ANA MILENA, OTRA VEZ EN ACCIÓN

ANA MILENA, OTRA VEZ EN ACCIÓN

Ana Milena Muñoz de Gaviria, activa ex Primera Dama, muy criticada en su momento por hacer mucho, no resistió permanecer más tiempo en Washington sin hacer nada y se vino adelante. Se reincorporó a Colombia Presente , fundación que ayudó a crear hace diez años y trabaja con entusiasmo en temas como promover responsabilidad social, convivencia y tolerancia. A través de esa entidad dirige un Banco de Tiempo, programa que moviliza donantes de tiempo para ayudar a los demás. También hace asesorías, diseña proyectos, escribe para El Espectador y dicta conferencias. Su objetivo central es la responsabilidad social, inculcarla: El país es de todos y todos tenemos que dar algo en la medida de nuestras posibilidades . Economista de la Universidad de los Andes y ex funcionaria de Planeación, fue una Primera Dama con carrera profesional. Sus conocimientos y experiencias los aprovechó para intervenir y hacer obras. Lo malo fue que no todos la comprendieron. Parece que a la gente le gusta más qu

15 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Ana Milena Muñoz de Gaviria, activa ex Primera Dama, muy criticada en su momento por hacer mucho, no resistió permanecer más tiempo en Washington sin hacer nada y se vino adelante. Se reincorporó a Colombia Presente , fundación que ayudó a crear hace diez años y trabaja con entusiasmo en temas como promover responsabilidad social, convivencia y tolerancia. A través de esa entidad dirige un Banco de Tiempo, programa que moviliza donantes de tiempo para ayudar a los demás. También hace asesorías, diseña proyectos, escribe para El Espectador y dicta conferencias. Su objetivo central es la responsabilidad social, inculcarla: El país es de todos y todos tenemos que dar algo en la medida de nuestras posibilidades . Economista de la Universidad de los Andes y ex funcionaria de Planeación, fue una Primera Dama con carrera profesional. Sus conocimientos y experiencias los aprovechó para intervenir y hacer obras. Lo malo fue que no todos la comprendieron. Parece que a la gente le gusta más que la Primera Dama permanezca en la penumbra y mientras menos haga y menos suene, tanto mejor. Entonces, con el Veedor Jorge García Hurtado a la cabeza, que la acusaba de violar la Constitución y de extralimitarse en sus funciones con un despacho donde había exceso de asistentes y secretarias, muchos le amargaron la vida.

Viajera incansable, ha pasado media vida entre un avión. En uno, de Bogotá a Pereira, conoció al representante César Gaviria. Se casó con él después de un año de noviazgo. Se instalaron en Bogotá y en vísperas de nacer Simón, su primer hijo, regresaron a Pereira: querían que naciera allá. Y allá nació su hija María Paz. Yendo y viniendo transcurrieron sus primeros años de matrimonio y en Bogotá se instalaron definitivamente cuando Gaviria entró al gobierno Barco. Fue Ministro de Hacienda y de Gobierno. Dejó el Ministerio para vincularse a la campaña de Galán. Cuando los narcos asesinaron al candidato, Gaviria saltó súbitamente a ocupar ese puesto. En el entierro de Galán, Juan Manuel su hijo le dijo a Gaviria: Recoja las banderas de mi padre . Un año después, Gaviria era Presidente y a la tímida Ana Milena se le abría un mundo desconocido.

Para conocerla y recordar su tarea de Primera Dama y aspectos del gobierno Gaviria, para saber en qué está y qué opina del país, de Uribe, del Gobierno, la visité en su oficina. Dos grandes cuadros de Luis Luna, sobre vidrio, dominan la pequeña sala de juntas. Allí supe que es tímida, tranquila, que le gusta jugar tenis y viajar, que le interesan arte, música y lectura, que le encanta trabajar. Así lo hizo en el gobierno. Multiplicó sus actividades en el ICBF pues como Primera Dama presidía su Junta Directiva; fundó Colfuturo y Batuta con el apoyo del sector privado. Había muchas necesidades. Sentía que mi deber era trabajar .

Expuesta como figura pública a que se metan en su vida privada, dicen que se separó del ex presidente. Le pregunto si es cierto y lo niega. Me cuenta que viaja constantemente a Washington para reunirse con su familia y que está trayendo muebles y enseres para montar el apartamento que habitarán a partir de septiembre, cuando Gaviria entregue la Secretaría General de la OEA.

Por qué se vino de Washington antes de su familia?.

Empiezo por confesarle que la salida de la Presidencia me dio muy duro. Había trabajado mucho y de pronto me vi en Washington, como en el aire, buscando qué hacer. Traté de seguir trabajando con las primeras damas, de conseguir recursos, de apoyar proyectos, pero no resultó. Volví a la Universidad y saqué un master en historia. Y viajaba. Acompañaba a César y participaba en diferentes comités: en el Consejo de La Mujer, en la Organización Mundial de la Salud. Pero no me llenaba. De pronto surgió la posibilidad de trabajar en Colombia en áreas de mi especialidad. Mis hijos se habían ido a la Universidad; César se la pasaba viajando. Entonces empecé a venir. Sentía que había llegado el momento de pensar en mi. Decidí regresar y volver a arrancar. Por eso me vine.

Ha organizado mucha cosa?.

A través de Colombia Presente buscamos gente que ayude donando parte de su tiempo para poner a funcionar un programa que llamamos Banco de Tiempo, hicimos primero un censo de entidades sin ánimo de lucro: juntas de acción comunal, centros de salud, colegios, microempresas, e identificamos sus necesidades. Después hicimos una campaña para conseguir donantes de tiempo. Cruzando demanda y oferta creamos el programa. En Bogotá tenemos 5 mil donantes. Buscaremos otros en Medellín, Cali, Manizales y Pereira. Trabajamos con niños y con jóvenes pues queremos inculcar el concepto de donante, desde el colegio. Haremos una gran movilización para que personas y empresas tomen conciencia de que pueden ser parte de la solución nacional. Es una tarea educativa, por lo mismo es muy lenta. Crear conciencia, cambiar la mentalidad de la gente no es nada fácil. Nos hemos movido, tenemos acogida y vamos por buen camino. La gente se motiva con el discurso de que el país es de todos, que todos debemos aportar. Es lo que buscamos.

Cómo encontró el país después de su larga ausencia?.

Después de un gobierno sin liderazgo, el cambio al mandato de Uribe, que en orden público es de mano dura, ha sido drástico. Veo que el poder presidencial es grande y Uribe tiene mucho prestigio, no así su gobierno. He estado en foros con el Presidente y con su gente y veo que cuestiona mucho a los ministros porque no hicieron esto o lo otro. Esa manera de gobernar, que le ha dado tanta popularidad, ha desprestigiado el gobierno. A veces parece que los ministros no existieran. Algunos ni se ven. Uno podría criticar a Uribe, pero él está en su derecho de acercarse a la gente. Lo preocupante es que se quede en lo micro y olvide lo macro. Veremos a largo plazo qué pasará. Será capaz de dar todas las respuestas?.

Está de acuerdo con la mano dura?.

Tocaba. Uribe tuvo que llegar a eso pues en el gobierno anterior el manejo del orden fue muy débil. Signo de debilidad fue aceptar que la guerrilla, que cometía toda clase de atropellos, siguiera en la mesa de diálogo. Ahora pasamos al otro extremo. En el futuro habrá que encontrar soluciones intermedias: mano dura militar y diálogo a la vez. En algún momento habrá que entrar a mediar pues militarmente no somos capaces de ganar la lucha.

Hablemos del ex presidente Gaviria, de su gobierno.

Su gobierno le devolvió confianza al país. César salió con 78 por ciento de popularidad. Sus momentos críticos fueron el apagón y la fuga de Pablo Escobar. César es constante, tenaz y sabe para dónde va. Lo que quiere sacar adelante, lo saca. Así sacó cada una de las reformas. Es buen negociador y a la vez conciliador. Es muy inteligente y por haber estado en el Ejecutivo, en el Legislativo y haber trabajado a nivel regional y municipal, tenía experiencia, visión de país, de gobierno. Fue gran reformador. Lideraba. Es lo que pasa con Uribe: tiene visión de país y tiene las riendas. Puede que muchos no estén de acuerdo, pero ejerce. César sacó adelante la parte económica.

Decían que sin política social...

Sí la hizo y yo tomé parte. Lo que había era mucha incomprensión. Sería arrogante decir que se hizo todo, pero no pueden desconocer lo que hizo. Había una visión muy economicista de la política y no se apreciaron las consecuencias sociales de las reformas. La inversión social hay muchas maneras de mirarla. La ley 100, con todo y sus problemas, fue una manera de inversión social. Los subsidios a la vivienda eran política social, pero se miraban como instrumento para reactivar la economía. No recuerdo cifras pero Juan Luis Londoño decía que la inversión social en educación y salud subió del seis por ciento al diez.

Critican que la apertura no fue gradual, que arruinó a mucha gente.

Había que hacerla. La tendencia del mundo es a globalizarse. Para el país era importante no tener una economía cerrada. Uno no puede decir que la apertura es buena para la gente que exporta y mala para los que importan. Es un proceso que debía comenzar.

Dicen que fue iniciativa del presidente Gaviria prohibir la reelección...

No. Fueron los constituyentes. Pero César siempre estuvo en contra del excesivo poder que puede tener un ex presidente. El es político por excelencia y diría que su profesión es esa. Es pragmático y trata de ser coherente con lo que propone. Ha dicho que si los presidentes saben que pueden ser reelegidos se sienten muy poderosos, y eso no es bueno. Es mejor la renovación política.

Lo llaman mucho. Lo proponen como director del Partido Liberal. Será que se mete?.

No lo veo con ganas de meterse en política. Ni creo que exista el gavirismo. Solo hay ex funcionarios de ese gobierno que influyen en política. Ahora la pasión de César es el arte. Le interesa muchísimo. Tiene gran conocimiento del latinoamericano. Ese hobby lo teníamos ambos. Venía de atrás. Ibamos con los niños a los museos y yo compraba carpetas del Museo de la Tertulia de Cali y las pagaba mensualmente. Hoy los hijos, sobre todo María Paz, que estudia Artes Liberales en Nueva York, se entienden con César a las mil maravillas.

A usted le gusta el arte, pero también la política. Tiene aspiraciones?.

Me gusta servir. Si a eso puedo sumarle buscar recursos y mover el sector privado, cómo no hacerlo? Hay distintas formas de hacer política. Para mí es ayudarle a la gente, servir de puente con el Gobierno. Se puede hacer política escribiendo. Digamos que la política me gusta, me interesa, pero ahora no la estoy considerado. Pero no me cierro. Voy con el tiempo. No tengo ideas fijas. A medida que las circunstancias se van presentando, digo sí. Y me meto por ahí.

Qué experiencias le dejó haber sido Primera Dama?.

La Primera Dama cumple un papel ante la sociedad que defiendo. Tiene capacidad de convocar, de promover y debe tener un despacho para desarrollar ese papel. Ese despacho existía. Lo heredé de Carolina de Barco. Había dos secretarias. Cada Primera Dama tiene su impronta, su manera de hacer las cosas. Tal vez yo era más estructurada. Sabía que debía presidir la Junta del ICBF y me interesé no solo en los niños, también en las madres, las familias, los abuelos. Fui armando una cadena que me permitiera trabajar en esas áreas. Entonces se creó la Consejería de Familia que manejó Juan Lozano. Me preocupaba la franja juvenil, por todo lo que pasaba en Medellín. Me importaba la mujer. Trabajamos con tercera edad, con los discapacitados, con los indígenas. Con ellos hubo un trabajo especial pues se celebraba el V Centenario del Descubrimiento.

A propósito de esa celebración, el Gobierno fue muy criticado por prescindir de Germán Arciniegas para nombrarla a usted en su reemplazo.

Me interesé en la cooperación, en los recursos. Había cooperación española para desarrollo indígena, museos, procesos de restauración. En algún momento me informaron que esos recursos se estaban perdiendo. Arciniegas estaba más dedicado a la investigación. Entonces el gobierno nombró una comisión presidida por mí, con dos vicepresidentes: Alfonso López y Belisario Betancur, comisión que se encargó también de la Feria de Sevilla. Hubo colecciones de historia, se promovieron libros, se tramitó lo del Museo Naval en Cartagena y ahí estaba Mauricio Obregón. Había una historia que no podíamos cambiar. Teníamos que ver, en función de esa historia, qué podíamos aprovechar para salir adelante. Yo decía, respetando mucho a Arciniegas, que él estaba mirando hacia atrás, mientras yo miraba hacia delante.

Usted creó Colfuturo, pero se volvió un problema, cuál fue el lío?.

Se estaba dando la apertura y tenía que haber apertura educativa y mental. Debíamos mirar hacia dónde iba el país y así mismo preparar a los jóvenes para enfrentar la internalización en áreas como comercio exterior, comunicaciones, hidrocarburos. Había que crear un instrumento que nos permitiera funcionar pues era necesaria la participación del sector privado. En Venezuela conocí el proyecto Corporación Ayacucho de Carlos Andrés Pérez. Era muy similar. De allá salieron miles de jóvenes a estudiar en universidades como Harvard. Por conseguir dinero para ayudar a los estudiantes me criticaron mucho; me hicieron mucho daño pues llegaron a decir que me quedaba con la plata. Fue muy duro y tuvo repercusiones internacionales. Felipe González, presidente del gobierno español, me dijo:Qué es lo que pasa?i . Cómo explica uno un cuento que le han inventado? De Colfuturo salieron unos 200 estudiantes por año. No eran becas. Cada estudiante tenía que aportar algo.

Pero existiendo Icetex para qué Colfuturo?.

Son dos cosas distintas. Icetex maneja las becas, que a veces vienen muy amarradas y se ocupa más del crédito local, de ayudar a las universidades. Con Icetex firmamos un convenio para manejar créditos. Al sector privado no le interesaba darle plata a Icetex.

Si era así, por qué tanta crítica?.

Porque el Veedor decía que recoger plata del sector privado para Colfuturo era violar la Constitución. Que eran auxilios. Que Colfuturo era muy elitista. Figúrese: cómo pueden decir que preparar a la gente, que abrirles horizontes a nuestros jóvenes es elitista?.

Cómo surgió Batuta?.

Pensando en los jóvenes, en su desarrollo personal, en el uso de su tiempo. Pensamos que a través de la música podíamos llegarle a mucha gente. Era un programa similar al de Orquestas Juveniles e Infantiles que dirigía en Venezuela el maestro Abreu. Batuta fue fácil de montar pues no se necesitaba preparación, ni había el estudio tradicional del solfeo. Podían arrancar con algún instrumento. Después seguían la educación tradicional. Inicialmente imitamos el método que habían desarrollado en Venezuela. Y yo, cuando llegaba a Colombia un Canciller le contaba lo que hacíamos y pedía ayuda. Nos ayudaron mucho. De la China nos mandaron todos los violines para comenzar. Eran muy sencillos. Luego los japoneses nos regalaron otro tipo de violines. Iniciamos Batuta con la participación del sector privado. Fue una buena idea. En las escuelas no hay manera de enseñar música. En los sectores populares los niños no saben qué hacer en su tiempo libre. Nosotros buscamos que tuvieran fácil acceso a la cultura.

Ana Milena está otra vez en acción. Busca canales de participación para que más gente le dé la mano al país pues el desarrollo no es solo responsabilidad de los gobiernos, sino también de la sociedad, en particular de la empresa privada. Cree que combinando eficiencia del Estado con solidaridad social se podrá construir un mundo sostenible en lo ambiental, igualitario y democrático en lo político, equitativo en lo social y creativo y tolerante en lo cultural. Es su discurso.

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