REELECCIÓN: CON ESOS AMIGOS...

REELECCIÓN: CON ESOS AMIGOS...

Increíble. A los amigos de la reelección, y a la propia mesa directiva del Senado, se les olvidó que antes de tramitar la reforma constitucional debían votar el proyecto de ley que reglamenta el Estatuto Antiterrorista. Ellos mismos, el año pasado, le habían incluido a este último un mensaje de urgencia e insistencia, que le da prelación sobre cualquiera otra materia puesta a consideración del Legislativo. Varios de ellos, los de la Comisión Primera, habían respetado esa norma hace diez días, en el primer debate de la reelección.

14 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Increíble. A los amigos de la reelección, y a la propia mesa directiva del Senado, se les olvidó que antes de tramitar la reforma constitucional debían votar el proyecto de ley que reglamenta el Estatuto Antiterrorista. Ellos mismos, el año pasado, le habían incluido a este último un mensaje de urgencia e insistencia, que le da prelación sobre cualquiera otra materia puesta a consideración del Legislativo. Varios de ellos, los de la Comisión Primera, habían respetado esa norma hace diez días, en el primer debate de la reelección.

Pero en la plenaria se les olvidó. Gajes de haber convertido esta polémica iniciativa en una verdadera obsesión que eclipsó el resto de la agenda legislativa (el proyecto de justicia y reparación también acaba de ser postergado) y nubló la mente de los encargados de hacer cumplir el reglamento.

Las consecuencias no son simplemente anecdóticas. Todo lo que había hecho el Senado antes del miércoles en la plenaria carece de validez y deberá repetirse, una vez que se evacue la ley que tiene prioridad. Veremos de nuevo, entonces, la penosa película de los impedimentos y las recusaciones. Es decir, la repetición del trámite de 26 senadores -la cuarta parte de la corporación- que ponen a consideración de sus compañeros la eventual inhabilidad que tienen para votar una iniciativa que se considera favorable para el presidente Uribe, después de que este les ha nombrado algún pariente en la nómina oficial. Y la reelección seguirá una angustiosa carrera contrarreloj, que según sus defensores terminará esta semana. Porque, en esta materia, el Congreso sí aplica la consigna de esta administración: trabajar, trabajar y trabajar. Siete días con sus noches, si es necesario.

Ojalá, en esa carrera, el Senado no se aparte del rigor y el escrúpulo en el cumplimiento de las normas procesales que rigen una cuestión tan delicada como la que tiene entre manos. Cabe recordar que dos grandes reformas constitucionales (la Asamblea Constituyente de López, en 1977, y la de 1979, bajo Turbay Ayala) se cayeron por vicios de forma. El empujar demasiado, el poner a toda marcha la aplanadora parlamentaria, acudir al pupitrazo que tanto mal les ha hecho al país y al propio Congreso, podría terminar por hundir la reelección. Increíble pero cierto.

editorial@eltiempo.com.co

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