TROMPADA PARA TODOS

TROMPADA PARA TODOS

Y contra todos los pronósticos, se hizo el milagro. Tal como había sucedido ya en dos oportunidades, el trayecto hacia esta capital cambió, inesperadamente, el destino de la carrera.

23 de septiembre 1991 , 12:00 a.m.

Ayer, en una demostración que sorprendió incluso a sus propios compañeros, Omar Trompa, de Pony Malta-Avianca, le arrebató el título de la XXIV Vuelta de la Juventud Coca-Cola al antioqueño Argiro Zapata, de Manzana Postobón.

Trompa, exhibiendo una clase y determinación que tenía bien escondidas, volteó por completo la clasificación general.

Su brillante ejecutoria le permitió no solo descontar los 1.57 minutos que Zapata tenía a su favor, sino que también tuvo arrestos para cosechar 1.25 de ventaja.

En el último suspiro, con todo servido, Antioquia vio cómo, una vez más, su corredor falló en el momento crucial. Son ya 18 años de fracasos continuos después de que Guillermo León Mejía ganara la Vuelta de la Juventud en 1973.

Es la tercera ocasión en la historia del ciclismo nacional que este trayecto hacia Tunja acaba con las ilusiones de virtuales campeones. Primero fue en la Vuelta a Colombia de 1988, cuando Luis Herrera se coronó pulverizando a todos sus rivales, en especial al líder, el antioqueño Reynel Montoya.

Un año más tarde, pero en el Clásico RCN, el risaraldense Alvaro Mejía, un aficionado por aquel entonces, despojó del título de la prueba al boyacense Fabio Enrique Parra. Mejía, en un final dramático, se impuso por cinco segundos.

La carrera estaba aparentemente jugada en favor de Zapata. El espectacular descenso que realizó del Alto de La Línea y la defensa que hizo en la subida por el Alto de Mondoñedo hacia Facatativá dejaban entrever que solo algo extradeportivo o un milagro podrían hacerle perder el título que con tantos méritos estaba alcanzando.

Pero el sábado, durante el ascenso al Alto de Tierranegra, flaqueó por primera vez en la carrera y le abrió a Trompa la posibilidad de ganar la competencia. La altura (2.930 metros sobre el nivel del mar), la polución del sector y el aire frío fueron los principales enemigos de Zapata.

A pesar de todo, se consideraba que la ventaja de 1.57 minutos era suficiente, además de que el antioqueño es buen contrarrelojero. Pero el destino, que le había quitado de encima a Hugo Bolívar, su principal rival, le jugó una mala pasada. El sábado, como nunca antes le había ocurrido, fue presa de los nervios y no pudo conciliar el sueño.

La tranquilidad y confianza que durante su trayectoria lo han caracterizado ayer lo abandonaron. El peso sicológico, de pronto la responsabilidad de entregar a su tierra un triunfo, después de tantos años de fracasos, obraron en su contra y ayer estuvo completamente desconocido. Tanto, que ni siquiera entró entre los diez mejores de la etapa.

Trompa, el más fogueado corredor del lote, subcampeón de la Vuelta a Chile-90 y con múltiples participaciones internacionales, hizo, sin duda, la mejor etapa de su vida. Siguiendo al pie de la letra las indicaciones de Jorge Tenjo y pedaleando con una fortaleza y constancia inusitadas cambió una historia que ya parecía escrita.

La vida le dio la revancha. Así como en 1988 perdió la Vuelta del Porvenir por una caída, ayer le dio la oportunidad de coronarse como el primer ciclista joven del país. Fue el triunfo del trabajo coordinado, bien planificado y sin errores del que, con sobrados méritos, demostró ser el mejor equipo de la competencia.

Es también producto del trabajo técnico de Oliverio Cárdenas y físico de Carlos Omar Guerrero. La labor del resto de integrantes del Pony Malta-Avianca fue impecable. Unidos, sin desfallecer, supieron vencer las adversidades y le ganaron hasta a la mala fortuna, que el miércoles les había marginado a Hugo Bolívar, su mejor carta.

Pero así es el ciclismo. Por eso hay que esperar hasta el último pedalazo. Ayer la vida le dio una amarga y durísima lección a un hombre que merecía mejor suerte.

Omar Trompa, un joven ciclista nacido hace 21 años en Facatativá, demostró que reúne las condiciones necesarias. Excelente contrarrelojero, bueno escalando y en el plano y aún deficiente en el descenso, fue el más regular de todos los 121 muchachos que tomaron la partida hace ocho días.

Con él Colombia tiene un corredor para rato. Y para cosas grandes...

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