LA HORA DEL AJENJO

LA HORA DEL AJENJO

Si Colombia busca sustituir exportaciones, una reciente decisión de las organizaciones internacionales de salud podría brindarle la oportunidad de producir y vender abundantes cantidades de ajenjo. Después de años de vacilaciones, dudas y pruebas, Unicef, el Banco Mundial y algunos gobiernos escépticos han dado el visto bueno a la aplicación antimalárica de esta planta, también llamada absintio, estafiate, hierba maestra, quinghaosun (en chino) y, científicamente, Atemisia absinthium.

15 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Si Colombia busca sustituir exportaciones, una reciente decisión de las organizaciones internacionales de salud podría brindarle la oportunidad de producir y vender abundantes cantidades de ajenjo. Después de años de vacilaciones, dudas y pruebas, Unicef, el Banco Mundial y algunos gobiernos escépticos han dado el visto bueno a la aplicación antimalárica de esta planta, también llamada absintio, estafiate, hierba maestra, quinghaosun (en chino) y, científicamente, Atemisia absinthium.

La artemisinina, sustancia que aisló del ajenjo un equipo médico chino en 1965, será una de las principales estrategias para atacar la malaria. Su eficacia parece comprobada: hace una década redujo en 97 por ciento la mortalidad de una epidemia de fiebres en Vietnam. No era la primera vez que se empleaba exitosamente. Desde hace más de 2.000 años se conocen sus benéficas propiedades. Una tumba china del año 70 antes de Cristo contenía recetas con ajenjo contra las fiebres y las hemorroides, y hay estudios sobre esta planta como posible inhibidora de la leucemia. Herbolarios y farmacias de muchos países venden remedios a base de la artemisia para paliar problemas intestinales, aunque es preciso reconocer que debe su mayor fama a los tiempos bohemios en que los poetas espoleaban su spleen con unas cuantas gotas de la amarga sustancia. El ilustre y ojeroso Julio Flórez era experto en la materia, y lo fueron también algunos melancólicos compositores de tango.

Pero ahora no es cuestión de lírica sino de economía. Empresas y organismos internacionales buscan ajenjo donde se lo vendan, pues quieren distribuir de inmediato 100 millones de dosis. En próximos años el volumen subirá, por lo que la AID (Agencia Internacional para el Desarrollo) se propone estimular la siembra de Atemisia absinthium. A esta empresa ya se han lanzado China, Vietnam, India y Tanzania. En Colombia, cinco exportadores abarcan el 80 por ciento del pequeño mercado de hierbas medicinales. Hace un tiempo, uno de ellos produjo y exportó ajenjo, pero abandonó el renglón por falta de mercado. Tal vez sea el momento de cambiar de actitud y proceder a cultivarlo intensivamente.

La noticia sobre el nuevo estrellato del ajenjo es bienvenida. Primero que todo, por sus posibilidades de combatir una enfermedad que deja un millón de muertos pobres cada año. Pero también por la alternativa que abre a muchos cultivadores del mundo, entre ellos los colombianos.

editorial@eltiempo.com.co

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