UNIVERSIDAD DEL VALLE, LA EXITOSA UTOPÍA DE DON TULIO RAMÍREZ

UNIVERSIDAD DEL VALLE, LA EXITOSA UTOPÍA DE DON TULIO RAMÍREZ

A Tulio Ramírez le golpeaban la espalda en la calle, cuando el sol de Cali derramaba su luz sobre unos 200 mil habitantes. Dejá esa utopía, hombre. Este clima no es para una universidad , le decían.

11 de junio 2005 , 12:00 a.m.

A Tulio Ramírez le golpeaban la espalda en la calle, cuando el sol de Cali derramaba su luz sobre unos 200 mil habitantes. "Dejá esa utopía, hombre. Este clima no es para una universidad", le decían.

Mediaba la década de 1940 y en las esquinas se oían los discos de Bienvenido Granda, Daniel Santos y Juan Pulido. Cali era un pueblo grande pero encantador. Los burgueses vestían de blanco y los pobres iban descalzos.

Por esas callecitas, donde había cafés en los que se hablaba de la caída del nazismo y la enjundia del Negro Gaitán, iba optimista don Tulio Ramírez, un diputado liberal que había sido concejal de la capital vallecaucana.

Era un hombre perseverante e inteligente. Quería que los caleños fueran a la universidad, pero cuando propuso la idea le llovieron rayos. "Hombre, esta es una tierra de comerciantes. Además, está en la zona tórrida", le decían.

Pero salió adelante. El 11 de junio de 1945, la Asamblea Departamental aprobó la creación de la Universidad del Valle. Dos meses después, el 8 de agosto, el gobernador Carlos Navia lo nombró su primer rector. Finalmente, el lunes 29 de octubre la universidad les abrió sus puertas a 160 alumnos, repartidos en las carreras de agronomía, enfermería y comercio.

Hoy, 60 años después, esa cifra asciende a 18.000 estudiantes en Cali y a 7.000 más en sus regionales, además de los 12.000 profesores y los 1.300 trabajadores de otras áreas. Su oferta curricular abarca siete facultades, dos institutos académicos, 67 pregrados, 82 posgrados y 8 doctorados.

Angel Zapata, profesor emérito que laboró de 1956 a 1990 en el área de fisicoquímica, afirma que la universidad tiene uno de los perfiles más altos en América Latina.

"Sin ella, el Valle industrializado no existiría", sentencia el catedrático, quien recuerda que los estudiantes de antes eran muy bien formados en el bachillerato. "Hoy la universidad se ha popularizado demasiado. Hay estudiantes buenos, pero no tienen conciencia de lo que significa la universidad", expresa.

María Esperanza Aguirre, aseadora desde hace 30 años y con dos semestres de Química, carrera que no terminó para cuidar a sus hijas, dice que los estudiantes de antes eran más serios y responsables.

"Los de ahora, no todos, no hacen sino cargar un maletín y probar carreras. Juegan cartas y esperan el viernes cultural", observa. Pero lo que más le duele es que no quieran la universidad como lo hacían los estudiantes de otrora.

"Los profesores, en cambio, han mejorado como personas. Son más humanos, más amables. Antes, una no se les podía ni acercar", cuenta.

FOTO/Carlos Ortega EL TIEMPO.

Univalle alberga a 18.000 estudiantes en edificaciones construidas para los atletas de los Panamericanos de 1971.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.