EL MISTERIO DE LOS PRECIOS DE LA TIERRA

EL MISTERIO DE LOS PRECIOS DE LA TIERRA

Si a la agricultura y a la ganadería les ha ido tan mal en estos últimos 15 años como dicen, y si a causa de la Apertura quedaron sobrando más de un millón de hectáreas sin producir, como sostiene el ministro del ramo, por qué son tan altos los precios de la tierra en Colombia? En Bolivia, antes de la actual debacle, se compraba tierra comparable a la del Llano por una tercera o cuarta parte del valor en una región que no tiene guerrilla, paramilitares, vacunas, ni secuestro. En Colorado, en los valles que también están cerca de las estrellas , se compra tierra apta para la siembra de cebada y otros cereales a una fracción de lo que vale una fanegada en la Sabana, con más agua y mejor riego. En Argentina, la tierra puede llegar a valer tanto como aquí, pero por lo general vale menos que en la Sabana o en el Valle, y la productividad es muy superior.

10 de junio 2005 , 12:00 a.m.

Si a la agricultura y a la ganadería les ha ido tan mal en estos últimos 15 años como dicen, y si a causa de la Apertura quedaron sobrando más de un millón de hectáreas sin producir, como sostiene el ministro del ramo, por qué son tan altos los precios de la tierra en Colombia? En Bolivia, antes de la actual debacle, se compraba tierra comparable a la del Llano por una tercera o cuarta parte del valor en una región que no tiene guerrilla, paramilitares, vacunas, ni secuestro. En Colorado, en los valles que también están "cerca de las estrellas", se compra tierra apta para la siembra de cebada y otros cereales a una fracción de lo que vale una fanegada en la Sabana, con más agua y mejor riego. En Argentina, la tierra puede llegar a valer tanto como aquí, pero por lo general vale menos que en la Sabana o en el Valle, y la productividad es muy superior.

Hernán Echavarría, desde hace años, viene predicando que los precios de la tierra en Colombia son exageradamente altos y ha propuesto en repetidas ocasiones que se eleven los impuestos a la tierra para hacerla más productiva. Esta es una idea que comparte la mayoría de los técnicos y que ha sido respaldada por muy buenos estudios, pero que no ha sido acogida por las autoridades y mucho menos ha hecho carrera entre la clase política. Ni la va a hacer en el corto y mediano plazos. La revelación de que los paras controlan por lo menos el 35 por ciento del Congreso indica que en lugar de mejorar, la clase política colombiana va de para atrás, ahora con el agravante de estarse relacionando con formas barbáricas y mafiosas de control regional de la sociedad.

Pero quizás lo que más influye sobre los altos precios de la tierra en algunas regiones de Colombia es y ha sido la protección de los productos del campo contra cualquier forma de competencia internacional. Si el arancel del azúcar no fuera el que es, y si se pudiera importar libremente azúcar de Centroamérica o de Brasil, por ejemplo, el precio de la tierra en el Valle del Cauca caería y bajaría la sobreproducción. La tierra del Valle del Cauca es una de las más caras del Continente porque el azúcar se vende en Colombia muy por encima del precio internacional. Los consumidores colombianos pagamos una gigantesca renta para que los propietarios de la tierra que produce caña puedan seguir recibiendo los ingresos que reciben por la caña, vinculados al valor de la tierra. Este es tan alto que hace que el azúcar de Colombia sea mucho más caro que el que se produce en Brasil, por ejemplo, o en Centroamérica, a pesar de que la productividad agronómica de la tierra en Colombia es muy superior.

El impacto de la protección del arroz sobre el valor de la tierra en el Tolima debe ser similar. Y si vamos al Llano, a la famosa altillanura, se puede comprobar que a raíz de los programas de protección y fomento a ultranza del maíz en la región, se dispararon los precios de la tierra. Algo parecido puede haber sucedido con el fomento de la palma africana vía protección y subsidios. Los aranceles y la protección que se les da a estos productos agropecuarios están inflando los precios de la tierra. Esto tiene consecuencias muy negativas. Haciendo caso omiso de los efectos distributivos (se les quita a los pobres para darles a los ricos), el efecto de estas políticas es absolutamente nocivo para la misma competitividad y para la permanencia a largo plazo de los cultivos que se busca proteger.

El precio de la tierra tiene un impacto muy importante sobre el costo de producción. En el caso del azúcar, el producto final no es competitivo porque la materia prima es muy cara. Y la caña es cara porque la tierra cuesta demasiado. Si la ventaja que otorga la protección la captura en su mayor parte el valor de la tierra y este se transmite como costo, la producción nunca va a ser competitiva, y la industria no va a despegar. Reducir la protección, por el contrario, reduciría la sobreproducción de caña y el precio interno del azúcar, y ello a su vez haría posible que otros cultivos, distintos al azúcar pudieran volver a establecerse en la región, con una mayor generación de empleo y de divisas, y quizás con consecuencias sociales muy positivas.

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