LA HORA FINAL

LA HORA FINAL

El fútbol es capaz de pervertir las leyes de la anatomía. Para medir con precisión, por ejemplo, la distancia que separa la boca de los pies, se necesitan algo más de 90 minutos y un metro que constate la diferencia entre la realidad y la ilusión. Ya lo dijo Freddy Guarín: Colombia tiene mentalidad de campeón . Contó, en cinco palabras, más que sus anhelos, los de toda la Selección Sub-20 en este Suramericano de fútbol. Pero, están cerca sus palabras de los explosivos remates que salen de sus guayos en los lugares más impensados de la cancha?

25 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El fútbol es capaz de pervertir las leyes de la anatomía. Para medir con precisión, por ejemplo, la distancia que separa la boca de los pies, se necesitan algo más de 90 minutos y un metro que constate la diferencia entre la realidad y la ilusión. Ya lo dijo Freddy Guarín: "Colombia tiene mentalidad de campeón". Contó, en cinco palabras, más que sus anhelos, los de toda la Selección Sub-20 en este Suramericano de fútbol. Pero, están cerca sus palabras de los explosivos remates que salen de sus guayos en los lugares más impensados de la cancha?.

En cuatro partidos y 360 minutos, esa distancia entre la imaginación y el fútbol de Colombia ha sido incierta. Se extiende y se abrevia con la rapidez inusitada con la que la Selección pasa del corto circuito en ataque a golear a Venezuela en 15 minutos; con la que juega una media hora brillante contra Argentina, pero luego salva cinco pelotas de gol; con la que sufre para mantener una ofensiva que no dependa solo de Hugo Rodallega y para que a la defensa, en apariencia sólida, no la sorprendan como en el último juego.

La hora de las dudas y de los ensayos terminó. También lo dijo el técnico Eduardo Lara luego de precisar que desde hoy enfrenta seis finales: "Jugando bonito no vamos al Mundial". Claro, pero no será la primera vez que en una Selección suya se conjuguen buen fútbol, eficacia, y solidez. El Mundial Sub-17 de Finlandia fue una muestra.

A esta Colombia Sub-20, sin embargo, le urge más regularidad en su juego para poder mirar a la cara a Argentina y a Brasil, para lograr un título que puede ganar y una clasificación al Mundial que debe conseguir. Le hace falta demostrar, desde hoy, que no hay diferencias entre ilusión y los resultados, entre palabras y juego.

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