CUANDO BOGOTÁ ECHÓ P ARRIBA

CUANDO BOGOTÁ ECHÓ P ARRIBA

Mi papá era un artista , dice Alejandro Beer, hijo de Paul Beer, fotógrafo de planos y construcciones que llegó de Alemania y se quedó. Y de ese padre artista conserva alrededor de 7.000 negativos, muchos de ellos en vidrio.

08 de junio 2005 , 12:00 a.m.

"Mi papá era un artista", dice Alejandro Beer, hijo de Paul Beer, fotógrafo de planos y construcciones que llegó de Alemania y se quedó. Y de ese padre artista conserva alrededor de 7.000 negativos, muchos de ellos en vidrio.

Los guarda en unos estantes de su casa. Sociólogo y abogado, mira a su padre, fallecido en 1979, desde el afecto y las ciencias sociales. Todo ese legado no está en las mejores condiciones, pero para el hijo es un testimonio.

Algunos de esos negativos se podrán ver a partir de mañana en Metamorfosis de una ciudad: Bogotá en la lente de Paul Beer (1950-1970) , que se inaugura en el Archivo de Bogotá, organizada por el Museo de Bogotá.

La muestra es un recorrido por esos 20 años del siglo XX (1950-1970) en los que Bogotá echó p arriba y un fotógrafo venido de Alemania -no por la guerra sino por alta inflación en ese país- se convirtió en perpetuador de las imágenes de las construcciones.

Entre ellas, los edificios del Banco de Bogotá (22 pisos), Bavaria (29 pisos), Seguros Tequendama (38 pisos) y Avianca (41 pisos).

"A mediados del siglo XX no existía el heliógrafo ni la fotocopiadora, así que se fotografiaba el plano y mi papá se volvió experto".

Después venían las excavaciones y el proceso de construcción, donde su lente no perdió detalle.

Beer, que se supo que Colombia existía porque en Alemania (nació cerca de Munich, en 1904) conoció a unos paisas, viajó al país en los años 30. Para pagar el pasaje en barco su mamá vendió una máquina de coser.

Fue un aventurero que se volvió fotógrafo. Trabajó en Honda y Barranquilla, con los Ferrocarriles Nacionales, y luego se estableció en Bogotá.

Pero antes pasó dos años en el Vichada, con los indígenas guahibos, rescatando su cultura sin ser antropólogo. Como testimonio de esa correría, además de fotos de danzas quedaron imágenes de la construcción de una maloka.

Tal vez de ahí le vino su pasión fotográfica por las construcciones, un oficio que cumplió hasta que llegó la fotocopiadora al país en forma masiva, en los años 70.

El sociólogo y abogado Alejandro le aprendió a su padre la disciplina, la ética y el sentido estético, "porque para él, y desde su trabajo todas las cosas tenían importancia".

Le queda la nostalgia de no haberle preguntado por unas fotos que tomó en el Orinoco, en los límites con Venezuela. "Son unas figuras de animales en una roca que sorprenden a los antropólogos que quieren llegar a ese lugar".

De lunes a viernes, de 9 a.m. a 4 p.m.

FOTO/Archivo particular.

- El centro internacional cuando se estaba construyendo, según la lente de Paul Beer.

- Los 22 pisos del Banco de Bogotá mostraron una ciudad que empezaba a crecer gracias a la industrialización.

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