BOGOTANOS EN ESTADO DE INDEFENSIÓN

BOGOTANOS EN ESTADO DE INDEFENSIÓN

Hace unas semanas, tres mujeres ya entradas en años se disponían a dormir en su casa del barrio San Patricio -norte de la ciudad-, cuando empezaron a sentir ruidos extraños. De pronto, tres hombres encapuchados que habían escalado por el frente de la vivienda y desde el techo habían llegado al patio, las tomaron por sorpresa. Traían chalecos y sus armas eran pesadas.

23 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Hace unas semanas, tres mujeres ya entradas en años se disponían a dormir en su casa del barrio San Patricio -norte de la ciudad-, cuando empezaron a sentir ruidos extraños. De pronto, tres hombres encapuchados que habían escalado por el frente de la vivienda y desde el techo habían llegado al patio, las tomaron por sorpresa. Traían chalecos y sus armas eran pesadas.

Se tomaron el trabajo de amordazar a cada una de ellas y para imprimirles aún más terror, las golpearon y las insultaron. Luego, empezaron a esculcar, cuarto por cuarto. Fueron muy selectivos a la hora de escoger lo que se iban a llevar. Algunos dólares que eran todos los ahorros, joyas, cuadros y ciertos electrodomésticos. Luego, abrieron la puerta principal, metieron todo en una camioneta -cuyo conductor ya los estaba esperando-, y se fueron tranquilamente, sin que ningún vigilante ni vecino se percatara de nada. El caso se supo al día siguiente, cuando un familiar llegó de visita, encontró la puerta abierta, y adentro, a las ancianas en estado de indefensión.

Es el mismo estado en el que quedan, muchas veces, los ciudadanos cuando son atacados por delincuentes que operan de diversas formas, en la calle y dentro de residencias o conjuntos de apartamentos, a la salida de bares y discotecas, alrededor de colegios y universidades, en cajeros automáticos, parques y avenidas.

Por eso, con el fin de alertar a la ciudadanía y a las mismas autoridades sobre aquellos sitios y delitos que tristemente hacen parte del día a día, la sección Bogotá del diario EL TIEMPO abre un espacio para que sus lectores conozcan, a través de estos testimonios, la forma como operan las bandas, los sitios donde hacen presencia y las circunstancias que aprovechan. El propósito y el deseo es que este compartir se convierta en un mecanismo de prevención para los bogotanos, y en mensajes con datos concretos, para que la Policía pueda actuar. Cuando sea necesario, los nombres serán omitidos para proteger a sus remitentes.

En días pasados, los lectores fueron convocados por este diario para que contaran casos referentes al robo de conductores que esperan el cambio de semáforo o se encuentran en medio de trancones, a raíz de continuos robos, sucedidos en la calle 100 con avenida Suba, donde, a causa de las obras de TransMilenio, el tráfico se hace lento. A continuación, algunos de los mensajes recibidos.

No era mocho sino manilargo.

Quiero comentar el caso que nos pasó a mi señora y a mí. Estábamos esperando el cambio de semáforo en la carrera15 con calle 100, en sentido Norte Sur, cuando vimos pasar al frente de nuestro carro un señor, a quien le faltaba una mano, mientras con la otra ofrecía unos muñequitos como llaveros. En seguida sentimos un golpe en el carro. Pues resulta que este individuo se devolvió corriendo, dándole un golpe y volteando el espejo del lado de mi señora, quien iba de copiloto. Al ver el espejo volteado le pedí a ella que bajara el vidrio y lo arreglara. En ese momento llegó otro individuo por detrás y metió la mano. Le rapó un collar que ella llevaba y de paso le causó varias heridas en el cuello. Con preocupación veo que estos atracos se desplazaron del centro de la ciudad a la zona norte. Es conveniente prevenir a la gente para que no caigan en la trampa de atender a ladrones que se hacen pasar por vendedores, pues en este caso el mocho era manilargo. Qué están haciendo las autoridades para controlar esto?.

Raúl Franco.

Ojo en la NQS.

El aumento de la inseguridad a causa de las obras del TransMilenio (aparición de bandas de atracadores), no sólo se presentá en la calle 100 con avenida Suba. También está presente, en un alto porcentaje, en el puente peatonal de la calle 88 A con la NQS, donde a pesar de haber disparado las alarmas , la protección policial brilla por su ausencia, -tan solo y con una impudicia que raya con la desvergenza, aparecen los de tránsito para controlar el pico y placa-, dejando a los residentes del sector y transeúntes en la más completa indefensión.

Natalia Rojas.

Usan bujías como armas.

Varias veces he visto cuando lanzan bujías a los vidrios de los carros que transitan por la avenida Suba con 100 para robar a los conductores. También hay ladrones que se suben a los buses y roban a los pasajeros. Es muy inseguro esperar transporte en esta zona, pero también es lógico, porque los contratiStas de la obra dejan las casas a medio destruir y en las noches esos escombros se prestan para que se instalen individuos de mala sangre.

A propósito de esa obra, la ciudad debe conocer las irregularidades de la intervención de la Cra. 33 entre calles 95 y 100. Llevan casi 3 meses trabajando en esa vía, y lo último que nos dijo el ingeniero de obra es que se les había acabado el dinero para los tubos del acueducto que estaban cambiando, así que los obreros vienen todos los días...abren un hueco, y al otro día lo tapan...y no hacen nada más.

Mientras tanto, los que trabajamos en el sector y sobre todo los que tienen negocios sobre esta vía, se están viendo muy perjudicados, pues inicialmente habían dado como plazo de entrega el 20 de noviembre del 2004.

Claudia Cifuentes.

Puente de terror.

Hace poco, en esta zona de la calle 100 con Suba, fui a recoger a mi esposa. Cuando subimos al colectivo, también se subió un señor muy asustado porque venían siguiéndolo dos hombres con armas blancas. Querían robarlo y como no se dejó, iban a chuzarlo, así, literalmente. Esa noche había Ejército, pero no hicieron nada. La presencia de la autoridad es nula y la iluminación pésima. El puente peatonal parece de película de terror, no pasa nadie, y los que se atreven, terminan atracados. Es bueno que se tomen cartas en el asunto porque el problema de inseguridad va en aumento.

Miguel Delgado.

Si tiene algún testimonio para compartir, puede escribir a bogota@eltiempo.com.co.

FOTO:.

Los trancones se han convertido en situaciones propicias para el robo a conductores. No llevar bolsos ni pertenencias a la vista puede disuadir a los delincuentes. John W. Vizcaíno / EL TIEMPO

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