EXUBERANCIA IRRACIONAL

EXUBERANCIA IRRACIONAL

La descolgada del dólar de estos últimos días ha dado lugar a una enorme confusión. Hay quienes comienzan a hablar de exuberancia irracional para interpretar su origen como un entusiasmo psicológico de los inversionistas, que no responde a factores reales en la economía colombiana.

28 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

La descolgada del dólar de estos últimos días ha dado lugar a una enorme confusión. Hay quienes comienzan a hablar de "exuberancia irracional" para interpretar su origen como un entusiasmo psicológico de los inversionistas, que no responde a factores reales en la economía colombiana.

La política económica de los Estados Unidos es la responsable de lo que está ocurriendo con la cotización del dólar frente a la mayoría de las monedas en el mundo entero. Las autoridades de ese país dejan que el dólar se debilite para corregir, por esta vía, el gigantesco déficit externo. Y, mientras la economía americana crezca, y no aumente la inflación, van a permitir que el asunto continúe, sin reparar en sus consecuencias sobre el resto del planeta. Este es el factor que "empuja" los dólares hacia afuera de los Estados Unidos.

Esos dólares están encontrando en Colombia terreno abonado para una buena cosecha. La diferencia entre el rendimiento de las inversiones de corto plazo en el exterior y en Colombia hace atractivo endeudarse por fuera y traer la plata; o, simplemente, repatriar capitales para invertirlos en el país y hacer unas ganancias rápidas aquí. Pero esto no es lo único. Después de cinco años de estancamiento y ajuste en el sector privado, en el 2003 hubo recuperación. La producción, las ventas y las utilidades mejoraron. Para el 2004 las perspectivas son, también, halageñas, por lo cual podría esperarse que los precios de los activos -la finca raíz y las acciones-, deprimidos por largo rato, vayan al alza. Lo mismo que los títulos de deuda del Gobierno, en pesos. Son los factores que "halan" los dólares hacia Colombia.

En estos primeros dos meses del año, los precios de las acciones pegaron un brinco fuerte: quien hubiera invertido 100 pesos el dos de enero, en un paquete de acciones idéntico al que compone el ndice de la Bolsa de Colombia, se habría ganado 35 pesos en 54 días. Se dice, de otra parte, que el metro cuadrado en apartamentos nuevos, estrato seis, sobre planos, está superando los tres millones de pesos, cuando hace un año se encontraba por los lados de 2,2 millones. Y los precios de los TES subieron entre 3 y 4 por ciento en menos de 60 días.

La combinación de factores, unos y otros, acentúa la revaluación. Y si los agentes en el mercado le apuestan a que esta sea mayor, el fenómeno podría acentuarse. Pero no puede hablarse, por ahora, de un fenómeno de "exuberancia irracional" que vaya a conducir, inevitablemente, a una burbuja en la bolsa, en la finca raíz, o en el mercado de TES.

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Definir cuándo se entra en el terreno de lo especulativo o irracional es muy difícil. Hace más compleja la tarea de la autoridad monetaria. Con posterioridad a la explosión de la "burbuja" de la bolsa en los Estados Unidos en el año 2000 se ha escrito mucha literatura económica sobre el tema. La pregunta es si el aumento de los precios de los activos debe generar una respuesta de los bancos centrales o si estos deben continuar enfocándose para sus decisiones en la evolución de los índices de precios al consumidor al adoptar decisiones de política monetaria. Hasta el momento, los banqueros centrales no han cambiado de doctrina. Lo acabamos de ver aquí, en Colombia, cuando el viernes anterior la Junta del Banco de la República redujo las tasas de interés de intervención del Banco -en una cuantía pequeña, pero las redujo- sin reparar, posiblemente, en lo que está sucediendo con los precios de los activos.

Es complicado, si no imposible, ir en contra de las fuerzas del mercado. Hay que tener cuidado, sin embargo, de evitar nuevas "burbujitas" o "burbujas", y, sobre todo, que se repitan experiencias infortunadas. Como la de principios de la década de los noventa cuando, en una situación externa parecida a la actual en algunos aspectos, liquidez abundante y tasas de interés muy bajas, la plata se vino para América Latina, las monedas se revaluaron y se formó una "burbuja" que, al reventarse, nos sumió en Colombia en una crisis que duró cinco años y reversó los avances sociales de varias décadas.

La política económica tiene un nuevo objetivo: impedir que el optimismo sano y necesario se vuelva irracional.

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