POCA CLARIDAD

No estamos de acuerdo con quienes han enfilado baterías contra el Gobierno por el exceso de proyectos de ley que ha presentado ante las Cámaras. Aquí sí que cabe el refrán: palo porque bogas, palo porque no bogas. Cuando el Gobierno no tenía listos los proyectos el día siguiente de la posesión, comenzaron las críticas por la lentitud con que había iniciado su mandato el presidente Gaviria y por el hecho de haberle dedicado todo el tiempo a la Constituyente a expensas de otras reformas que el país necesitaba en forma inmediata. Al presentar en estos últimos días todo el paquete de proyectos necesarios para sacar adelante, entre otras cosas, la apertura económica, no fueron parcas las críticas por querer ir demasiado rápido. El Gobierno hace bien en proponer simultáneamente todas las reformas que quiere sacar adelante. Si espera, se le dificultará cualquier trámite en el Congreso por el inexorable desgaste que sufre toda Administración. Es necesario entonces aprovechar al máximo el

11 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Y en la parte correspondiente a los proyectos que tienen que ver con la apertura económica, sí que se justifica que todos sean presentados a la vez. Se ha dicho muchas veces que el proceso de la apertura es como una orquesta sinfónica en la que todos los instrumentos deben tocar en forma simultánea. Cualquiera que suene mal o deje de sonar dará al traste con toda la sinfonía. Talvez en este aspecto se podría decir lo contrario: al Gobierno le ha faltado abarcar otros frentes (acaso los más importantes) para que la apertura pueda tener algún grado de éxito. Si se queda solo en la apertura comercial, aquella quedará coja y a la larga fracasará. No es, pues, que se haya querido abarcar demasiado sino que más bien se han quedado cortos.

Donde el Gobierno ha fallado es en la forma como todo este alud de iniciativas ha sido presentado ante la opinión pública. Quizá esto explica que la gente se siente confundida o agobiada. La Consejería creada precisamente para manejar estos mecanismos no ha logrado traducir los extensos y complicados proyectos en material digerible para el grueso de la opinión. Es una labor fundamental que debe realizarse, aunque parte de culpa la tienen también los medios de comunicación. Un ambiente de desinformación o confusión como el actual suele convertirse en el peor enemigo de una gestión oficial.

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