BUMERÁN

BUMERÁN

Esta es la historia verídica de un esclavo que trabajaba en una mina de diamantes de la India a fines del siglo XVI. Cierto día encontró un diamante de tamaño excepcional y decidió apropiárselo con un acto muy osado: Se produjo una herida, camufló la joya en el vendaje y, con el tiempo, logró huir de la mina.

21 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Esta es la historia verídica de un esclavo que trabajaba en una mina de diamantes de la India a fines del siglo XVI. Cierto día encontró un diamante de tamaño excepcional y decidió apropiárselo con un acto muy osado: Se produjo una herida, camufló la joya en el vendaje y, con el tiempo, logró huir de la mina.

Más tarde nuestro hombre cometío el error de contarle su odisea a un marino que lo llevó a su barco. Allí lo mató, robó el diamante y arrojó el cuerpo del desdichado esclavo por la borda del buque.

Un año después el marino vendió la piedra a un negociante hindú, pero no pudo con su conciencia. Pasado el tiempo se suicidó y se sabe que en 1701 el famoso diamante Regent ya era del gobernador de Madrás y, años más tarde lo poseían el rey Luis XVI y su esposa Maria Antonieta antes de ser guillotinados en París.

Pero lo que a nosotros nos interesa es una pregunta: es casual que dos robos hayan terminado en dos muertes? No, la verdad es que la vida nunca se queda con nada, todas nuestras acciones tienen un efecto bumerán y vuelven a nosotros.

Por eso es bueno recordar que en octubre de 1931 el temido ganster Al Capone fue enviado a prisión y así acabó su efímero reinado. Por una ironía del destino no fue condenado por asesinatos y otros crímenes, sino por evasión de impuestos.

Estuvo preso en la lúgubre prisión del Alcatraz y se fue de esta tierra solo, angustiado y consumido por la sífilis. Triste fin de un mafioso que se creía indestronable y que tuvo poder para conseguir todo, menos lo más valioso: una vida serena y una conciencia en paz.

Entonces, por qué no aprenden de él y de otros los que creen que pueden hacer lo que quieran sin que les pase nada? Porque es fácil anestesiar la conciencia y olvidar que uno siempre termina por recoger lo que siembra.

Y es en eso en lo que se engañan los que dicen: "mire cómo le va de bien a los malos y de mal a los buenos". Olvidan que la vida no es un loco acertijo sino un plan con sus propias leyes. Tarde o temprano te devuelve lo mismo que das, bueno o malo y, acaso, lo ves más claro con estos hechos que con largos sermones.

Pero no se trata de ser moralistas, que jartera, sino de mirar al campo ajeno, ir a la esencia de la vida y, en lo posible, sacar enseñanzas y despertar a tiempo. El reto es ser conscientes y meditar lo que con buen humor dice el Dala Lama: Si los pícaros conocieran las ventajas de ser honesto, de puros pícaros serían honestos.

Una buena frase para corruptos, pillos, "vivos" y sinvergenzas.

* Asesor espiritual

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