DINO , MURIÓ ESPERANDO SER REPATRIADO

DINO , MURIÓ ESPERANDO SER REPATRIADO

Pese al tortuoso intercambio de cartas entre Colombia y Ecuador para definir su repatriación, Dino , un oso de anteojos que permanecía en el país desde 1998, murió a la espera del tiquete de regreso a casa.

22 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Pese al tortuoso intercambio de cartas entre Colombia y Ecuador para definir su repatriación, Dino , un oso de anteojos que permanecía en el país desde 1998, murió a la espera del tiquete de regreso a casa.

El deceso del animal se produjo el pasado 31 de diciembre, pese a las advertencias sobre las precarias condiciones en las que se encontraba que habían hecho organizaciones defensoras de animales, tanto ecuatorianas como colombianas.

Dino , que fue traído a Colombia por el Circo de los Hermanos Suárez, en compañía de Bambi , una hembra de la misma especie, y cinco panteras, murió a causa de una herida ocasionada por un accidente de tránsito en uno de los desplazamientos del circo, en la vía Paipa-Tunja.

La jaula de Dino colapsó y una astilla le causó una herida de la que no se percataron los dueños del circo. Con el paso de los días, esa herida, de 3 milímetros inicialmente, causó una infección que terminó por contaminar la sangre del animal. Dino sufrió un infarto, dicen reportes médicos.

El hecho fue denunciado por organizaciones defensoras de animales. "A los osos se les mutilaron las garras de las manos y la hembra presenta una catarata ocular (...). Se recomienda el decomiso de los animales y tratar de darles un manejo adecuado, en condiciones aceptables de espacio y dieta...", dice un informe técnico de la Fundación para la conservación del oso andino (Wii, por sus siglas en inglés).

Y precisamente esas quejas, instauradas ante el Ministerio del Medio Ambiente de Ecuador, consiguieron que el ministro de esa cartera, Fabián Valdivieso Eguiguren, solicitara, en carta enviada al gobierno colombiano el pasado 13 de diciembre, la revocatoria del permiso de la Convención Internacional para el Tráfico de Especies de Flora y Fauna Silvestres (Cites) con el que el animal salió de ese país.

Lo insólito es que los Suárez dicen que nunca han recibido ningún pedido oficial para devolver los osos y no se oponen a la medida. Jorge Suárez, dueño del circo, dijo que durante todos estos años de tenencia del animal, él no sabía que ese ejemplar estaba en riesgo de extinción, y que era de tanta importancia para el hábitat natural (ver recuadro).

"En el momento en el que nos pidan a los animales los entregamos", dijo.

Aunque ya no se puede hacer nada por Dino , las organizaciones defensoras de animales buscan que Bambi , que está embarazada y permanece en Duitama (Boyacá), regrese a Ecuador y se preguntan por qué esto no ha ocurrido.

La responsable del proceso de repatriación de los osos en Quito (Ecuador), Patricia Galeano, quien afirmó que el proceso, iniciado hace un par de meses, se frenó por un documento que pedía el gobierno colombiano en el que se ratificaba la revocatoria del permiso Cites.

Aunque la funcionaria no negó que su gobierno tenga algo de responsabilidad en la demora de los trámites, se preguntó qué están haciendo científicos y funcionarios oficiales de ambos países por estos osos.

Según ella, solo fundaciones y organizaciones ambientalistas, que no tienen la responsabilidad de denunciar este tipo de hechos, han puesto al descubierto las condiciones en las que vivía el oso.

"Nosotros estamos investigando -dijo la señora- el otorgamiento del permiso Cites que emitimos en 1998 por una queja oficial que solo recibimos de una pequeña ONG colombiana, llamada Canfel, que solo tiene que ver con perros y con gatos".

Por ahora funcionarios de Minambiente y Corpoboyacá se ponen de acuerdo sobre la forma en que se enviaría a Bambi de regreso a casa.

Leonardo Muñoz, director de Ecosistemas del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, dijo que Colombia no tiene plata para mandar a la osa. "Ecuador todavía no ha manifestado que se hará cargo del transporte", aseguró.

El Ministerio también estudia si le entrega el Cites, para salir del país, a Paquita , una lora que un diplomático extranjero encontró en el Caguán y la crió en su apartamento en Bogotá.

Un circo sin animales?.

La muerte de Dino revivió la polémica sobre la tenencia de animales en los espectáculos circenses del país, pues no fue el único que ocurrió el año pasado.

En agosto falleció un león marino que pertenecía al espectáculo del circo mágico Kandú, cuyas deplorables condiciones habían sido denunciadas por la Asociación Protectora de Animales y otras ONG.

Ante esto, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial presentó al presidente Alvaro Uribe un proyecto para modificar el Código de Recursos Naturales y prohibir la utilización de fauna silvestre en los circos nacionales e internacionales que visiten el país. Este ajuste aún esta en trámite.

Sin embargo, la iniciativa causó revuelo entre las cerca de 10 mil personas que viven de este oficio, por considerar que un circo sin animales no es circo.

Según Rafael Molano, presidente del Sindicato Nacional de Artistas Circenses y Variedades de Colombia (Sinarcircol), en Colombia esa medida dejaría sin empleo a por lo menos cinco grandes circos y a otros 20 pequeños.

Raúl Gasca, uno de los propietarios del tradicional Circo de los Hermanos Gasca, dijo: "Nosotros no somos nuevos en esto, este mes cumplimos 100 años, ya sabemos como es que tenemos que tratar a los animales".

No obstante, para Ana Lucía Barrios, directora de la Sociedad Protectora de Animales, no hay adiestramiento sin maltrato. "Definitivamente son animales que no están hechos para entender las órdenes del ser humano y el simple hecho de sacarlos de su hábitat natural se considera un maltrato", dice.

Oso de anteojos, joya en vía de extinción.

El oso de anteojos u oso andino, según la Unión Mundial para la Naturaleza, se encuentra clasificado en la categoría de vulnerable . Sin embargo, la Convención Internacional para el Tráfico de Especies de Flora y Fauna Silvestres (CITES), lo considera en peligro de extinción, por lo que es una de las especies más protegidas de Latinoamérica.

En el país, 20 de los 50 Parques Naturales Nacionales están dedicados a la protección de esta especie suramericana. También existen resguardos indígenas que protegen el hábitat del oso en Cauca, Nariño y Putumayo.

Es incierta su población actual. Según el Fondo Mundial Para la Naturaleza (Wff, por sus siglas en inglés) había en 1999 en el país entre 4.000 y 5.000 osos. Esta especie se encuentra además en Ecuador y Perú.

Su principal amenaza es la caza indiscriminada por su piel, así como la destrucción de su hábitat natural por el aumento en la colonización de tierras.

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