UNA CUMBRE DE MINORÍAS ÉTNICAS

UNA CUMBRE DE MINORÍAS ÉTNICAS

En la última semana de mayo va a celebrarse la más extraordinaria de todas las cumbres en razón de la calidad de los representantes de sus países de origen. Vendrán los voceros de Bosnia, de Kenia, de Botsuana y de Suráfrica, con el objeto de conocer de cerca y asimilar cómo se está construyendoen la Amazonia colombiana entre el Gobierno y las minorías étnicas.

16 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

En la última semana de mayo va a celebrarse la más extraordinaria de todas las cumbres en razón de la calidad de los representantes de sus países de origen. Vendrán los voceros de Bosnia, de Kenia, de Botsuana y de Suráfrica, con el objeto de conocer de cerca y asimilar cómo se está construyendoen la Amazonia colombiana entre el Gobierno y las minorías étnicas.

El crédito se le debe por entero a Martin Von Hildebrand, que acaba de ser nombrado, por el Príncipe Bernardo de Holanda, Official of the Order of the Golden Ark, la más alta distinción para aquellas personas que trabajan a favor del medio ambiente en el mundo. Creo que somos pocos quienes conocemos a este joven profesional, voluntariamente domiciliado en el Amazonas, que, siendo colombiano de nacimiento, desciende de una de las más ilustres familias austriacas, cuyo padre se refugió en Colombia con ocasión de la Segunda Guerra Mundial, invitado por Mario Laserna a colaborar en la estructuración de la Universidad de los Andes.

Como sucede en casos semejantes, Martin Von Hildebrand es más conocido en Europa, en el Amazonas, en el Putumayo y el Orinoco que en la propia Bogotá, en donde nació e hizo sus estudios. Conociendo a Martin aspiré a encargarlo del manejo de la cuestión indígena. Ya, para entonces, ocupaba en el ámbito universal una posición tan extraordinaria que, en Europa, principalmente en Inglaterra, lo tenían como consultor en vista de los éxitos con que se iba constituyendo la Amazonia colombiana. Es un colombiano que se constituyó en una especie de protector laico de los indígenas, reconociéndoles su autonomía, defendiendo sus derechos, como es el caso de las hierbas medicinales que, terceros, ajenos a las tribus, registran en Colombia y en otras partes como descubrimientos propios.

Coincide esta fecha con la iniciativa del Gobierno Nacional de presentar un proyecto de ley destinado a desarrollar lo previsto en el artículo 56 transitorio de la Constitución, que le otorga facultades extraordinarias al Gobierno para expedir las normas necesarias para el funcionamiento de las Entidades Territoriales Indígenas (ETI), a tiempo con las demás entidades territoriales hasta tanto sea expedida la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT).

El actual gobierno decidió adelantarse en la creación de ETI, mediante el proyecto que está en curso en el Congreso, reconociéndoles el procedimiento para su creación y funcionamiento de una manera novedosa, flexible y práctica. Se parte de reconocer la diversidad de los pueblos indígenas y no proceder por medio de una disposición igual para todos, requiriendo la solicitud de las respectivas autoridades indígenas ante el Ministerio del Interior y de Justicia para crear la ETI.

Tal proceso termina con la expedición de un decreto de conformación y delimitación, que viene a ser el instrumento jurídico mediante el cual se crea la ETI con el carácter de división político-administrativa del territorio colombiano. El proyecto LOOT dispone que los territorios indígenas deben tener unidad territorial, con asentamientos titulados o poseídos de manera regular y permanente por comunidades indígenas que reconozcan el ámbito de las actividades sociales, económicas y culturales de la respectiva ETI.

El segundo requisito que prevé todo proyecto LOOT para la conformación de las ETI es que las comunidades indígenas, a través de sus autoridades, sometan una propuesta de conformación y delimitación de la ETI, que incluya: a) Delimitación territorial sobre la jurisdicción de la ETI; b) Competencias, funciones y recursos que la respectiva estructura administrativa está en capacidad de asumir; c) Conformación y funcionamiento del Consejo Indígena como la autoridad local de la ETI, que expedirá un plan de desarrollo, que coincide, muchas veces, con planes de vida ya existentes; d) Administración de las áreas naturales protegidas e incluidas en la jurisdicción de las ETI, ya que no existe claridad sobre la situación de estas áreas con respecto a las autoridades ambientales de orden nacional y las indígenas de orden local.

En síntesis, el articulado sobre las ETI, incluido en el proyecto LOOT, reconoce, después de una década de existencia de la normatividad constitucional, el fortalecimiento de los gobiernos indígenas con capacidad de hacer propuestas administrativas sobre sus territorios, además de los espacios de articulación y coordinación de las ETI con las demás entidades territoriales del Estado colombiano.

Estos procesos se están extendiendo en áreas de fronteras con el Brasil y Venezuela, dotados, también, de autoridades indígenas, ONG y gobiernos propios. Se trata de estrategias para consolidar áreas de manejo especial, vale decir, resguardos y parques naturales, los cuales han sido reconocidos conformando un área de 70.000 kilómetros cuadrados en el noroeste de la Cuenca Amazónica.

Con todo, y a pesar de avances tan significativos como el del Amazonas, en donde cada día los indígenas asumen mayores responsabilidades en materia de educación, salud y administración de sus resguardos, subsiste un gran vacío en cuanto a la inexistencia de un marco legal político-administrativo a nivel local en los antiguos corregimientos departamentales. Al tenor de la Ley 136 de 1994, en su artículo 9 se establece como excepción a la competencia de las asambleas para crear municipios en zonas de frontera o de colonización la relativa a los territorios indígenas, cuando dice:y cuando no se trate de territorios indígenasEn casos como el del Amazonas, en donde solo existen Leticia y Puerto Nariño, el 80 por ciento del territorio no tiene una estructura del gobierno local diferente de los gobiernos indígenas, cuando la propia Constitución Política presume un marco legal administrativo, inspirado en los antiguos corregimientos departamentales, para ser transformados en municipios, o incorporados a municipios existentes.

El Gobierno Nacional intentó dar el respectivo paso, pero, en el trámite en el seno de la Cámara de Representantes se frustró tal tentativa al pretender atribuirles a las asambleas la creación de municipios, haciendo caso omiso de la prohibición tratándose de territorios indígenas. El hecho incontestable es el buen manejo de la población indígena y su incorporación a la Nación, gracias al reconocimiento que se hace de su cultura, de sus costumbres, de sus tradiciones, en desarrollo del compromiso de respeto a la dignidad humana.

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