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SOBRE LA INTELIGENCIA

SOBRE LA INTELIGENCIA

André Malraux decía preferir la lucidez a la inteligencia. Hemingway decía que la inteligencia no era lo mejor de los hombres. Sin embargo, cuando se quiere elogiar a una persona, se dice que es inteligente . De grandes inteligencias está lleno el basurero de la Historia y nuestra vida cotidiana. Una virtud humana como la inteligencia puede ser el palo convertido en prolongación de la mano que alcanza el fruto, el puente que se tiende para atravesar el río, el recurso de quien se salva del naufragio, el acto creativo de sobreponerse a los desafíos de la naturaleza, pero también todo lo espantoso que se pueda hacer para romper el orden moral de la sociedad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de febrero 2005 , 12:00 a. m.

André Malraux decía preferir la lucidez a la inteligencia. Hemingway decía que la inteligencia no era lo mejor de los hombres. Sin embargo, cuando se quiere elogiar a una persona, se dice que es "inteligente". De grandes inteligencias está lleno el basurero de la Historia y nuestra vida cotidiana. Una virtud humana como la inteligencia puede ser el palo convertido en prolongación de la mano que alcanza el fruto, el puente que se tiende para atravesar el río, el recurso de quien se salva del naufragio, el acto creativo de sobreponerse a los desafíos de la naturaleza, pero también todo lo espantoso que se pueda hacer para romper el orden moral de la sociedad.

Puede resultar escandaloso decirlo, pero uno de los hombres más inteligentes que ha producido Colombia se llamó Pablo Escobar. Burló con desconcertante inteligencia todas las normas legales para ponerlas de parte de su gigantesca industria criminal. Se dice que hasta lo que parecía de una tierna filantropía -la creación de un zoológico- le sirvió para burlar la vigilancia de las aduanas: los sabuesos de los aeropuertos temen a los animales "mayores" y con la caca de animales mayores impregnaba sus cargamentos de droga. No sé si esto sea cierto, pero tiene su lógica si se acepta que el narcotráfico se reveló y acaso se siga revelando como un ejercicio de la "inteligencia" puesto al servicio de un fabuloso negocio delictivo.

No es distinta la inteligencia de quien burla las leyes fiscales, del político que, cometiendo todas las faltas, no ha sido pillado en una sola; del lavador que, mediante intrincadas rutas, perfeccionadas ahora por los medios electromagnéticos y la circulación globalizada de capitales, legaliza su fortuna mediante el testaferrato más sutiláy laácomplacencia del sistema bancario internacional.

Cuando se habla de archipiélagos de la criminalidad financiera se pueden identificar perfectamente los paraísos fiscales que, con laboriosa inteligencia, han convertido el mundo de hoy en un abigarradoámapa deáislas en las que se acumula el dinero de los bandidos más chics del globo. El dinero, en sumas colosales, va de una isla a otra. Los criminales de todas las causas y pelambres aparecen convertidos de la noche a la mañana en célebres caballeros de industria .

Qué quería significar Malraux cuando decía preferir la lucidez a la inteligencia? Tal vez que, sin contenidos éticos, la inteligencia no es más que el instrumento de los peores propósitos: fabricar jabón con la grasa humana de millones de prisioneros; hacer de la desintegración del átomo una de las armas más destructivas de la Historia; inventarse, con el modelo del sistema carcelario clásico, una aberración llamada campo de concentración: a menor espacio, más población carcelaria; a mayor población, metódicosáexterminios. Cada vez que se tortura a un ser humano, imaginamos detrás a un psicólogo que, con macabra inteligencia, conoce el lado más vulnerable de los hombres.

Cuando en privado hablo de algún políticoácondenado por su complicidad con causas criminales, incluida la corrupción, siempre hay alguien que me recuerda que es muy inteligente . Inteligente y simpático. Lo es tanto, que las sanciones sociales y morales no han venido después de las sanciones legales. Todavía se le ve en las fotos de los guateques de la jet set doméstica. No me pregunten quién es, pues son muchos. No es asunto de memoria; es un problema de valores.

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