NOS QUERÍAN MATAR A TODOS

NOS QUERÍAN MATAR A TODOS

Eran como las cuatro de la mañana. Salimos para la parte alta del Cerro Leticia a apoyar a los soldados que estaban allá. Miré el reloj y le avisé a un compañero que debía tomarse una pastilla porque estaba enfermo. Y seguimos caminando por la loma arriba. El primero en pisar una de las minas fue mi sargento Guzmán. Creo que la explosión lo reventó por dentro.

21 de enero 2005 , 12:00 a.m.

"Eran como las cuatro de la mañana. Salimos para la parte alta del Cerro Leticia a apoyar a los soldados que estaban allá. Miré el reloj y le avisé a un compañero que debía tomarse una pastilla porque estaba enfermo. Y seguimos caminando por la loma arriba. El primero en pisar una de las minas fue mi sargento Guzmán. Creo que la explosión lo reventó por dentro.

Después explotaron las otras minas. Hubo como diez explosiones seguidas. Todo el campo estaba minado, creo que unos 700 metros hacia el cerro. Luego de la primera explosión nos empezaron a atacar, como en una emboscada. Me hice detrás de una peña y empecé a disparar. Aunque veía sangre en mi brazo, sentía el cuerpo caliente y no me daba dolor, solo pensaba en pelear y vivir porque ellos (los guerrilleros) nos querían matar a todos.

Nos gritaban chulos hp...los vamos a matar . Los primeros 45 minutos del enfrentamiento fueron muy duros. Llovían balas de todas partes y nos lanzaban bombas. Una mató al compañero del radio. Fueron como dos horas de combate. Los guerrilleros siempre nos gritaban que nos rindiéramos, pero llegó un refuerzo de 10 soldados que nos ayudaron".

El relato es de uno de los cuatro soldados que sobrevivieron el martes en la madrugada al campo minado que montó el frente 21 de las Farc en Cerro Leticia, en Ortega, al sur del Tolima. Por su seguridad y de su familia el joven militar pidió la reserva de la identidad.

El ataque dejó siete soldados tolimenses muertos. Habían nacido en Flandes, Saldaña, Chaparral, Rioblanco, Natagaima, Ortega y Planadas. Las víctimas pertenecían al Batallón de Infantería No. 17 General José Domingo Caicedo, con base en Chaparral.

Todos los soldados que fallecieron eran regulares y trabajaban como agricultores o en construcción antes de ingresar al Ejército. Algunos vistieron el camuflado para ayudar económicamente a sus familias y otros para obtener la libreta militar.

El coronel Cipriano Peña Chivatá, jefe del Estado Mayor de la Sexta Brigada, informó que la tropa adelantaba vigilancia sobre la infraestructura de telecomunicaciones ubicada en Cerro Leticia para evitar la voladura de las antenas instaladas por Colombia Telecomunicaciones (Telecom).

"El campo minado fue sembrado por órdenes de alias Pedro Nel , segundo cabecilla del frente XXI de las Farc para evitar la ofensiva de la tropa", aseguró Peña Chivatá.

El oficial agregó que el campo minado estalló en una zona de permanente tránsito de la población campesina que habita en Ortega. "El uso de minas antipersonales es una flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario y porque se atenta contra la población civil", afirmó el Coronel.

Sargento José Elí Guzmán, 29 años.

Llevaba 10 años en el Ejército. Nació en Flandes, pero vivía con su familia en Guamo. Hizo carrera militar en la escuela Inocencio Chincá. Desde muy pequeño mostró interés por vestir el camuflado. Había cumplido misión en Urabá, Boyacá, Los Llanos, Popayán e hizo parte de la Brigada que ingresó a la antigua zona de distensión después del rompimiento de los diálogos.

Bilardo Agreda Garibello, 21 años.

Llevaba un año en las tropas. Nació y residía en Rioblanco. Decidió ingresar al Ejército para ganar un salario y sostener los gastos de su mamá y sus tres hermanos, así como el mantenimiento de la finca. Le había manifestado a su familia el interés de seguir la carrera militar como soldado profesional.

John Angel Olaya, 23 años.

En diciembre cumplió 14 meses en el Ejército. Fue recolector de café. Se presentó voluntariamente al Ejército para obtener la libreta militar. Era el único hijo de Lucinda Barahona y sostenía a su familia en Planadas. La última vez que habló con su madre le dijo que estaba en un cerro, lejos de Chaparral, y por eso no podía consignar los 300.000 pesos que le tenía guardados.

Jesús Antonio Guzmán, 20 años.

Nació en Saldaña y le faltaban dos meses para terminar su servicio militar. Su madre, Rubiela Leal, dice que es el tercer hijo que pierde violentamente. A Rigoberto, después de salir del Ejército, lo mató un sicario en Bogotá. Y a Roberto lo atropelló un carro en Saldaña. El 30 de noviembre, Jesús le pidió bendiciones porque lo trasladaban de Chaparral a Cerro Leticia.

Yulder Javier Morales, 19 años.

Nació y vivía en Saldaña. Llevaba 15 meses en el Ejército. Trabajaba en cultivos de arroz y decidió ingresar al Ejército para obtener la libreta militar. Los primeros meses de servicio los prestó en Coyaima y luego lo trasladaron al municipio de Ortega.

Foto:Médicos y técnicos forenses practicaron la necropsia a los siete cadáveres de los soldados tolimenses en el hospital Federico Lleras. Los féretros fueron trasladados a los respectivos municipios. Juan Carlos Escobar

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.