GUILLERMO NO ES CARLOS

GUILLERMO NO ES CARLOS

Guillermo y Carlos Vives parecen hermanos en La mujer doble: no hacen más que pelear. Raro, pero es todo lo contrario a la vida real de estos dos actores. Desde pelaos han sido llaves , especialmente por la música que los unía. Pero Carlos surgió primero, mostró antes el apellido. Entonces, al aparecer Guillermo son inevitables las comparaciones y los comentarios como claro, está ahí gracias a su hermano . Y más si se tiene en cuenta que al hermanito menor también se le ha dado por cantar.

22 de julio 1992 , 12:00 a.m.

Guillermo Vives se defiende, habla de su lanzamiento, sus papeles y su futuro como cantante. Qué similitud había entre Paseo, su personaje en Música, maestro y Guillermo Vives? Paseo era un personaje muy característico que se encuentra en cada familia o que uno se tropieza en la calle. Es completamente opuesto a mí. Afortunadamente porque me gustan más los papeles que requieren cambios en Guillermo Vives. No soy galán y no me gustan esos trabajos; prefiero los que pueda manejar, explotar, maquillar... Ese papel lo dio a conocer, pero luego vino Luciano, en Sombra de tu sombra que pasó sin pena ni gloria...

En Sombra de tu sombra no ayudaron los libretos, que es fundamental para que el personaje surja. No había una ubicación definida de Luciano, porque un día decía una cosa y al día siguiente, otra.

Por otro lado, pasé inmaduro, de ser un actor de reparto en Música, maestro a protagonizar una novela. Era inexperto en el medio y toda la responsabilidad recaía sobre el actor que aparecía en la pantalla.

Me costó mucho ese trabajo porque es tenaz que nadie diga nada, ni bien ni mal sobre un personaje que uno interpreta. Sentí como si el despegue se hubiera quedado. Luciano era un aventurero cuyo mayor deseo era encontrar a su padre, pero luego a ese personaje se le cae el castillo de naipes que había construido. Se comenta mucho que intenta imitar a su hermano...

Yo siempre he cantado, y siempre lo hice al lado de Carlos. Interpretábamos canciones de los años sesenta. Eramos algo así como los hijos de mostrar entre los cuatro hermanos en las reuniones. Siempre tomaba clases de guitarra y mi mamá nos apoyaba mucho en eso.

Claro que no pensaba dedicarme de lleno a esto, porque no me agradaba la idea de tener un hermano ya metido en el medio. No me gustaba nada la idea que nos identificaran como los hermanitos Vives o algo así.

Por eso opté por la arquitectura, primero, y por la publicidad después de esa sí me gradué. Luego me fui para Estados Unidos un año y a Europa seis meses. Mi intención era llegar a un Kibbuz.

Pero entonces vino el matrimonio de Carlos y yo regresé para acudir a la boda. Me propusieron que actuara y yo pensé que me tomaban el pelo. Cuando vi que era en serio sentí una fuerza interior que me decía que era capaz de hacerlo.

Así salió el papel en Las Ibáñez, en donde caracterizaba a un francés en tres capítulos. Bernardo Romero Pereiro se interesó en mi trabajo y pensó en mi para el papel de Bolívar, cuando Luis Fernando Montoya se enfermó. Esa oportunidad, finalmente, no se cristalizó, pero en ese momento me dije que yo quería ser actor. Me metí a clases de actuación con Rubén Di Pietro y aunque entonces recibí varias propuestas, no las acepté porque en mi cabeza estaba claro que si volvía a estar frente a una cámara era con bases y con la seguridad de que lo haría bien. Sin embargo, hay quienes aseguran que se mantiene a la sombra de Carlos Vives y que su papel en La mujer doble se debe a que él es el protagonista.

No creo que esté a su sombra; tampoco he entrado a La mujer doble por él. A mí me había llamado David Stivel para Molly Brown y luego de haber aceptado ese trabajo, dije que no para actuar en La mujer doble . En la novela se había pensado en traer a un actor de afuera si yo no aceptaba. Logramos un acuerdo y me quedé en La mujer doble .

Ahora, sí es cierto que me motivó mucho que mi hermano trabajara ahí.

Por otro lado, Carlos no puede ser un límite para mí. Si yo quiero seguir los pasos de Carlos y lo hago mal, soy un pendejo. Si lo sigo tiene que ser a lo bien o sino siguiré siendo cantante de fiestas y reuniones de amigos.

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