EL TLC ES COMO EL MATRIMONIO

EL TLC ES COMO EL MATRIMONIO

El Banco Mundial está terminando un estudio sobre las lecciones aprendidas por los países en desarrollo en los noventa. Tienen razón los críticos de las reformas? Se concluye que las reformas contribuyeron al crecimiento, pero menos de lo que pregonaron quienes las impulsaron. Los 90 fueron mejores que los 80 en la mayoría de los países en desarrollo. En América Latina los resultados fueron bastante aceptables hasta 1998, pero luego de la crisis rusa la región se resintió por el retiro generalizado de flujos financieros del exterior, lo que demuestra que aún tiene vulnerabilidades importantes. El resultado fue modesto porque no se contemplaron bien las interrelaciones de las reformas entre sí, con la política macroeconómica y con otros determinantes más profundos del crecimiento. Faltó visión más amplia deestrategia de desarrolloi y se sobrevendió que las reformas podían lograr por sí solas.

16 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El Banco Mundial está terminando un estudio sobre las lecciones aprendidas por los países en desarrollo en los noventa. Tienen razón los críticos de las reformas?.

Se concluye que las reformas contribuyeron al crecimiento, pero menos de lo que pregonaron quienes las impulsaron. Los 90 fueron mejores que los 80 en la mayoría de los países en desarrollo. En América Latina los resultados fueron bastante aceptables hasta 1998, pero luego de la crisis rusa la región se resintió por el retiro generalizado de flujos financieros del exterior, lo que demuestra que aún tiene vulnerabilidades importantes. El resultado fue modesto porque no se contemplaron bien las interrelaciones de las reformas entre sí, con la política macroeconómica y con otros determinantes más profundos del crecimiento. Faltó visión más amplia deestrategia de desarrolloi y se sobrevendió que las reformas podían lograr por sí solas.

O sea que hubo demasiado neoliberalismo?.

Sí hubo exceso de ideología, exagerando las virtudes del mercado y subestimando el rol del Estado, especialmente a principios de la década. Pero fue más que eso. Con pocas excepciones, los esfuerzos se concentraron en lo más fácil (cambiar las políticas: apertura comercial, financiera, de la cuenta de capitales, privatizar), lo cual se hizo en ocasiones con demasiada rapidez, evitando lo más difícil, lo más importante (mejorar la calidad de la educación, de las instituciones, de la transparencia y eficiencia del Estado, de la regulación, promover el desarrollo tecnológico).

La apertura comercial ha sido lo más criticado. Qué se ha aprendido?.

La apertura comercial no rindió los frutos esperados en varios países porque se dio al mismo tiempo revaluación fuerte de la moneda (que restó rentabilidad a las exportaciones y abarató artificialmente las importaciones) y no se acompaño con políticas que hubiesen aumentado la productividad y, por ende, la competitividad de la economía respectiva. En estos casos no se produjo el boom esperado de exportaciones sino un desequilibrio serio de las cuentas externas que terminó con frecuencia en crisis cambiarias. En contraste, los países que condujeron un proceso más gradual de apertura inserto en una estrategia más integral del desarrollo, como Chile en nuestra región y China e India en Asia (siguiendo el ejemplo de Corea y otros en décadas previas), tuvieron mucho más éxito en los noventa.

Qué faltó concretamente en América Latina?.

En casi toda la región se pensó que bastaba con apertura comercial e inversión extranjera para acelerar el crecimiento. El comercio puede ser un lubricante, pero no el motor del crecimiento. El motor es el desarrollo tecnológico y el mejoramiento del capital humano. Vivimos en una economía basada en el conocimiento. El cambio técnico se ha ido acelerando y requiere cada vez mayores niveles de calificación de la mano de obra. En nuestros países, con algunas excepciones parciales, ni Estado ni sector privado se han preocupado debidamente del desarrollo tecnológico y de la capacitación de la mano de obra.

Cómo puede acelerarse el progreso tecnológico?.

Se necesita, en primer término, un buenclima para la inversióni : estabilidad macro, continuidad de la política económica, seguridad jurídica, ambiente competitivo, facilidad para crear nuevas empresas y para liquidar las que fracasen, acceso al crédito, buena infraestructura pública. Pero no basta con eso: el desarrollo tecnológico rápido exige gastos en investigación y desarrollo, protección efectiva de la propiedad intelectual, cooperación eficaz entre la universidad, los centros o corporaciones de investigación y sector productivo.

Si se necesita todo eso, sí está preparada Colombia para el TLC con E.U.?.

Un tratado comercial con E.U. nos brindaría acceso preferencial y seguro al mercado más grande del mundo y a la economía más dinámica en términos de innovación tecnológica. Puede ser de gran importancia. Qué tanto lo aprovechemos dependerá, por supuesto, de cómo lo negociemos, pero, ante todo, de qué hagamos en estos otros frentes. No se puede esperar, sin embargo, a estar perfectamente preparados. Es como el matrimonio: uno nunca está suficientemente preparado y si espera a estarlo deja pasar las buenas oportunidades.

Otro tema polémico: las privatizaciones.

Hubo equivocaciones, por falta adecuada de regulación, y casos de corrupción, por falta de transparencia, que le han dado mala prensa. Pero todos los estudios muestran que, en general, sus efectos fueron positivos, especialmente si se comparan con lo que estaba sucediendo con la mayoría de las empresas estatales públicas que no eran reguladas ni le rendían cuentas a nadie y donde la corrupción en la contratación era muy frecuente. Cobertura y calidad de los servicios privatizados han mejorado substancialmente en casi todos los casos. Las tarifas, en cambio, a veces han resultado más bajas y a veces más altas. Los resultados fueron mejores en las áreas en las que era fácil crear una verdadera competencia, como en telecomunicaciones, en exploración de gas y petróleo, en generación eléctrica. En los otros casos (distribución de energía, agua potable, concesiones viales) dependió del diseño y de calidad de la regulación y los contratos.

Para el caso colombiano en particular, cuáles de las anteriores lecciones aplican más?.

La injustificada celeridad en la apertura y la excesiva revaluación de principios de la década, aunadas a falta de atención en las áreas complementarias que he señalado, condujo a lo que se llamó laapertura hacia adentroi : las exportaciones crecieron poco y las importaciones mucho. La revaluación, a su turno, fue consecuencia de la apertura de la cuenta de capitales y las medidas adoptadas para estimular la repatriación de capitales, así como de un enorme aumento en el gasto público.

Pero acaso no se creció bien en la primera mitad de los noventa?.

Sí, pero ese crecimiento no fue jalonado por las exportaciones, sino por un boom insostenible del gasto público, de la construcción, del consumo y del crédito doméstico, que fue la génesis de la crisis financiera de finales de la década. Ese mal resultado fue el producto de una apertura acompañada por la revaluación del peso. Hubo otros países que incurrieron en errores similares y sufrieron crisis más graves (México en 1995, Brasil en 1999 y Argentina en el 2001).

Hommes los acusa a usted y al Banco de la República de haberenfriadoi la economía que crecía bien hasta 1994.

Y siguió creciendo muy bien en 1995. Pero como dije antes, laapertura hacia adentroi generó un desequilibrio muy grande en las cuentas externas: de un superávit de 5 por ciento del PIB en cuenta corriente en 1990 se pasó a un déficit del 4 en 1994. Ante ese déficit peligroso y creciente resultaba indispensableenfriari el crecimiento desbocado de la demanda interna y frenar la revaluación. De lo contrario, habríamos acabado en una crisis como la de México. Por eso estuvimos de acuerdo con el Banco de la República a finales de 1994 en frenar la entrada de capitales de corto plazo y apretar la política monetaria, a tiempo que tratábamos de frenar la inercia tan fuerte de crecimiento del gasto publico. Buscábamos hacer así el tránsito de la apertura hacia adentro a lahacia fuerai .

No se le fue la mano al Banco con las tasas de interés?.

Desafortunadamente, el Banco mantuvo las tasas altas mucho más allá de lo que era necesario, especialmente en la primera mitad de 1996 y luego otra vez en 1998. Pero eso es historia pasada. En los últimos años, el Banco ha aplicado una política muy acertada.

Dice quefrenar el gasto público y frenar la revaluación. Significa que no lo lograron?.

Así es. La Misión de Gasto Público, que establecimos en 1995 de común acuerdo con la Dirección Liberal y Conservadora para arreglar este problema, concluyó que para frenarlo resultaba indispensable parar el crecimiento de las transferencias y resolver el problema pensional. Ahí y en el crecimiento de los salarios públicos estaba el 90 por ciento del problema. Infortunadamente, cuando la Misión entregó sus recomendaciones, la polarización política del Proceso 8.000 impidió a mi sucesor lograr los acuerdos necesarios en el Congreso.

Esos temas no están resueltos casi 10 años después...

En efecto. El gobierno Pastrana avanzó muy poco en su solución y la deuda pública pasó del 28 por ciento a más de 50 del PIB entre 1998 y el 2002. El Referendo hubiese permitido avanzar significativamente en la superación de los problemas fiscales del país. Hoy esta tarea está aún por terminar y es muy urgente.

Cómo ha funcionado la privatización en Colombia?.

Depende del sector. Tomemos el caso del sector eléctrico. Se comenzó con unos contratos de suministro de energía que dejaban mucho riesgo en cabeza del sector público. Pero a partir de 1994 decidimos poner el énfasis en la competencia, antes que en la privatización y resultó muy acertado. Pusimos a competir las empresas públicas entre sí y con algunas privadas nuevas y eso llevó a fortalecer las empresas públicas más eficientes (ISA, Empresas Públicas de Medellín) y a convencer a los dueños de las menos eficientes (Bogotá, Corelca, Valle) de que era mejor vender, como en efecto lo hicieron. Hoy hay un mercado competitivo y eficiente y el sector dejó de ser la enorme carga financiera para el Estado que era. Hace poco hablábamos con el ex alcalde Mockus de cómo cambió radicalmente la situación financiera de Bogotá gracias a la privatización de la antigua EEEB: la ciudad antes vivía para financiar la empresa, donde todo se iba en desperdicio y corrupción, y luego pudo hacer múltiples obras con los recursos que recibió por su venta y posterior descapitalización. Esa historia merece ser escrita.

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