LOS OTROS DESPLAZADOS

LOS OTROS DESPLAZADOS

Mucho se ha dicho sobre el fenómeno de los desplazados por la violencia. Los colombianos no nos resignamos ante un factor de perturbación que se suma a los terribles sufrimientos por los que pasa este núcleo de compatriotas cada día en aumento.

11 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Mucho se ha dicho sobre el fenómeno de los desplazados por la violencia. Los colombianos no nos resignamos ante un factor de perturbación que se suma a los terribles sufrimientos por los que pasa este núcleo de compatriotas cada día en aumento.

Pero hoy me ocupa otra clase de desplazados que si bien no llegan seguramente al nivel de sufrimiento por que atraviesan los primeros mencionados, sí integran un importante grupo del sector productivo nacional.

Me refiero a los desplazados del sector financiero. A los reportados por las centrales de riesgos del sector de las finanzas, a quienes se les decreta la pena de muerte económica por múltiples razones, muchas veces triviales, como la mora en un servicio de telefonía celular, o un saldo irrisorio en una tarjeta de crédito del que nunca se requirió el pago.

Seguramente hay otras causas de mayor envergadura que en muchos casos pueden indicar que se trata de una persona que efectivamente representa un alto riesgo para el sector crediticio. Sin embargo, me atrevo a pensar que la mayoría están en esta situación como consecuencia de la crisis económica nacional. Fueron en el pasado personas empresarias que contribuyeron con el desarrollo del país y hoy no se les facilita al menos la apertura de una cuenta corriente. Una encuesta en las calles de Ibagué daría como resultado una inmensa mayoría de reportados que no saben cómo retomar el camino de la productividad. Son los estigmatizados por el sector financiero hacia quienes ningún dirigente vuelve la vista para ofrecerles una nueva oportunidad.

Para el sector crediticio no tienen ninguna importancia por que las metas financieras no e0stán en colocar el dinero para redistribuir las posibilidades sino las de enriquecerse con la prestación de servicios impagables como el uso de las tarjetas débito o las usureras comisiones por alguna mínima transferencia desde otra plaza. Desde luego, lo anterior le sucede únicamente al ciudadano común o al pequeño empresario pues si la propiedad de un poderoso llegase a tambalear, todas las fuerzas del gobierno y el sector financiero estarían a su servicio para sacarlo de dificultades. Qué forma tan extraña de buscar la redistribución del ingreso.

Me niego a creer que la moderna tecnología sea inferior para calificar a los clientes bancarios que los gerentes de antes con una atención personalizada permitía el análisis particular para sopesar las circunstancias individuales.

El Congreso Nacional está en mora de corregir estos abusos retomando el tema porque la débil intervención de meses atrás deja muchas frustraciones en los colombianos.

* Ex candidato Gobernación del Tolima

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