LA IMPORTANCIA DE LA CONFIANZA

LA IMPORTANCIA DE LA CONFIANZA

La semana anterior tuvo lugar en Río de Janeiro una reunión del Comité Directivo de la Unión Internacional de Gas - IGU a fin de evaluar el progreso del gas natural en Suramérica con miras al congreso mundial de Amsterdam en el año 2006.

10 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La semana anterior tuvo lugar en Río de Janeiro una reunión del Comité Directivo de la Unión Internacional de Gas - IGU a fin de evaluar el progreso del gas natural en Suramérica con miras al congreso mundial de Amsterdam en el año 2006.

Uno de los temas de mayor preocupación y que mereció un detallado análisis por parte de los expertos congregados en dicha reunión, fue el posible incumplimiento de los compromisos de venta de gas a largo plazo de Argentina a Chile. El problema se originó en las medidas que el gobierno argentino decidió tomar en medio de la grave crisis que ha venido afrontando esa nación, siendo el factor más relevante para la industria del gas natural, la llamada "pesificación" de los precios en boca de pozo a la tasa de paridad entre el dólar y el peso vigente antes de la crisis. Sin embargo, teniendo en cuenta que la devaluación del peso argentino ha sido del orden del 250 por ciento aproximadamente, el precio efectivo en dólares resulta ser del orden del 40 por ciento de lo que se cobraba anteriormente. Así las cosas, las compañías paralizaron la inversión y al poco tiempo afloró la escasez del producto.

Inicialmente el impacto se ha sentido en los llamados contratos "interrumpibles" de gas natural los cuales, como su nombre lo indica, pueden ser interrumpidos por cualquiera de las partes de acuerdo con las reglas de juego establecidas en los acuerdos respectivos. Sin embargo, por lo que se ha sabido recientemente, la mayor parte de los contratos de las termoeléctricas se realizaron bajo esta modalidad de contratación lo cual conlleva desde ya un suministro muy disminuido de gas natural a las plantas térmicas chilenas.

El problema más serio se va a presentar durante el invierno del "cono sur" el cual ocurre a mediados de año, para cuando el gobierno argentino ha indicado que le dará prioridad a los consumos básicos del país con respecto a los compromisos de exportación, lo cual puede conllevar el corte del gas a Chile para atender las necesidades básicas de calefacción que se presentan en la temporada invernal.

El tema puede analizarse desde varios puntos de vista. En primer lugar, si se trata de contratos debidamente diligenciados y con formalidades plenas como suele decirse en los análisis jurídicos, la demanda de exportación debe tratarse y respetarse como parte de los consumos internos tal y como lo establece, por ejemplo, la regulación colombiana.

En lo que se refiere a Chile como país afectado por estas decisiones, cabe recordar que la decisión de suscribir estos contratos de gas con su vecino estuvo precedida de un difícil y complejo debate nacional sobre la conveniencia de protocolizar su dependencia energética con Argentina, país con el cual se tiene una tradición de conflictos fronterizos tales, como el diferendo del Canal del Beagle, el cual se solucionó gracias a la intervención celestial a través del Papa. A partir de ahora, seguramente Chile optará por la vía de la autosuficiencia energética, teniendo en cuenta sus pésimas relaciones con Bolivia, rica en gas natural, y dada la experiencia con Argentina. Tratándose de un país con escasos recursos de energía convencional, petróleo y gas principalmente, no sorprendería que se acuda a otros recursos energéticos como la energía nuclear.

La gran sacrificada en todo este debate es la confianza, la suprema rectora en las relaciones entre las naciones y las personas. El Secretario Ejecutivo de la IGU comentaba que treinta años atrás, Holanda se vio ante la posibilidad de afectar parcialmente sus exportaciones de gas a Alemania, lo cual a la postre afortunadamente no sucedió. Sin embargo, aún hoy en día de cuando en vez, esa posible amenaza de incumplimiento sale a colación como un testimonio de que la confianza toma muchos años en construirse pero sólo instantes para destruirse. Cabe recordar que aún en los peores años de la guerra fría, la necesidad soviética de obtener recursos en dólares para pagar por las importaciones de trigo gracias a las exportaciones de gas natural, encontró su contraparte en el pragmatismo europeo y su necesidad de energía a partir de gas natural para cubrir sus necesidades de cocción de alimentos y calefacción en los fríos inviernos. Nunca en más de 25 años desde que el gas ruso entró a borbotones en Europa, esa confianza ha sido afectada o siquiera amenazada por las difíciles circunstancias políticas de la pos-guerra.

Habrá que ver como se desarrollan los acontecimientos en el corto plazo y las secuelas que quedan para futuras negociaciones sobre exportaciones de recursos energéticos entre los países.

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