Secciones
Síguenos en:
LA MEDICINA ÁRABE

LA MEDICINA ÁRABE

Los conocimientos de la Ciencia Médica durante la Edad Media, que hemos venido consignando, llegaron a Europa por el camino de los árabes, pueblo nómada que arrasó con todo principio de civilización, hasta asentarse en sus dominios de la Media Luna, sin esclavizar completamente a los conquistados, más bien tomando de cada uno las enseñanzas mejores para agregarles sus propias experiencias, de cuya combinación extrajo las normas, aún hoy vigentes, en procura de llevar una vida dotada del privilegio inmenso de la salud, hasta donde ello es posible. El descubrimiento de los elementos químicos fue sin duda el gran aporte árabe a la medicina. El alcohol, el alcanfor, los ácidos sulfúrico y nítrico, el clavo, el almizcle y muchos más considerados medicamentos curativos para ciertas enfermedades, no podrán pasarse por alto en una relación histórica de este arte de curar, en cuya búsqueda de una ruta más corta para traerlos del oriente, Cristóbal Colón emprendió el viaje al que se pudiera c

Y como a la vez este pueblo se hizo experto en astrología, no sería extraño recibir de ellos la supuesta relación de los astros y su influencia en la enfermedad, por acción negativa sobre determinados órganos del cuerpo humano.

Según los árabes, el Sol influía en la función del corazón, la Luna en la del cerebro, Marte en la de los intestinos, Mercurio en la de los pulmones, Júpiter en la del hígado, Venus en la de los riñones y Saturno en las del bazo.

Además, se valieron de sus nombres para bautizar los días de la semana, con excepción del domingo, al que dejaron el mismo recibido en el primer libro del Pentateuco bíblico el Génesis en el que se nos describe cómo el séptimo día de la Creación descansó el Señor y la traducción de este sustantivo es dóminus , vocablo latino del que deriva domingo.

Los médicos árabes recibieron las enseñanzas de Galeno, así como de sus discípulos, y siendo el Corán por tradición el único libro sagrado sobre el que pesa la pena de muerte para quien intente traducirlo a un idioma diferente, los pueblos dominados por ellos debieron aprender su lengua, en la que conocieron igualmente los principios médicos no desprovistos, como era apenas natural de leyendas cual lo acostumbraron siempre. Para comprobarlo basta detenernos en la lectura de su cuento Abu-al-Huan y su esclava Tawadud , en el que el joven arruinado vende al califa su sierva versada en muchas ciencias, entre ellas la medicina, descripción en la cual encontramos íntegramente las lecciones del cirujano de los gladiadores de Pérgamo, cubiertos por el ropaje de la fábula, de mayor riqueza que el utilizado en otros semejantes, aún el más conocido de todos, Las mil y una noches.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.