EL MILENIO DE LA ESTUPIDEZ

EL MILENIO DE LA ESTUPIDEZ

Lyndon Johnson escribió luego de abandonar la presidencia: ... se mofaban de mi estilo, mi ropa, mis modales, mi acento y mi familia... , ... un desprecio por el sur que parece estar profundamente anclado en la experiencia norteña .

17 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Lyndon Johnson escribió luego de abandonar la presidencia: ... se mofaban de mi estilo, mi ropa, mis modales, mi acento y mi familia... , ... un desprecio por el sur que parece estar profundamente anclado en la experiencia norteña .

Parte del descrédito de Bush, un estereotipo articulado con una muy justa reputación de ignorante, bíblico, fundamentalista, irresponsable y peligroso, refleja, además, esas ancestrales prevenciones contra los hombres del sur. Haría falta advertir, sin embargo, que Bush no es sureño sino un aristócrata de la costa Este a quien los negocios, la política y el cinturón bíblico de Tejas le hicieron adoptar precisamente aquellas cosas menos respetables del sur.

Porque el sur es también Faulkner, y Raíces, y la música, y la poesía, y Coca-Cola, y Carter. Y, sobre cualquier otra cosa, el sur, el nuevo sur, era, es, la esperanza contra la homogeneización materialista del norte. La leyenda del sur es mitad sueño y mitad calumnia. Bush sería la parte de calumnia, en cuanto negación del sueño.

No creo que lo de las torturas sorprenda a nadie. Aun menos a la prensa que se rasga las vestiduras, la misma que calló, o hizo registros de compromiso, es decir con la intensidad justa para no molestar a nadie, cuando la masacre inútil de Afganistán, las torturas y asesinatos en Guantánamo, la guerra que Cheney y Rumsfeld tenían en la cabeza contra Irak antes del 11-S, las mentiras de las armas de destrucción masiva, el fraude electoral de Florida, los negocios de armas y petróleo en Irak, los negocios de los Bush con la familia Ben Laden.

Lo que realmente sorprende es que todo el país se comporte como el clisé que le atribuyen al sur. Aunque la candidatura de George W. alcanza el más bajo nivel de aceptación , es inconcebible que el naufragio no haya ocurrido. Que Rumsfeld pueda todavía ir a reírse a la cárcel de Bagdad, y que resulte delirantemente aplaudido por unas tropas que suponíamos desmoralizadas o avergonzadas, es poca cosa frente al hecho de que medio país esté dispuesto a que la pesadilla continúe por cuatro años más.

Seguramente Bush acabará derrotado. Tal vez. Tal vez no, porque un país así, asustado y confundido, puede aferrarse a la única impostura que no parece virtual: el poder. Al fin y al cabo, el reality de la guerra, la tortura, los negocios y los embustes, desmiente toda posibilidad de que el poder resulte, como la democracia, como lo demás, un simulacro. Nunca hay que olvidar que el asesinato de Estado de Sócrates, que no era sureño, fue una decisión democrática.

Pero sería tonto si intentamos explicarnos todo este disparate desde el punto de vista del imperialismo . O explicarlo desde el punto de vista de la gran corrupción que es la guerra. O de las imbricaciones obscenas entre el poder financiero, los productores de armas y los políticos. O, finalmente, como la concurrencia desafortunada de feas imperfecciones de la democracia más perfecta. Hay algo de demencia en las actuaciones de USA que no pueden explicarse así, ni de ninguna otra manera, sin presentir un preocupante punto de inflexión.

Frente a los desafíos de una China capitalista y partido único comunista, que no entendemos; un mundo ya sin mercancías, industriales, ni sindicatos; con los formidables avances tecnológicos que llegaron o vienen; una historia, en fin, varias veces inédita, uno esperaría que la primera potencia militar, tecnológica y económica no se comportara, desde el poder, como una oscura aldea del oscurantismo.

Bush parece la negación de toda la historia de la civilización desde la Ilustración. Su madre lo ve como un nuevo Moisés. El mismo revivió en Jesús. Quienes no están con él están contra él. Confesó que gobierna con las tripas . Sus más cercanos consejeros conversan frecuentemente con Dios. El único libro que ha leído es la Biblia. Todo el personal de la Casa Blanca se reúne a diario a leer el libro sagrado. Otros asesores han dicho que el 11-S es un castigo por los 40 millones de asesinatos (abortos), o por las feministas y gays. Creen, también, que la pobreza es resultado de la falta de valores religiosos, que el Papa es el antiCristo, un honor que comparte con Hussein. Por supuesto, insisten en la creación del mundo en 7 días.

Como si fuera poco, una peligrosa derecha religiosa, que controla casi el 20 por ciento del electorado, aceptó financiaciones y pautas de un granuja como el coreano Moon, jefe de una peligrosa secta religioso-criminal. Y para concluir este circulo infernal, los mentores intelectuales de Bush, miembros de un sionismo cristiano , piensan que los judíos deben eliminar a todos los musulmanes para cumplir la profecía de vivir en la tierra que Dios les concedió. Después, claro, los judíos tendrían que ser convertidos o eliminados, también para cumplir la profecía. Se puede seguir siendo la potencia que se es, respaldando semejantes estupideces?

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