EL SIGUE SIENDO EL MISMO LOBO CON PIEL DE OVEJA

EL SIGUE SIENDO EL MISMO LOBO CON PIEL DE OVEJA

El tono conciliatorio empleado por George W.Bush y su entorno, esta semana, ha sido interpretado por analistas y medios de comunicación como signos de cambio dentro de una administración que se ha caracterizado por el unilateralismo en su política exterior.

23 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El tono conciliatorio empleado por George W.Bush y su entorno, esta semana, ha sido interpretado por analistas y medios de comunicación como signos de cambio dentro de una administración que se ha caracterizado por el unilateralismo en su política exterior.

Lo que hoy todos se preguntan es si se trata de un verdadero acto de contrición o del uso de la retórica para enmascarar unas intenciones que de fondo permanecen intactas. En esto los analistas se dividen.

Para Martha Kumar, politóloga de la Universidad de Towson, "Bush sigue siendo el mismo lobo con piel de oveja. La prueba es que su círculo interno y sus asesores son los mismos. Además, Bush seguirá siendo muy agresivo en la lucha contra el terrorismo, pues fue eso lo que le valió la reelección".

Otros como, Thomas Mann, del Brookings Institution, piensan que Bush ha madurado y atraviesa por una transformación que se explica en la realidad política que tiene que enfrentar de aquí en adelante.

En esto último sí hay relativo consenso. "Bush está girando porque no le queda otro camino. Son tantos los retos, que su éxito ya no depende de la intención en sus acciones sino del respaldo que reciba para ellas", dice Steven Zunes de la Universidad de San Francisco.

El costoso Irak.

Y para comenzar, está Irak. El país sigue inmerso en el caos y los costos de la guerra están desangrando las finanzas del país.

Más de 1.000 millones de dólares se van cada mes entre operativos militares y esfuerzos de reconstrucción. En marzo, la administración Bush espera solicitar al Congreso otro suplemento de emergencia, pues con los recursos que le autorizaron en el presupuesto del 2005 no le alcanzan. Esto por supuesto, en detrimento de un peligroso déficit fiscal que ya alcanza los 420 mil millones de dólares y que tiene en jaque tanto la inversión social como el futuro de las pensiones y el servicio de salud para millones de jubilados.

Para rematar, las encuestas recientes indican que una gran mayoría de los estadounidenses -en promedio más del 60 por ciento- consideran que Irak es un error y quieren un giro en la política hacia este país.

Bush, por un lado, necesita que la comunidad internacional le ayude a pagar la cuenta. Pero por otro y quizás más importante, requiere de una legitimidad que solo el respaldo de otras naciones e instituciones como la ONU le pueden dar.

Este 30 de enero se realizarán elecciones en el país. Y así se lleven a cabo -pese a los 250 atentados que los terroristas dicen tener planeados-, lo que importa es la legitimidad que tengan el nuevo gobierno ante los ojos de los iraquíes. Solo así podrá E.U. comenzar el repliegue de este país y Bush fijará su atención en otras prioridades, como las que le aguardan en su agenda interna.

Razones, pues, le sobran a Bush y compañía para arrancar este nuevo ciclo con un nuevo rostro. Cuánto le dure, si es que el cambio no fue solo cosmético, es algo que aún está por verse.

(*) S.G.M.

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