FORCEJEO POR LOS TRANSMILENIOS

FORCEJEO POR LOS TRANSMILENIOS

Una guerra del centavo por ver quién se queda con los pasajeros del futuro Megabús, el sistema de transporte masivo de Pereira, están protagonizando un de buseteros (pequeños propietarios de buses) contra las 7 empresas que los afilian, por cuenta de un cambio de última hora en la licitación para entregar el manejo del transmilenio pereirano.

17 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Una guerra del centavo por ver quién se queda con los pasajeros del futuro Megabús, el sistema de transporte masivo de Pereira, están protagonizando un de buseteros (pequeños propietarios de buses) contra las 7 empresas que los afilian, por cuenta de un cambio de última hora en la licitación para entregar el manejo del transmilenio pereirano.

En este caso, el centavo representa casi 60 mil millones de pesos anuales, suma que esperan mover los dos operadores de buses articulados que se queden con el Transmilenio pereirano. La magnitud del botín ha convertido esta carrera en una batalla campal de intrigas, rumores, acusaciones, cruces de cartas, espionaje y hasta exacerbaciones de regionalismo. Y en el centro de todo eso, aparentemente sin quererlo, terminó metido el Gobierno Nacional.

Los dos bandos están claramente definidos. Por un lado están las siete empresas de transporte de la ciudad, que afilian a la totalidad de los 700 propietarios de los 1.092 vehículos que ruedan por Pereira y que están agremiados en la Asociación de Empresarios del Transporte Urbano (Asemtur). Como la licitación entrega el manejo de dos tramos distintos de la única troncal que va a tener Megabús, las siete firmas se dividieron en dos proponentes buscando quedarse cada uno con un tramo.

No todos los dueños de buses quisieron entrar en el proyecto, así que al final en el primer proponente terminaron agrupados 237 propietarios, bajo el nombre de Avanza S.A., y en el segundo, Moviliza S.A., quedaron 197. Todos, sin embargo, siguen perteneciendo a Asemtur.

Hasta ahí, el negocio pintaba perfecto para los empresarios pues por políticas del Gobierno Nacional, estipuladas en varios documentos Conpes, los transmilenios de las ciudades deben quedar en manos de los transportadores locales. Era poco probable, entonces, que se presentara alguna propuesta más.

Sin embargo, una disidencia de dueños de vehículos empezó a formarse en el segundo semestre del año pasado, aglutinada por Francisco López Bedoya, un propietario mediano de Pereira que empezó a crecer aceleradamente hace menos de cinco años. El 2 de febrero del 2004, este hombre sorprendió a la ciudad cuando dio a conocer el nacimiento de un tercer proponente, llamado Promasivo, que no solo aglutina a 200 buseteros , sino que tiene como socio a Sí 99, la firma más grande del Transmilenio de Bogotá.

Si bien la entrada de un peso pesado foráneo, que además, según documento de la Cámara de Comercio, entró a la sociedad con un 30 por ciento del total, inquietó un poco a la gente de Asemtur, y provocó una reacción de regionalismo proteccionista, no había demasiadas razones para intranquilizarse ya que la estructura con que estaba armada la licitación los favorecía ampliamente.

En líneas generales, los criterios más importantes para adjudicar las dos operaciones de Megabús son cuatro: el más alto son las tarifas, que se califica con 31 puntos. Así, la propuesta que presente los pasajes más baratos para los usuarios consigue más puntos. El segundo (12 puntos) es el número de buses viejos que cada proponente se comprometa a sacar de circulación. A más buses por fuera, mejor calificación.

Los otros dos criterios son un estímulo a la participación de los dueños de los buses (a más propietarios, mejor calificación) que da 18 puntos, y otro, de 18 unidades también, que premia la experiencia de las empresas locales, medida en kilómetros recorridos.

La tranquilidad de las empresas estribaba en este último ítem: la experiencia solo la tenían ellos. "Esos 18 puntos eran una barrera que nos daba demasiada tranquilidad -dice Alberto Vanegas, presidente del gremio-; y con base en estas reglas del juego se armaron las propuestas".

Gracias a un fuerte cabildeo ante el Ministerio de Transporte y ante el propio presidente Uribe, a quien le dirigieron una carta el 11 de marzo en la que protestaban por lo que consideraban una inequidad, la gente de Promasivo consiguió que el pasado 5 de mayo, por medio del adendo número 11, Megabús cambiara el criterio de la experiencia.

"No lo suprimimos -dice Mónica Vanegas, gerente de Megabús-. Cambiamos la redacción para evitar que se fuera a formar un monopolio de los afiliadores locales, en detrimento de los pequeños propietarios. Así, todos los proponentes pueden llegar a sumar 100 puntos. Además, lo hicimos basados en una circular del Ministerio de Transporte".

El cambio en el requisito permitía, a cambio de la acreditación de experiencia en operación de transporte (que obviamente solo la tienen las empresas), demostrar que se representa a por lo menos 120 propietarios de buses (algo que pueden hacer los pequeños buseteros si se organizan).

El problema es que este cambio, radical en la estructura de la licitación, se dio el 5 de mayo pasado, o sea a solo 13 días de su cierre. Además, la circular del Ministerio que soporta el cambio fue expedida ese mismo 5 de mayo, lo cual depertó demasiadas suspicacias.

"Se sorprende uno con la eficiencia de Megabús que a pocos minutos de haber salido la circular, cambia las reglas del juego -dice Alberto Vanegas, de Asemtur-. Si no hay nada ilegal, al menos es de muy fea presentación".

La guerra declarada.

Ese cambio significó una declaratoria de guerra a muerte. Ambos bandos iniciaron una carrera por aumentar el número de propietarios agrupados para poder sumar más puntos. El miércoles Francisco López, de Promasivo, denunció que Asemtur estaba presionando a los propietarios de vehículos para que se salieran de Promasivo. "Los están obligando a firmar poderes sin saber qué firman y los penalizan por cualquier cosa, solo por estar con nosotros", dijo.

Frente a esto, Ramón Antonio Toro, presidente de Cooperativa San Fernando, una de las firmas afiliadas a Asemtur, asegura: "Si eso es cierto, que nos lo demuestren; yo no voy a caer en esa guerra sucia de chismes".

Por estar en desventaja numérica, en abril Promasivo empezó una carrera alocada por comprar más vehículos. "Compramos 20 busetas en 15 días -acepta López-. Es que hay gente que quiere vender y nos busca. Hicimos un fondo de mil millones con Sí 99 y de ahí ha salido la plata".

La danza de millones hizo que empezara a circular un rumor en Pereira sobre dineros de dudoso origen en Promasivo, algo que López niega rotundamente.

El miércoles 12 de mayo, dos meses después de que Promasivo le mandó carta al Presidente para protestar por la inequidad en las reglas del juego, Asemtur hizo lo mismo para quejarse del cambio en la licitación. En la misiva, además, deja sugerido el temor a que las empresas bogotanas terminen adueñándose del transporte local en Pereira, un punto que genera un gran encono regional.

"A nosotros nos buscó Sí 99 -dice Toro-, pero nosotros lo rechazamos porque este es un proyecto entre pereiranos. Nosotros somos capaces solos".

Sin embargo, la versión de Víctor Raúl Martínez, presidente de la bogotana Sí 99, es opuesta: "La primera posibilidad deávincularse al proyecto Megabús surgió por iniciativa de los directivos de Asemtur, quienes propiciaron una reunión de loságerentes de las siete empresas locales con la junta directiva de Sí 99, en Pereira. Pero, luego de esa reunión nunca nos volvieron a llamar".

Independiente de quién dice la verdad, la posibilidad de que una firma bogotana termine quedándose con el mercado del transporte de Pereira, y de allí a que termine manejando los transmilenios de las demás ciudades, sí abre un interrogante grande en este proceso, pensado inicialmente para robustecer a los transportadores locales.

Específicamente el gran temor en el caso pereirano es que Sí 99, aprovechando la posición dominante de tener el 30 por ciento de Promasivo, donde el grueso de socios son propietarios de uno o dos buses, apenas tienen el 0,4 por ciento de la sociedad y son una fuerza dispersa, los bogotanos puedan quedarse con la compañía.

"Si eso es así -dice el viceministro Noero- admito que no tenemos herramientas legales para frenarlo".

Esa posibilidad, de todos modos, es descartada por Víctor Raúl Martínez. "Nosotros queremos participar en otras ciudades, siempre y cuando nos inviten. De hecho, estaremos en Cartagena, y también nos han invitado a Quito, Lima, Panamá y otras ciudades de América Latina".

"Solo queremos abrir mercados y compartir conocimientos. Lo único que estamos haciendo en Pereira es dándole una mano a Promasivo y asumiendo riesgos, porque este proyecto no es la panacea, es un negocio con muchos riesgos", dijo.

Mañana, cuando se cierre definitivamente la licitación, emplezarán a tenerse muchas certezas sobre qué va a pasar con el transmilenio pereirano y, por esa vía, qué les aguarda a los otros 5 proyectos en gestación, en igua número de ciudades.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.