo pasional y demagogo.

El Gobierno colombiano respondió con un comunicado sobrio, sereno, en el que sostiene no haber violado la soberanía de Venezuela, justifica el sistema de recompensas e invoca la solidaridad internacional para combatir el terrorismo. Quizá hubiera sido aconsejable que ese comunicado fuese la única voz oficial de nuestro Gobierno, pues la multiplicidad de declaraciones, lejos de contribuir a dar claridad al asunto, en unos cuantos casos lo enredaron sin necesidad.

Pasando al caso de la soberanía y comprobada la afirmación de nuestro Ministro de Defensa sobre el no ingreso a territorio venezolano de miembros de los organismos de seguridad del Estado, nuestro Gobierno ha dicho y tiene mucho que decir en torno a las más que sospechosas relaciones de su contraparte venezolana con las Farc. O es que ya se olvidó el ingreso a la zona de distensión de un general venezolano para tratar directamente con las Farc la liberación de un secuestrado? Y los campamentos subrepticios de la misma organización en Perijá y otras zonas fronterizas, denunciados en su momento por el mando militar colombiano? No ordenó el propio Chávez la persecución en caliente para entrar en territorio colombiano con elementos de su fuerza armada?.

El señor Rodrigo Granda, miembro de la organización narcoterrorista Farc, así calificada internacionalmente, obtuvo con papeles falsos la ciudadanía venezolana. Tratándose de un miembro conocido en América y Europa por sus andanzas diplomáticas que incluían aprovisionamiento de armas y elementos para la guerrilla , resulta por lo menos extraño que los activos servicios secretos no se hubieran enterado de a quién se le concedía tal privilegio. Tampoco aparece muy favorable a la soberanía colombiana la presencia de diez miembros de las Farc incluido el propio Granda en un Congreso Bolivariano en Venezuela.

Los colombianos que vemos la amistad de Colombia y Venezuela no solo a la luz del pensamiento visionario de Bolívar sino con el sentido práctico de buscar la integración en todos los campos, y que hemos trabajado activamente por lograr ambos propósitos, vemos la necesidad de enmendar la situación creada. Pero no a costa de la dignidad de la Presidencia de la Nación. Que haya un esfuerzo leal de ambas partes, si es preciso con intermediación amistosa de otros países, sin pretender causar humillaciones ni heridas. Y voluntad para evitar la desmesura en situaciones futuras.

alvatov2@yahoo.com

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