UN POLICÍA PARTERO

UN POLICÍA PARTERO

No hay tiempo para esperar. Quítese la ropa porque nos tocó recibir al niño en la patrulla

22 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

"No hay tiempo para esperar. Quítese la ropa porque nos tocó recibir al niño en la patrulla.

Fue la frase que el intendente Edgar Bejarano, comandante de la estación de Bojacá, le dijo a Ivonne Castaño, mientras él, en medio de los alaridos por los dolores que aquejaban a la paciente, improvisaba una mesa de partos en el puesto de atrás de la patrulla de la Policía.

Sentí miedo, sin embargo, me llené de valor pues había que salvar la vida de la mamá y la del bebé. Por eso le dije a Ivonne que pujara y a medida que el pequeño asomaba la cabecita la satisfacción me invadía. Lo recibí, le saqué las flemas para que no se ahogara, con un caucho le cautericé el cordón umbilical, lo envolví en mi camisa de Policía y lo puse sobre el vientre de Ivonne donde permaneció hasta que llegamos al hospital de Facatativá.

Ese es el relato del intendente Bejarano, quien la madrugada del pasado 28 de febrero convirtió la patrulla de Bojacá, una Mitsubishi de placas BHF 509, en ambulancia y en una improvisada sala de partos, donde Ivonne, una mujer de 22 años, dio a luz a un pequeño de 3.600 gramos que bautizará, el próximo 12 de junio, con el nombre de Edgar Enrique Moncada Castaño.

primer nombre es en honor al comandante que lo recibió y quien será el padrino, mientras que el nombre de Enrique, es en honor a mi papádijo Walter, padre del pequeño.

Y es que los niños, en la mayoría de casos, llegan al mundo sin avisar y cogen desprevenidas a las mamás e incluso a los papás, por eso, ante la situación no hay más remedio que recibirlos donde sea y como sea.

Eso fue justamente lo que le sucedió a Walter Moncada y a su esposa Ivonne. Ese 28 de febrero hacia las 11 de la noche ella empezó a sentirse mal, pero el médico, ese día en la mañana, le había dicho que no se preocupara que hasta ahora estaba en el octavo mes.

La odisea.

Pese a eso, los dolores continuaron, hasta que a las 3:00 de la mañana, Walter, su esposo, decidió emprender una caminata de 45 minutos hasta el centro médico de Bojacá, sin embargo, la sorpresa fue mayor cuando el portero le dijo: Aquí el servicio empieza a partir de las 7:00 de la mañana.

Casi me muero de la angustia, relató Walter, no sabía qué hacer, había dejado a Ivonne sola y un viaje expreso me cobraba 50 mil pesos, dinero que no tenía en ese momento. Me jugué la última carta y llegué a la Policía en busca de ayuda. Allí, el intendente Bejarano, comandante de la estación, no lo pensó dos veces, y de una encendió la patrulla y salimos hacia la casa para llevar a Ivonne al hospital de Faca.

No habían transcurrido cinco minutos de recorrido, recuerda Ivonne, cuando le dije a Walter que no aguantaba más. En ese instante el intendente Bejarano, con voz de mando me respondió:no hay nada que hacer, faltan 15 minutos para llegar a Facatativá y usted ya rompió fuente, así es de que quítese la ropa porque yo voy a recibir al niño.

no soy un partero profesional. Lo poco que sé, lo aprendí en la Policía con los cursos de primeros auxilios y el año pasado mi hija mayor se graduó de enfermera y me contó, como si supiera que yo tendría que vivir esa experiencia, cómo se recibía un bebé. Por eso, ese día, apliqué lo que ella me había enseñadodijo el uniformado, al tiempo que agregó que es la segunda vez que atiende un parto.

La primera vez fue hace 15 años en Bucaramanga. Esa vez al bebé tocó recibirlo en la calle, porque fue allí donde le empezaron los dolores a la señora. Ella me nombró padrino de William Cardozo, de quien tuve noticias hasta hace cinco añosrelató Bejarano.

Así las cosas y mientras el intendente cuenta la anécdota con orgullo y con la esperanza de que el pequeño Edgar Enrique, el quinto y último hijo de esta pareja de Bojacá, llegue a ser un policía, Ivonne aún no deja de sonrojarse cada vez que tiene al frente a su compadre (el intendente Bejarano), según ella, porel osoi de pensar que fue él quine tuvo que verle las partes más íntimas de su cuerpo.

Pie de foto: El intendente Bejarano, en compañía de Walter Moncada y su esposa Ivonne Castaño, tiene la esperanza de que el su ahijado, el pequeño Edgar Enrique, cuando grande sea Policía. Foto: Camilo George / EL TIEMPO

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