NO ERA TAN FÁCIL

NO ERA TAN FÁCIL

Cuentan que a un alto funcionario internacional le preguntaron por qué la comunidad internacional no contribuía a facilitar el proceso de paz con las Auc. Y este habría respondido: para qué facilitar un proceso que ha demostrado ser muy fácil. Esto era por allá a finales del año pasado. Curiosa afirmación de alguien que se suponía un experto en asuntos de negociaciones de paz. Este proceso ha sido difícil. Aunque ahora, con el acuerdo de lade ubicaciónen algo se despeja el panorama. Es, pues una nueva ventana a la esperzana.

15 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Cuentan que a un alto funcionario internacional le preguntaron por qué la comunidad internacional no contribuía a facilitar el proceso de paz con las Auc. Y este habría respondido: para qué facilitar un proceso que ha demostrado ser muy fácil. Esto era por allá a finales del año pasado. Curiosa afirmación de alguien que se suponía un experto en asuntos de negociaciones de paz. Este proceso ha sido difícil. Aunque ahora, con el acuerdo de lade ubicaciónen algo se despeja el panorama. Es, pues una nueva ventana a la esperzana.

La oportuna decisión del Secretario General de la OEA, el ex presidente César Gaviria, al suscribir un Convenio a finales de enero 2003 con el Gobierno de Colombia, ratificado por el Consejo Permanente con las debidas cautelas en materia de preservación de los compromisos relacionados con derechos humanos, introdujo elementos de inescapable cumplimiento como el requisito de la concentración para poder realizar la verificación. Y el indispensable debate promovido por el senador Rafael Pardo reveló la formidable fragilidad de la Ley de Reincorporación, luego denominada de Alternatividad y ahora de~Justicia y Reparación.

Algunas contribuciones, como la del Centro para la Justicia Internacional, de Nueva York, del Seminario promovido por la Fundación Ideas para la Paz con la participación de~eminentes expertos internacionales, proporcionaron criterios que desde hacía un buen tiempo ya había planteado la Oficina del Representante del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Tantas vueltas y revueltas...! Ahí vamos. Todavía hay críticas y reservas válidas por parte de esta Oficina.

Así las cosas, el proceso ha mostrado que no es precisamente como se decía. Hay un largo camino por recorrer. Las dificultades enormes del momento presente permiten, ahora, ver las ventajas que ofrecía y ofrece esta negociación. Las calificadoras de riesgo ven con enorme preocupación que se escale el conflicto, que los indicadores de violencia se trepen, que esta situación desanime a los inversionistas, que la economía - que va bien y promete ir mejor- se desacelere. Lo que ha quedado en evidencia es la urgencia de construir una hoja de ruta sobre la integralidad de las negociaciones de paz, tal como lo ha reclamado insistentemente la Unión Europea y ahora el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en nombre del consenso de 53 Estados que la integran.

Y este nuevo aire de la conversación con los paras debe producir nueva confianza.

No dejo de ilusionarme. Esta vez creo que el acuerdo sobre el levantamiento de la prohibición de la reelección que les permitiría a los ciudadanos decidir en el 2006 si el programa de gobierno, su líder y su bancada y equipo deben continuar dirigiendo los destinos de Colombia, con los ajustes dinámicos necesarios, debería crear las condiciones políticas indispensables y urgentes para adoptar decisiones que hemos venido postergando o tomando a medias.

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