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BIOPLAGUICIDAS, UNA OPCIÓN ECOLÓGICA

BIOPLAGUICIDAS, UNA OPCIÓN ECOLÓGICA

El año 1994 fue uno de los más difíciles para la agricultura colombiana en cuanto a sanidad vegetal se refiere, pues la fuerte incidencia de las plagas diezmó los cultivos del país.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de abril 2005 , 12:00 a. m.

El año 1994 fue uno de los más difíciles para la agricultura colombiana en cuanto a sanidad vegetal se refiere, pues la fuerte incidencia de las plagas diezmó los cultivos del país.

Según reporte de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), la polilla guatemalteca (Tecia solanivora) ocasionó ese año pérdidas del 30, 40 y 55 por ciento en los cultivos de papa de Antioquia, Cundinamarca y Boyacá, respectivamente, mientras que otra plaga hacía de las suyas en los Llanos Orientales.

Allí, enjambres de hasta 10.000 millones de langostas llaneras arrasaron todos los cultivos en los departamentos de Meta, Casanare, Vichada y Guaviare.

No dejaron nada: Arroz, maíz, sorgo, soya, pastos y caña fueron los más afectados y, de paso, el bolsillo de los cultivadores quienes gastaron miles de millones de pesos en insecticidas formulados con malathion y paration. También, de paso, se generó un desequilibrio ecológico, pues los plaguicidas afectaron a una buena parte de los insectos benéficos y a las corrientes de agua.

Estos problemas pusieron a pensar a los investigadores de la recién creada institución de investigación y los obligó a manoi de los recursos que tenían a su alrededor: hongos, bacterias y virus, con los que se trabajó y probó en campo varios bioplaguicidas, para los planes de prevención y control de las plagas.

Hoy, diez años después de aquel fatídico 1994, el panorama es mucho más alentador.

Por ejemplo, el Metharhizium anisopliae un hongo patógeno (que causa enfermedades a los insectos), ayudará a controlar la langosta de las áreas de cultivo de los llanos en caso de presentarse una nueva invasión, ya que su efectividad ha sido demostrada bajo condiciones de campo.

Su uso también se ha extendido para la erradicación y el control de las chisas del suelo, conocidas como mojojoyes, mojorros o mayos y contra otras plagas que atacan los cultivos de pastos, café, caña de azúcar y hortalizas.

Ha sido tal su efectividad que los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) de Estados Unidos descubrieron que también es letal para las termitas y para los ácaros que ocasionan la varroasis a las abejas productoras de miel.

El Metharhizium, junto con otros hongos, bacterias y virus de nombres más raros, como Baculovirus phthorimaea, Beauveria bassiana y Verticillium lecanii, son algunos de los ingredientes activos de muchos de los bioplaguicidas que hoy se comercializan en el país.

Ellos, junto con 4.000 microorganismos más, viven en un banco que Corpoica custodia y tiene disponibles para investigación y desarrollo.

Para los cultivos de papa.

Contra el gusano blanco y la polilla guatemalteca, dos plagas que han diezmado los cultivos de papa, también hay disponibles dos bioplaguicidas, formulados con el hongo llamado Beauveria bassiana y con el virus Baculovirus.

El primero, se aplica directamente a los suelos, tres veces durante el ciclo de cultivo, logrando así reducir la incidencia del gusano blanco hasta el 60 por ciento; sin embargo, una mayor efectividad en el manejo de esta plaga se logra con otras prácticas, como el buen aporque de las matas, la recolección nocturna de los adultos del gusano y eliminando los residuos de la cosecha.

Por su parte, el Baculovirus (que está en proceso de registro) es un polvillo blanco que se aplica sobre la semilla de papa, antes de su almacenamiento. Este produce infecciones y le ocasiona la muerte a las larvas de la polilla que se atrevan a tocar la papa cuando esté almacenada.

Con el producto se pretende llegar a pequenos y medianos cultivadores de las zonas paperos del pais que han sido afectadas por la plaga, lo mismo que a las empresas multinacionales comercializadoras del tuberculo, para que lo recomienden a sus proveedores.

Foto:.

El Baculovirus protege las semillas de papa y contribuye a reducir el uso de plaguicidas los costos de producción.

Juan Carlos Domínguez.

Contra la mosca blanca.

Si de moscas se trata, aparte de los humanos, el ganado bovino y las plantas también son víctimas de esta desagradable plaga.

Tal es el caso de la llamada mosca blanca, de la que se conocen 1.200 especies, pero apenas dos (Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci) han dado más de un dolor de cabeza a los cultivadores colombianos, pues chupan la savia de las plantas de 23 cultivos diferentes y les transmiten enfermedades.

Para su control, se han utilizado plaguicidas fosforados, altamente tóxicos, que acaban con todo ser vivo a su paso, menos contra la mosca, pues este insecto ha demostrado ser resistente a dicho insumo; precisamente, para racionalizar el uso de este tipo de insumos químicos y atacar más efectivamente a la plaga, Corpoica desarrolló otro bioplaguicida con el hongo Verticillium lecaniie.

Este insumo es un polvo mojable que puede aplicarse con bomba de espaldera y ataca sólo a la plaga en cuestión, le causa enfermedad y muerte. Actualmente Corpoica hace estudios de impacto ambiental sobre los insectos benéficos que pueden estar en contacto con las aplicaciones.

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