LOS VALORES Y EL SIDA

LOS VALORES Y EL SIDA

Para trabajar en el tema del sida se necesita utilizar un lenguaje desprovisto de juicios valorativos. Y eso es un problema, porque el lenguaje hablado y escrito está cargado de expresiones emotivas que, queramos o no, denotan nuestra opinión y nuestro sistema de valores. Hablar del sida (o mejor, del VIH/sida, como debe decirse para incorporar a las personas asintomáticos que viven con el virus) exige tocar muchos conceptos que normalmente no se mencionan en las conversaciones de familia. Lamentablemente, la ignorancia tanto de los que no saben como de los que se obstinan en ignorar es sin duda el principal peligro en esta etapa de la epidemia.

21 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Para trabajar en el tema del sida se necesita utilizar un lenguaje desprovisto de juicios valorativos. Y eso es un problema, porque el lenguaje hablado y escrito está cargado de expresiones emotivas que, queramos o no, denotan nuestra opinión y nuestro sistema de valores. Hablar del sida (o mejor, del VIH/sida, como debe decirse para incorporar a las personas asintomáticos que viven con el virus) exige tocar muchos conceptos que normalmente no se mencionan en las conversaciones de familia. Lamentablemente, la ignorancia tanto de los que no saben como de los que se obstinan en ignorar es sin duda el principal peligro en esta etapa de la epidemia.

La necesidad de expresarse en un lenguaje neutral, que presente los hechos sin necesidad de juzgarlos, no quiere decir que se dejen de lado los valores. De hecho, todos los que trabajamos el tema del VIH/sida sabemos que practicar a conciencia la castidad, la abstinencia y la fidelidad sería laentre las diferentes opciones posibles, en más de un sentido no sólo moralmente, sino desde la perspectiva práctica. Pero la historia humana muestra que no basta con los esfuerzos moralizadores. A la gente hay que darle otras opciones. Opciones propias.

Ya el mundo debería haber aprendido la lección. Las experiencias exitosas de control de la propagación del VIH como las de Brasil o Tailandia se han basado en enfrentar el reto de la sexualidad sin tapujos, y en llamar a las cosas por su nombre. En analizar los hechos y no las opiniones; en enfocar el problema y no las personas. Hoy, no tiene otra excusa que la ignorancia aquel que no crea en el uso correcto del condón como la mejor de las contadas estrategias preventivas que han mostrado alguna efectividad. Ojalá, y eso es cierto desde la perspectiva epidemiológica y, por qué no, desde la perspectiva moral, como parte de un programa integral de salud reproductiva. Ante los hechos, ante las cifras de los estudios científicos, hay apenas poco espacio para las opiniones.

Sí, está bien, el condón falla. Pero no nos digamos mentiras, falla mucho más la fuerza de la voluntad. Fallan también, tanto por su ineficacia como por su anacronía, los que buscan imponer sus principios moralistas en todos lo demás. Fallan los que a estas alturas del siglo XXI siguen pensando que la prostitución, la pornografía o la adicción a las drogas se acaban con prohibirlas. Fallan, duele decirlo porque ahí caen muchos amigos y conocidos míos, los que aún no han entendido que la preferencia sexual hacia personas de su mismo sexo no es más que un rasgo humano más, como el ser zurdo, ser calvo o pelirrojo, que la persona no escoge, y que la comunidad debe aprender a tratar con tolerancia y con respeto. Desde la perspectiva científica no se puede (ni desde la perspectiva jurídica se debe) tratar la conducta homosexual como una enfermedad o una.

Sí, el condón falla. Pero lo que más falla es creer que los problemas desaparecen cuando no pensamos en ellos, o cuando sólo los tratamos con evasivas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.