SALUD: LA AGENDA PENDIENTE

SALUD: LA AGENDA PENDIENTE

Lo más social del sector social es la salud , sostuvo el presidente Alvaro Uribe en la reciente clausura del Congreso de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas. Verdad de a puño que, sin embargo, no se ha reflejado mucho en su gestión de gobierno. Así lo recordaron ponencias diversas de los profesionales participantes en dicho evento, que destacaron cómo los temas de salud que el Presidente incluyó como candidato en su plataforma no han sido ejecutados en lo que va corrido de esta administración.

16 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

"Lo más social del sector social es la salud", sostuvo el presidente Alvaro Uribe en la reciente clausura del Congreso de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas. Verdad de a puño que, sin embargo, no se ha reflejado mucho en su gestión de gobierno. Así lo recordaron ponencias diversas de los profesionales participantes en dicho evento, que destacaron cómo los temas de salud que el Presidente incluyó como candidato en su plataforma no han sido ejecutados en lo que va corrido de esta administración.

En su célebre Manifiesto Democrático de 100 puntos, el candidato Alvaro Uribe Vélez planteó, entre otras cosas, erradicar la politiquería del Seguro Social y el Sisbén; procurar que el régimen subsidiado de salud lo presten entidades sin ánimo de lucro; garantizar tarifas equitativas para médicos y profesionales y opciones de escogencia para el usuario entre médicos y entidades prestadoras de servicios; proteger a las instituciones independientes ante el crecimiento de las empresas promotoras de salud (EPS); humanizar el marco de la Ley 100, base del actual sistema de salud, que abandona lo social a la suerte del mercado; extender la Superintendencia de Salud a municipios, universidades y juntas comunales; etc., etc.

Posteriormente, en la proclamación de su candidatura, Uribe confirmó los ofrecimientos cuando señaló: "Habrá aseguramiento y no intermediarios. Protegeremos a los hospitales públicos... Vigilaré celosamente que las diferentes entidades de la salud no abusen de los profesionales médicos, odontológicos o afines. No nos temblará la mano para expedir los decretos que fijen tarifas equitativas y permitir que los tiempos y modalidades de atención a los pacientes se ajusten al apostolado médico".

La dura verdad es que, en contraposición a dichas promesas, la salud pública colombiana se encuentra sumida en el más grave deterioro de que se tenga noticia en los últimos 50 años.!La epidemia de fiebre amarilla es apenas una muestra!de esta crisis y el número anual de los casos de malaria ya pasa de los 150.000, con marcada tendencia al ascenso. En vacunación de menores, donde Colombia era hasta hace poco país modelo, hoy solo está por encima de Haití y Paraguay. En sarampión, BCG y antituberculosis, la vacunación ha disminuido a niveles preocupantes. De continuar descendiendo se pueden presentar otros brotes epidémicos, como es el caso de la poliomielitis, enfermedad erradicada en Colombia desde 1989, pero cuyo nivel de vacunación bajó del 95 por ciento en 1994!al riesgoso nivel de 80 por ciento en el 2002.

La falta de una dirección ejecutiva y de un mayor control y vigilancia obedece, en parte, a la fusión del Ministerio de Salud!en el híbrido de la Protección Social. Hasta ahora el único beneficio contable de esa fusión es la disminución de cerca de 260 empleados oficiales, que significan un ahorro de ocho mil quinientos millones de pesos en el presupuesto nacional. Se tendrá que evaluar si tal ahorro es justificable, cuando la salud pública colombiana se encuentra ante semejante crisis.

Entre tanto, en el Sistema General de Seguridad Social en Salud, y a pesar de las promesas de campaña, prevalecen la carencia de una infraestructura de información confiable de las afiliaciones a los regímenes contributivo y subsidiado, creados por la Ley 100, que favorece la multiafiliación, y la posición dominante de los aseguradores e intermediarios, por su poderío económico que, en el caso de Saludcoop, por ejemplo, condujo a un incremento patrimonial que pasó de 2.500 millones de pesos en 1994, a 237.000 millones en el presente año (hace algunos años, los voceros del gremio asegurador habían previsto que "la seguridad social se convertirá en uno de los grandes negocios de las aseguradoras colombianas"). Persisten, por consiguiente, el desequilibrio de fuerzas entre empresas promotoras y entidades prestadoras, que genera un mercado descontrolado e imperfecto en el sector; el oligopolio de las primeras, que expanden con creciente agresividad la integración vertical, y el aniquilamiento del profesionalismo médico ante la imposición del interés corporativo de las EPS.

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Cuando el presidente Uribe recorre el país e interroga a las autoridades locales sobre el número de ciudadanos afiliados al Sisbén o al régimen subsidiado, pareciera que no supiera de la dramática quiebra de los hospitales públicos o del colapso general del sistema de salud. De qué le sirve al colombiano de bajos recursos disponer de un carné del Sisbén, si al recurrir a los servicios el hospital está cerrado o carece de los insumos necesarios para atender a los enfermos. Ya es tiempo de que se cambie ese cliché, porque carnetización en manera alguna significa cobertura, ni atención en salud.

Los recortes en los servicios de salud del Seguro Social anunciados esta semana -que limitan hasta las atenciones de urgencias- son la más reciente muestra del dramático!deterioro. La dicotomía entre el postulado presidencial de que la salud es lo más social del sector social y la realidad que viven los colombianos se hace flagrante en este!recorte de los servicios a los dos millones de usuarios del Seguro Social. Se carga así sobre los trabajadores una tremenda injusticia social, porque el mismo Estado!les niega, a quienes han pagado sus cuotas de afiliación, el derecho comprado a la salud.

Por otra parte, las denuncias sobre corrupción en el sistema de salud no han arrojado todavía los resultados esperados y, salvo los casos de dos ARS, una!en el Chocó y otra en el oriente del país, no se conocen más sanciones de las entidades responsables de la vigilancia y el control. El país sigue esperando ansioso la concreción de los cargos formulados en febrero pasado por el ministro Palacio, cuando se refirió a la existencia de "mafias de cuello blanco que saquean los recursos de la salud". Habrá que ver si!sus diligencias abarcan también a las empresas del régimen contributivo que registran tan desmesurado enriquecimiento en medio de una salud en ruinas.

Cuando han transcurrido 21 meses de la administración del presidente Alvaro Uribe, cabe preguntarse si la agenda pendiente en salud se resolverá en los próximos dos años. O será materia de su segundo! periodo! presidencial?.

editorial@eltiempo.com.co

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