ES UN PELIGRO PASAR EL PUENTE

ES UN PELIGRO PASAR EL PUENTE

Lo peor que nos pudo pasar es que nos quitaran el paso por el puente sobre el río Sogamoso porque nos toca pagar transbordo, hay escasez de productos y en cualquier momento puede ocurrir una tragedia .

17 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Lo peor que nos pudo pasar es que nos quitaran el paso por el puente sobre el río Sogamoso porque nos toca pagar transbordo, hay escasez de productos y en cualquier momento puede ocurrir una tragedia .

La queja es de Margarita Chávez, una mujer que trabaja como profesora del Colegio Agropecuario del corregimiento Puente Sogamoso, de Puerto Wilches, pero que vive en Barrancabermeja. Todos los días, de lunes a viernes y desde hace tres años, Margarita atravesaba en taxi el puente férreo, de unos 120 metros, para dictar clases.

Pero esa época en que gastaba 45 minutos desde el puerto petrolero hasta el colegio en Puerto Wilches, en un viaje que le costaba 2.000 pesos, cambió el pasado 4 de mayo. Ese día su rutina, así como la de otras 600 personas entre comerciantes, trabajadores de cultivos de palma africana y viajeros que diariamente se movilizan entre las dos localidades, cambió por completo.

Todo porque la concesionaria Ferrocarriles del Norte de Colombia (Fenoco) cambió los soportes de la línea férrea y levantó los tablones que la comunidad instaló hace 25 años en los extremos de los polines para habilitar el paso de camiones, buses, carros y motocicletas por el puente. Se estima que cerca de 300 vehículos pasaban por el puente diariamente.

Según Julián Figueroa, abogado de Fenoco, el puente es solo para uso del tren y la única solución a la vista es que el Instituto Nacional de Vías (Invías) y el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) construyan un puente paralelo para paso de vehículos en la zona.

Por eso, desde que se retiraron los tablones, la profesora Chávez y el resto de viajeros se han visto obligados a hacer transbordos en canoas o a sentir el vértigo que les produce hacer equilibrio sobre los rieles del puente para llegar a su destino.

Mientras que el trayecto Barrancabermeja-Puente Sogamoso era de 24 kilómetros y se hacía en 45 minutos, la carretera alterna tiene 120 kilómetros, por lo que el recorrido que ahora hacen quienes quieran llegar del municipio al corregimiento puede durar hasta tres horas y media.

Los primeros problemas.

Margarita, así como la mayoría de la gente, primero optó por usar el transbordo en canoa, cuyo costo es de 1.000 pesos. Sin embargo, desde el martes pasado empezó a pasar por el puente en las mesas o zorras de madera que ocho lugareños adaptaron después de que Fenoco terminó de cambiar los polines. El valor del pasaje es de 500 pesos por persona y los motorizados pagan el doble.

El problema es, según el sargento del Ejército José Tunajno, que los que no tienen dinero para pagar esta suma pasan el puente a pie. Hay familias completas que pasan cogidas de la mano, saltando los polines y sin ninguna seguridad. Además, el viaducto no tiene alumbrado. Nosotros solo podemos estar pendientes de cualquier emergencia y de cuidar el puente , dijo el soldado.

Mario Ruiz, administrador del restaurante Puente Sogamoso, asegura que esta semana el pollo y la leche empezaron a escasear porque los transportadores prefieren no ir. Hasta hace unos días, una panela se vendía en 500 pesos y ahora vale 700, lo mismo que la leche pequeña, que antes costaba 450 pesos , comenta.

Como alternativa de solución al problema, el alcalde de Puerto Wilches, Zandalio Durán, le propuso a Fenoco restablecer el paso para los carros en el puente, poniendo barreras de contención para cerrar el paso cuando venga el tren e instalando semáforos a lado y lado.

Por su parte, el director de la Fundación para el Desarrollo de Puerto Wilches, Octavio Puyana, dijo que lo mejor sería construir un puente paralelo al existente, pero que mientras se materializa un proyecto de esa envergadura la Gobernación, la Alcaldías de Barrancabermeja y Puerto Wilches y Fenoco deben buscar una salida rápida y segura para toda la comunidad.

FOTO/Fernando Orduz.

Los que no tienen dinero para pagar un transbordo en canoa o para pasar el puente en mesas o zorras de madera tienen que cruzar el viaducto a pie.

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