DE DÓNDE TANTA VIOLENCIA

DE DÓNDE TANTA VIOLENCIA

Basta ya! Es tiempo de cambiar. No queremos que más sangre recorra nuestro hogar. Las madres entre lágrimas reclaman aquellos hijos que borró la maldad.

27 de enero 1991 , 12:00 a. m.

La gente ya no quiere amar. No existe entre nosotros justicia y sin ella no habrá paz.

Estas estrofas hacen parte de un bello cántico con el que se inició la plegaria por el pronto regreso de los periodistas que aún están secuestrados y por el descanso del alma de Diana Turbay.

El cántico, que por su contenido conmovió a los asistentes, fue entonado en la misa que organizó ayer la Alcaldía Mayor de Bogotá, la cual fue presidida por el sacerdote Rafael García Herreros.

A la sencilla ceremonia asistieron el alcalde Juan Martín Caicedo Ferrer, acompañado de su esposa, Lía De Roux de Caicedo, concejales y funcionarios de la administración distrital.

Caicedo, en diálogo con este diario, hizo un llamado a la sensatez y cordura de las personas que tienen retenidos a los periodistas para que no cumplan con sus amenazas y dijo que lo que estaba en juego no era solo la vida de los secuestrados sino también la del país.

A la ceremonia acudieron también los familiares de los periodistas secuestrados, entre ellos don Hernando Santos, director de EL TIEMPO, y María Victoria García de Santos, la esposa de Francisco Santos, uno de los periodistas secuestrados.

Se encontraba igualmente la señora madre de Richard Becerra, doña Marta Luz, quien expresó que la muerte de Diana la tenía muy triste.

El sacerdote García Herreros, por su parte, presentaba un aspecto grave. Sus palabras fueron un duro reproche a la pérdida de valores.

En un país de tradiciones y católico dijo de dónde salieron los secuestradores, sicarios, extorsionistas, esa muchedumbre de hombres y mujeres sin ley que está asolando el país? .

Tres culpables encontró de esta situación: a los padres de familia por no saber orientar a sus hijos, satisfacer sus caprichos y darle rienda suelta a sus pasiones juveniles.

A los maestros, quienes se han limitado a dar una orientación más o menos científica y han olvidado la educación moral.

Y a los medios de comunicación por la superficialidad e irresponsabilidad con que a veces se maneja la información.

El veterano sacerdote, autor de reconocidas acciones en bien de las clases menos favorecidas, dijo que el país requiere un nuevo modelo social, guardando la libertad y dignidad de los hombres.

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