LA ENGUANDOCADA DE GABRIELA SAMPER

LA ENGUANDOCADA DE GABRIELA SAMPER

En 1974, murió Gabriela Samper a los cincuenta y seis años. Los injustos encarcelamiento y tortura a que la sometió el Servicio Secreto del Ejército causaron su deceso. Fueron épocas oscuras de hombres enmascarados en las cuales el Estado permitió que se violen libertades y Derechos. Creo importante recordarlas ante la aprobación del Estatuto Antiterrorista, pese a advertencias de la ONU y varias ONG. En este país del olvido hay que recordar cómo en 1972, bajo Pastrana Borrero, se realizó una cacería de brujas similar a la de hoy, con detención de sinnúmero de personas que quedaron libres después de injustas acusaciones.

16 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

En 1974, murió Gabriela Samper a los cincuenta y seis años. Los injustos encarcelamiento y tortura a que la sometió el Servicio Secreto del Ejército causaron su deceso. Fueron épocas oscuras de hombres enmascarados en las cuales el Estado permitió que se violen libertades y Derechos. Creo importante recordarlas ante la aprobación del Estatuto Antiterrorista, pese a advertencias de la ONU y varias ONG. En este país del olvido hay que recordar cómo en 1972, bajo Pastrana Borrero, se realizó una cacería de brujas similar a la de hoy, con detención de sinnúmero de personas que quedaron libres después de injustas acusaciones.

Era el Frente Nacional cuando se recurrió al Estado de Sitio, la tortura, los Consejos de Guerra y la violación de los Derechos Humanos. Entonces Gabriela Samper fue apresada por el Ejército junto con 161 personas incluidos sacerdotes, intelectuales, empleados, obreros, periodistas, campesinos, acusados de pertenecer al ELN. Los mantuvieron varios días incomunicados en la Policía Militar, donde algunos sufrieron torturas físicas y sicológicas. En los allanamientos la Fuerza Pública destrozaba todo: gran parte de los negativos de películas de Gabriela Samper se perdieron pues el material se consideraba subversivo. Las gentes de la cultura eran perseguidas, sus teléfonos interceptados. Los que pensaban diferente temían por su seguridad. Recuerdo y pido a mi país no borrar los días de terror que vivimos familiares y detenidos políticos en esa época, para que esos hechos siniestros jamás se repitan.

A Gabriela la acusaron de haber enviado a la guerrilla copias de mapas del Instituto Agustín Codazzi, donde era directora de exposiciones; cabe anotar que los documentos estaban y están para venta al público. El 3 de julio de 1972, Gabriela desapareció. Acababa de salir del Codazzi y tomó un taxi al aeropuerto. Estaba radiante pues iba a realizar un sueño: un documental sobre el folklore colombiano. En nuestra casa no dejaba de timbrar el teléfono. No se explicaba por qué no tomó el avión a Medellín. Se la había tragado la tierra y durante tres días consecutivos nadie daba razón de ella. Cuando cogió el taxi, se dio cuenta de que era perseguida. Fue interceptada por un par de jeeps con soldados de la PM. Gabriela asombrada miraba la escena sin entender que el convoy tenía que ver con ella. Al reaccionar decidió anotar el teléfono de su familia y le pidió al conductor que llamase para informar de su secuestro. En esos días era común la desaparición forzada. El taxista se negó a recibir el papelito. Gabriela se dio cuenta de que era del Servicio de Inteligencia.

Los primeros en bajarla del vehículo fueron dos hombres fornidos que llevaron a empellones a la primera mujer que decidió hacer cine en Colombia hacia las temibles mazmorras del Batallón Ayacucho de la PM. Allí, en completa oscuridad a la cual fue sometida bárbaramente vendada con un trapo, vivió la peor pesadilla de su vida. Como afirmó en su libro La Guandoca, la situación parecía sacada del libreto de una mala película. Recuerdo cuando ella contaba su paso por los calabozos, cómo la despertaban a gritos cada hora los torturadores para no dejarla dormir. La amenazaban también con utensilios quirúrgicos, la intimidaban hombres enmascarados: si no cantaba la esperaba el famoso cuarto verde...

Dice: " Qué será contestar bien?" pensé mientras nuevamente el vacío del miedo me invadía. En ese instante entró un hombre alto encapuchado - Parecía un inquisidor con su extraña capucha negra de lana - Dos cuernos que parecían dos símbolos fálicos se movían a medida que movía la cabeza Su apariencia grotesca disminuyó mi miedo... (Antes me habían robado ilusiones, amor, fe, trabajo nunca se me había acusado de robo-)dijo el enmascarado...obligaremos a confesarDijo el enmascarado...el cuarto verdedijo el hombre ... Tenemos la lámpara de la verdaddijeron al tiempo...no pensaba. No lloraba, y era todo tan absurdo, tan increíble que tiritaba en esa cama blanca, en ese colchón negro y esa cobija que decía Ejército de Colombia ... A las cinco de la mañana me despertaron nuevamente con un jarro de agualeche, traté de tomar, pero solo me vino la náusea - náusea de lo que es Colombia y de lo que es este país a quién yo le había consagrado dos terceras partes de mi vida...

Gabriela y su familia nos internamos en el laberinto kafkiano del Estado. La buscamos en comisarías, hospitales, anfiteatros. Igual le sucedió a Feliza Bursztyn y al poeta Luis Vidales, años más tarde cuando fueron apresados y maltratados en el gobierno Turbay.

Quién era esa mujer que fue acusada y denigrada? Gabriela Samper fue una mujer valiente que sentó precedentes con respecto al papel de la mujer en la sociedad, sus reivindicaciones y su contribución política y cultural. Trabajó en las artes dramáticas siendo la impulsora del teatro popular e infantil en los sesenta como directora del Teatro del Parque Nacional. Fue actriz, productora y directora de varios grupos, entre ellos El Búho y realizó programas de títeres y de teatro para la Televisora Nacional. Posteriormente se inició en cine al lado de Ray Witlin y realizó varios documentales, entre los cuales está una de las joyas del cine colombiano, El Páramo de Cumanday. Fundó una de las primeras productoras de cine y comerciales para la televisión, Cinta. En su trabajo documental se ve un afán por difundir manifestaciones culturales que están por desaparecer en nuestro país. La película Los Santísimos Hermanos forma parte del archivo del MAM de Nueva York.

Después de probar su inocencia, se le revocó el auto de detención y salió libre de la Cárcel Nacional de Mujeres, el 16 de noviembre de 1972. Durante su cautiverio escribió La Guandoca. Fueron cinco meses de prisión injusta. Al salir su salud estaba quebrada; sin embargo durante dos años trabajó en la Universidad de Cornell. Al regresar no pudo recuperarse y murió el 16 de Mayo de 1974.

No olvidemos a Gabriela y su historia. En una carta desde la cárcel escribió:es mentira pero acaban de dictarme auto de detención. Estoy más fuerte que nunca. Y esta fuerza espiritual solo puede venir de mi completa inocencia... Mi detención trae como consecuencia directa el miedo miedo dentro de una clase, burguesa, intelectual; Clase que precisamente es la perseguida en el momento! Los motivos son obvios... Por medio del miedo se busca callar las protestas e impedir la acción. Hace siete años cuando hice El Páramo de Cumanday nunca pensé que esos textos podían decir lo que muchas líneas no expresan: Yo no soy el fantasma del páramo, el verdadero fantasma es el miedo... en ese momento no sabía lo que estaríamos viviendo, pero la frase se vuelve significativa ahora que se trata de amedrentarnos sistemáticamente...

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