CANDENTE DEBATE POR SWINGERS

CANDENTE DEBATE POR SWINGERS

El concejal Francisco Noguera está escandalizado. La alcaldesa de Chapinero ya ordenó el cierre de varios establecimientos. En Planeación Distrital dicen que el tema no está regulado. La iglesia prefiere no pronunciarse. El debate crece como espuma y ya hay ganadores y perdedores.

17 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

El concejal Francisco Noguera está escandalizado. La alcaldesa de Chapinero ya ordenó el cierre de varios establecimientos. En Planeación Distrital dicen que el tema no está regulado. La iglesia prefiere no pronunciarse. El debate crece como espuma y ya hay ganadores y perdedores.

Es el balance que dejan 72 horas de polémica alrededor de los denominados bares swingers o sitios destinados al sexo sin tapujos, a los ojos de todo el mundo y que pueden llevar hasta el intercambio de parejas. Sus clientes? Gente bien, parejas sólidas -estratos 4, 5 y 6- y dispuestas a gastarse, de entrada, 80 mil pesos por persona.

Varios de ellos funcionan alrededor de la Zona Rosa, en el norte de Bogotá, según lo relata el último número de la revista Soho. El tema es tan íntimo como el lugar donde operan; establecimientos decorados con aire de sofisticación y mucha complicidad. Pero nada de eso le importa al concejal Noguera. Para él, son un atentado a la moral y una violación a las normas urbanísticas, por eso pidió el cierre de los mismos el viernes pasado.

Para otros, se trata de exceso de mojigatería y creen que las autoridades actúan más por desconocimiento sobre un fenómeno que ya no es tabú en otras partes del mundo, que por razones de peso distintas a que en la capital los bares swinger no terminan de salir a la luz pública.

Lo legal.

El tema ha subido de tono porque mezcla lo moral con lo privado, lo privado con el uso de los espacios en la ciudad y el uso de los espacios con la salud pública.

En lo legal, sostiene Noguera, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y el Código de Policía establecen que el funcionamiento de estos establecimientos es ilegal, pues no cumplen con licencia de construcción, uso autorizado del suelo y licencia de sanidad.

"El tipo de actividades que se desarrollan en esos bares -añade- permite servicios de alto impacto en la localidad de Chapinero".

Marta Bernal, arquitecta de la subdirección de Planeación Distrital, explicó que el uso de bar swinger como tal no está contemplado en las normas urbanas, que sí contemplan otro tipo de actividades como el alojamiento por horas en hoteles, hoteles de paso y residencias, el expendio y consumo de bebidas alcohólicas en discotecas, tabernas y bares, bajo el nombre de servicios de diversión.

Los propietarios de estos lugares se defienden. "No entendemos -aseguró uno de ellos- por qué no podemos funcionar si pagamos los impuestos que nos exigen, si estamos dentro de la categoría de clubes privados, no son sitios abiertos al público".

Para conocedores de la rumba en Bogotá como Alberto Liffack, gerente de Galería Café y Libro, no hay diferencia entre un sitio para swingers y otros lugares destinados a la práctica del sexo. "No se si ese tipo de establecimientos sean legales o no -explicó-. Sé que la prostitución no es ilegal y me parece que la diferencia entre un bar swinger y un prostíbulo no existe. Así que este tipo de establecimientos hacen parte de un mercantilismo del sexo".

En el terreno moral la cosa es más difícil, pues aquí entran a jugar factores como la libre personalidad del individuo, que puede hacer con su vida lo que a bien tenga. La iglesia ha preferido abstenerse de entrar en polémicas, incluso -según algunos clérigos consultados por EL TIEMPO-, porque simplemente no tienen "ni idea" del tema.

"Nosotros solo atendemos parejas de estratos 4, 5 y 6, matrimonios de verdad. Los hombres que vienen con amiguitas no entran", se defiende otro administrador de estos bares, sin revelar su nombre.

De no ser por el artículo de la mencionada revista, estos sitios se mantendrían en la semi-clandestinidad. Hoy, cuatro de ellos están sellados por orden de la alcaldesa y uno más iba a ser clausurado anoche. Pero el debate continúa.

Esto dijeron.

Administrador.

Bar swinger.

"Las autoridades nos dijeron que el sellamiento era por siete días, y que después, si no adjuntamos los documentos que nos piden, podrían cerrar por un mes más. Lo que no entendemos es por qué no cierran tantos prostíbulos y locales que tampoco cumplen con la licencia de construcción y los documentos de sanidad que nos pidieron".

Francisco Noguera.

Concejal de Bogotá.

"Los bares swingers que se han detectado funcionan en sitios que no son para ese tipo de actividades por tratarse de zonas residenciales definidas como tal por las Unidades de Planeación Zonal.

Desde el punto de vista de la salud pública, el intercambio de parejas que se practica en los bares swingers se convierte en un factor propagador del VIH. De acuerdo con las últimas estadísticas de las autoridades distritales de salud, en el último año el número de infectados llegó a 6.000 personas. Esto demuestra que el debate sobre la existencia de estos bares no es solo moral sino de salubridad pública".

Lo que hay por dentro.

Algunos bares swingers contratan una pareja para que con su show, en la mitad de la pista, caliente el ambiente. Los bailarines se acarician. En la barra además de cocteles se venden condones y en los sofás las parejas comienzan a entrar en confianza.

A los bares swingers, además de bailar y de escuchar música, se va a tener sexo con su pareja y a intercambiarla con otras. En los sofás, ubicados por todo el bar, las parejas se masturban, se acarician, tienen sexo y comienzan a conocerse con los vecinos. Vecinos que serán, más adelante, invitados a un cuarto especial (con diferente nombre dependiendo del bar), dotado de una enorme cama (de cuatro metros por cuatro metros), en la que se intercambian parejas.

El cover varía según el bar, pero en promedio está en 20 mil pesos, más un consumo mínimo que está alrededor de los cincuenta mil pesos por persona. Los bares más prestigiosos, además de la zona social, la pista de baile y la cama, tienen sauna, salones VIP, computadores con Internet, columpios, sillas y tiendas eróticas.

Algunos de los bares swingers más famosos del mundo se encuentran en ciudades como Londres, París y Berlín.

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