INFRUCTUOSA LUCHA MÉDICA DE 205 MINUTOS

INFRUCTUOSA LUCHA MÉDICA DE 205 MINUTOS

En las horas que pasó en el Hospital General de Medellín, la periodista Diana Turbay de Uribe, tuvo todas las atenciones médicas indispensables, pero lo que resultó fatal fue el tiempo que transcurrió entre el momento en que fue baleada y el instante en que ingresó a la clínica. El primer médico que pudo ver a la periodista fue Elías Castaño Pineda, jefe del Departamento de Urgencias del Hospital General.

27 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Sorpresivamente llegaron con ella, nadie nos había avisado. Yo personalmente la recibí en las puertas de urgencias, y un policía me dijo: es Diana , lo miré y él me repitió: ella es Diana Turbay , relató a EL TIEMPO el médico Castaño.

Lo que siguió fue un combate entre la vida y la muerte. Eran las 2:05 de la tarde del viernes.

El médico Castaño obró de inmediato. La periodista presentaba inconciencia profunda, paro cardiopulmonar, extremada anemia aguda y pupilas midriáticas (dilatadas) , dijo Castaño.

En la sección de urgencias estaban cuatro médicos, una enfermera y cuatro auxiliares de enfermería. Se le hicieron todas las medidas de reanimación y por un momento surgió una luz de esperanza: su corazón se reactivó. Pero sólo duró activo unos 40 segundos y de nuevo entró en paro.

Mientras tanto, otro grupo preparaba el quirófano para la cirugía. A los pocos minutos de haber entrado a urgencias, Diana Turbay era pasada a cirugía. Allí quedó en manos del jefe del Departamento de Cirugía, el cirujano Juan Manuel Sierra y los también cirujanos Camilo Osorio y Francisco Vélez.

La paciente tenía paro cardíaco, shock hipobolémico y había perdido toda la sangre. En el quirófano seguimos las medidas de reanimación, y los tres cirujanos empezamos la intervención , afirma el médico Sierra.

Agregó que a la paciente se le abrió el tórax para hacerle masaje interno directo . En su organismo se encontraron destrozos en órganos vitales como el hígado, el riñón y la columna vertebral.

Se presume que de haber sobrevivido, la periodista habría quedado inválida, pues al Hospital llegó paralizada de la cintura hacia abajo.

En la cirugía no se le encontró ningún proyectil. La urgencia de los médicos se concentró en hacerle la reposición de sus órganos afectados, se le dio lo que los cirujanos llaman medidas de soporte respiratorio y se le hizo la transfusión del volumen de sangre necesaria. En la clínica había suficiente sangre A positivo, que era la que requería la paciente. Además, diversas clínicas de Medellín y la Cruz Roja enviaron más sangre y plasma.

Pero la periodista continúo en paro cardíaco, aunque se mantenía el masaje directo sobre su corazón. Como nada valía, se optó por aplicarle un marcapasos facilitado por la Clínica Cardiovascular. El marcapasos con electrodos epicárdicos, se conectó directamente al corazón. Y la paciente siguió en período de sostenimiento.

El período fue muy largo y después de todos los estudios y las evaluaciones se notó que había lesión severa en el sistema nervioso central y todas las medidas eran infructuosas. Diana era sostenida con vida artificial.

Por pedido del padre de la periodista, el ex presidente Julio César Turbay, el médico de la familia, de apellido González, solicitó continuar las medidas. Pero al evaluar la situación, el médico también estuvo completamente de acuerdo en suspender el procedimiento.

Ahí fue cuando, a las 5:30 de la tarde, oficialmente se dio por muerta a la periodista.

Los médicos que atendieron a Diana Turbay y las directivas del Hospital General de Medellín, coincidieron en afirmar que esa clínica tenía todo lo indispensable para ese tipo de casos. Pero la pérdida de toda su sangre, hizo que fuera imposible la recuperación de la periodista.

Ella había sido trasladada en la ambulancia número 5 de la Defensa Civil, desde el aeropuerto Olaya Herrera, hasta el Hospital General. Fue un traslado que demoró cinco minutos.

Todos los médicos también coinciden en decir que la decisión de llevarla al Hospital General fue acertada, pues era el centro clínico más cercano al terminal aéreo de Medellín. Si se hubiera decidido llevarla hasta el Hospital San Vicente, donde hay equipos de un poco más de tecnología para la atención de emergencias de ese tipo, eso habría implicado un recorrido de 15 ó 20 minutos más, y la periodista seguramente habría muerto en el camino.

Los médicos del Hospital General afirman que por lo que le comunicaron a ellos, entre el momento de Diana Turbay ser herida y el instante de llegar a la clínica, transcurrieron 50 minutos o una hora.

Había otras opciones, que tampoco nadie puede garantizar que fueran las correctas: entre ellas, no haber llevado la periodista en el helicóptero hasta el aeropuerto Olaya Herrera, sino aterrizar en el helipuerto del Hospital Pablo Tobón Uribe o de la Clínica Cardiovascular Santamaría. Se hubieran ganado minutos preciosos, según afirman médicos expertos. Pero la gravedad de las lesiones recibidas por Diana, de todas formas, no daban lugar a muchas espeanzas de sobrevivir. Todo parece indicar que la mayor pérdida de sangre ocurrió en el mismo sitio donde la periodista fue herida.

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