ARTE DE MORIR

ARTE DE MORIR

Por qué la muerte genera tantos estropicios emocionales? Hay muchos motivos como los apegos y las falsas creencias. Fácilmente llamamos amor a la posesividad y somos prisioneros al poseer. No es raro que hablemos de mi pareja, mis hijos, mis nietos o mis amigos y los cuidemos como posesiones.

07 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Por qué la muerte genera tantos estropicios emocionales? Hay muchos motivos como los apegos y las falsas creencias. Fácilmente llamamos amor a la posesividad y somos prisioneros al poseer. No es raro que hablemos de "mi" pareja, "mis" hijos, "mis nietos" o "mis" amigos" y los cuidemos como posesiones.

En teoría sabemos que estamos de paso y que nada es nuestro, en la práctica sufrimos con ataduras conscientes e inconscientes. Ponemos la felicidad fuera de nosotros mismos, creamos relaciones dependientes y con plena convicción decimos: "Sin ti no puedo vivir". "mis hijos son la razón de mi vida", "si esta persona muere me muero con ella o me enloquezco".

Eso que para nosotros es amor, en la realidad puede ser un asimiento doloroso y egoísta. Tememos a la muerte, porque no somos libres ni liberamos a los que decimos amar. Qué tal si aprendemos a amar sin amarras? También tememos a la muerte por las creencias. Para algunos Dios es un sádico que se lleva los seres amadios y, acaso, los envía a un infierno de fuego. Para otros la culpa es su constante verdugo y asocian la muerte a juicio implacable, castigo eterno, soledad y oscuridad. La muerte es una feria del terror para millones de personas debido a la funesta labor de ciertos predicadores.

Nos conviene cambiar los conceptos que tenemos de la muerte y verla como lo que es: un doloroso paso entre vidas. Dios es amor y no hay que temer encontrarse con El. Dios no juzga, ama; no condena, comprende. Las imágenes bíblicas del juicio hay que entenderlas sin interpretarlas al pie de la letra. Es cierto que cada cual recoge lo que siembra, pero creer en un castigo eterno es ofender a un Padre amoroso. La muerte no es sombra, es luz; no es fin, es un nuevo comienzo; no es soledad, es encuentro. Nacer es morir y morir es renacer.

Sí, parte el alma que los niños mueran, sin embargo, no son inmortales y podemos partir en cualquier instante. A sus padres les toca vivir un fatigoso duelo y sólo con el tiempo le verán un sentido al aparente sin sentido. Decir que Dios se lo llevó como angelitos no los consuela, antes bien, aumenta su rabia. Dios no se los llevó, sencillamente era su momento para irse a seguir viviendo en el espacio de la luz y el amor. Somos de allá y aquí estamos de paso.~

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