TEMOR AL PROTECCIONISMO TEXTIL

TEMOR AL PROTECCIONISMO TEXTIL

Los países ricos pueden acabar renegando de su compromiso multilateral de hace diez años de abrir sus mercados textil y del vestido a las exportaciones del mundo en desarrollo, advirtió hoy la organización no gubernamental Oxfam.

06 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Los países ricos pueden acabar renegando de su compromiso multilateral de hace diez años de abrir sus mercados textil y del vestido a las exportaciones del mundo en desarrollo, advirtió hoy la organización no gubernamental Oxfam.

Poderosos grupos del sector están presionando a sus gobiernos para que rompan la promesa contenida en el acuerdo sobre los textiles y el vestido de enero de 1995 y prolonguen el régimen de cuotas, que debe concluir el próximo 1 de enero, denuncia la ONG británica.

Esas maniobras pueden erosionar una de las victorias más significativas de los países en desarrollo en las negociaciones internacionales de comercio: el vencimiento, después de treinta años, del acuerdo multifibras, que ha permitido a los países ricos defenderse de las importaciones baratas del mundo en desarrollo.

El acuerdo multifibras, firmado entre los países productores y consumidores de textiles en 1973 y renegociado después periódicamente, fue sustituido por el acuerdo sobre textiles y el Comercio de la OMC, que estableció la eliminación gradual de los contingentes en un plazo de diez años.

Las cuotas textiles, sumadas a los altos aranceles, les cuestan a los países en desarrollo 40.000 millones al año así como la pérdida de 27 millones de empleos, afirma Phil Bloomer, responsable de la campaña a favor del Comercio Justo de Oxfam.

"El Acuerdo Multifibras es una de las armas más perniciosas del arsenal proteccionista del mundo rico. A cada empleo que ha protegido en los países desarrollados corresponde la destrucción de treinta y cinco puestos de trabajo en los países pobres", agrega Bloomer.

Según el experto de Oxfam, "esa industria es, sin embargo, vital para el mundo en desarrollo porque da trabajo a más de treinta millones de personas, en su mayoría mujeres".

Oxfam acusa a los países ricos de imponer aranceles altos y discriminatorios a las importaciones textiles. En concreto denuncia el recurso a las "normas de origen" con fines proteccionistas: así, hoy en día, gracias a las maquilas, el proceso de fabricación de una prenda se desarrolla por fases en varios países.

Sin embargo, para poder beneficiarse de preferencias aduaneras, el exportador debe demostrar que ha contribuido en más de un 50 por ciento al valor agregado de la prenda en cuestión cuando lo normal es que la parte de la maquila no supere el 25 o el 30 por ciento de ese valor final.

Así, como país menos adelantado, Camboya tiene derecho a exportar sus productos a la Unión Europea libres de impuestos, pero debido al carácter restrictivo de las normas de origen, sólo un 36 por ciento de sus exportaciones se benefician de ese trato de favor.

Según Oxfam, tanto E.U. como la Unión Europea "han dado señales de que recurrirán a derechos de aduana y contingentes arancelarios temporales para bloquear las importaciones de los países en desarrollo una vez venza definitivamente el acuerdo multifibras".

***.

Reducción de la pobreza.

Para Oxfam, la reducción de la pobreza en el mundo en desarrollo pasa por "ampliar la base industrial, y el sector textil y del vestido es una parte importante de ese proceso ya que puede ofrecer esperanzas de una vida mejor a millones de mujeres y a sus familias".

De ahí que la ONG recomiende a los países ricos que reduzcan de aquí al año 2010 y a través de negociaciones en la OMC los aranceles que aplican a textiles y prendas de vestir al nivel medio vigente para los productos manufacturados, es decir, a un 4 por ciento.

Otras recomendaciones son que se abstengan de utilizar las barreras no arancelarias como las medidas andidumping con fines proteccionistas y que flexibilicen las normas de origen para las exportaciones del grupo de países menos adelantados y, en el caso de EEUU, que extiendan sus preferencias comerciales a los textiles y prendas de vestir.

A su vez, los países pobres deberían aplicar, según Oxfam, las normas laborales internacionales y vigilar su estricto cumplimiento por las empresas allí establecidas además de perfeccionar las instituciones legales, la administración de aduanas y la infraestructura de comercialización para aumentar su competitividad.

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