UNA MARRANERA CONVERTIDA EN ARTE

UNA MARRANERA CONVERTIDA EN ARTE

Un lote que servía como criadero de marranos en Cajicá, hasta hace unos 30 años, hoy es la galería de arte más importante del municipio.

22 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Un lote que servía como criadero de marranos en Cajicá, hasta hace unos 30 años, hoy es la galería de arte más importante del municipio.

Un criadero de marranos a la vuelta de su casa se convirtió para Carlos Osorio Isaza en el mejor sitio para construir el que había sido el sueño de toda su vida: una galería de arte en la que pudiera comenzar a plasmar las obras que esbozaba en las hojas del cuaderno de ciencias, en momentos en que cursaba quinto de primaria.

La idea se le ocurrió luego de ver como su padre, Jorge Osorio, luchó sin éxito y durante más de siete años para consolidar el terreno como un centro de abastecimiento de carne de porcino. Sin embargo, por más que la ofrecía en las plazas de mercado del municipio tuvo que abandonar el negocio, pues los precios con los que se demandaba la carne no eran suficientes para mantener a los más de 50 animales que hacían parte de su finca.

La gente no estaba acostumbrada a este tipo de comida, por eso las ventas nunca fueron buenasdijo Osorio.

La testarudez de su padre contrastaba con el optimismo y la creatividad de Carlos, quien pensaba en que ese espacio podía ser aprovechado para consolidar su idea.

Con terquedad, y desde la empresa quebró financieramente, comenzó a pintar las paredes y los muros con figuras humanas y retratos del pueblo, causando alarma entre sus padres, quienes nunca vieron con buenos ojos su dedicación a las artes. Incluso pensaban que no quería progresar como sí lo había hecho su hermano, Luis Camilo Osorio, actual Fiscal General de la Nación.

Una idea que lo llevo a la fama.

Pero estaban muy equivocados. Después de 35 años, esos mismos pabellones en donde día y noche se escuchaban los quejidos de los animales y se expelían olores nauseabundos, fueron retocados con un poco de cal, pintura, ladrillos y madera. Hoy son salones llenos de pintura y cuadros, donde se puede percibir el olor de la acuarela fresca y disfrutar del silencio. Son el refugio de este artista, que sólo después de 50 años está logrando mostrar sus primeros trabajos.

Tengo más de 300 cuadros que cuelgo en las paredes durante todo el año, solo los quito cuando hay alguna otra exposiciónexpresó.

Por sus corredores y salas han pasado decenas de exposiciones con artistas reconocidos y principiantes como Leonor Galvis, Soledad Beltrán, Gulselle Delgadillo, entre otros, quienes mes a mes buscan cualquier rincón de la casa de Carlos, para mostrarle sus trabajos a los habitantes de la sabana.

Por eso, para Osorio, que se desempeña como secretario de cultura de Cajicá, la antigua marranera se ha convertido en una parte vital de su vida.espacio, por menos que lo parezca, sirve cuando hay amor por el arteconcluyó.

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