LA CORTE: JURISPRUDENCIA INACEPTABLE

LA CORTE: JURISPRUDENCIA INACEPTABLE

Si la benemérita Corte Constitucional se hubiera propuesto demoler los cimientos y con ellos la espina dorsal de las instituciones armadas, que es su moral, no lo habría hecho mejor que con fallos y sentencias en contravía de la ética que las rige. Tal parece que los honorables magistrados, contra cuyas determinaciones, por absurdas que parezcan, no cabe recurso alguno, actúan bajo la obsesión del libre desarrollo de la personalidad entendido como valor absoluto.

14 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Si la benemérita Corte Constitucional se hubiera propuesto demoler los cimientos y con ellos la espina dorsal de las instituciones armadas, que es su moral, no lo habría hecho mejor que con fallos y sentencias en contravía de la ética que las rige. Tal parece que los honorables magistrados, contra cuyas determinaciones, por absurdas que parezcan, no cabe recurso alguno, actúan bajo la obsesión del libre desarrollo de la personalidad entendido como valor absoluto.

Al fallar una demanda contra varios artículos de la Ley 836 del 2003, la Corte asesta golpe gravísimo a tradiciones centenarias, a la disciplina, a la dignidad de nuestros cuarteles y, por ende, a las Fuerzas Militares que los ocupan. Prohibir que se sancione a militares que incurran en lo que se considera como conductas depravadas y actos contra la moral y las buenas costumbres es dar vía libre al deterioro y la corrupción de esa moral y esas costumbres, que durante dos siglos han hecho respetable y digna la carrera de las armas.

La providencia deja atónito a cualquier soldado. A ello se agrega la anulación de la norma que prohibía realizar actos sexuales en los cuarteles, bases, aeronaves y demás establecimientos militares. Incomprensible. Y si agregamos que se da luz verde para llevar a esos sitios a mujeres sin selección alguna, lo que resultaría de aplicar este conjunto de absurdos sería convertir los cuarteles en lupanares.

La prohibición de invitar a los casinos a damiselas que no respondan a exigentes patrones de corrección no entraña prejuicios clasistas. Es apenas restricción obvia para que aquellos no se conviertan en casas de citas o cosa parecida. Como tampoco en sitios de libre ejercicio de la actividad sexual. Para ello existen lugares que en nada se parecen a los sitios donde habitualmente ejercen su labor los militares .

Esos sitios, honorables magistrados, son los que hemos considerado quienes portamos las armas de la república y hemos vestido el uniforme de la patria hogares en lo personal y templos donde a diario se oficia en el altar de Colombia. Así lo enseñamos a nuestros hombres y no creo que los militares de hoy permitan que la dignidad y el decoro con los que ellos y quienes fuimos sus jefes e instructores los consideramos, sean afectados por providencias que, si respetables por ordenamiento constitucional, dejan de serlo a la luz de los valores que sustentan y dignifican el servicio a la patria en sus instituciones armadas.

Cabe preguntar a los honorables magistrados si su criterio sobre el libre desarrollo de la personalidad los haría ver con buenos ojos que sus hijos inviten al hogar mujerzuelas para que compartan el entorno familiar con sus esposas y sus hijas, o realicen actos sexuales en cualquiera de los sitios donde habitualmente ejerzan las actividades propias de la existencia familiar. Si lo admiten, la sentencia resulta acorde con sus conciencias, moral y buenas costumbres (!). En caso contrario, han debido entender que los hogares de nuestros soldados merecen, por lo menos, igual respeto a los suyos.

Este rechazo tajante no implica desobedecer los dictados de la Corte. Si ella prohíbe adelantar investigaciones y sancionar a quienes deben desconocer la Ley 836 -que no es nueva sino que recoge y reafirma normas tradicionales jamás desatendidas en nuestras instituciones armadas-, la respuesta al errado alcance deldesarrollo de la personalidades fortalecer la ética profesional en su profundo sentido de principios, valores, virtudes y deberes, hasta lograr que sea la conciencia moral, recta e íntegra, la que proteja nuestros cuarteles y condene al ostracismo a quienes infrinjan de cualquier forma nuestro Código de Honor. Inconstitucional también...?.

En esta columna se han tratado otras sentencias de la Corte igualmente demoledoras. Como la entrega de facultades disciplinarias a la Procuraduría al considerar a los militares como funcionarios públicos y no guardianes del suelo patrio, el orden, las instituciones y el derecho. La anulación del delito militar de cobardía. La desautorización al Director de la Escuela Militar por ordenar la expulsión de un cadete que violó su compromiso de permanecer soltero mientras perteneciera al instituto, impidiendo en la misma providencia cualquier sanción al infractor. Perversa lección esta a los alumnos en cuanto el respeto a la palabra empeñada. Cuán conveniente habría sido que al menos algunos de los magistrados hubiesen prestado el servicio militar que los haría valorar el honor de ser soldados!.

* * * *.

El carácter quincenal que ahora tiene Clepsidra impidió unir mi voz de sentida condolencia y dolorida solidaridad a la Comunidad Agustiniana, a su Colegio del Norte y a las familias de los muchachitos que perdieron la vida en el absurdo accidente de Suba. Lo hago ahora, en unión de los míos, con la hondura de sentimientos que no fenecen con el tiempo. Cuánta amargura! Cuántas esperanzas estrujadas en flor!.

alvatov2@yahoo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.