PARADOJA ELECTORAL

PARADOJA ELECTORAL

La actual campaña por la presidencia de Estados Unidos ha desnudado una gran paradoja: la de que George W. Bush -que eludió ir a la guerra de Vietnam cuando le llegó la hora de prestar el servicio militar- se proclame como el presidente de la guerra y casi con ese solo título se proponga enfrentar a su más probable rival, el senador demócrata John F. Kerry, un condecorado veterano de aquel conflicto que tanto le costó en vidas, recursos y prestigio a Estados Unidos.

15 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

La actual campaña por la presidencia de Estados Unidos ha desnudado una gran paradoja: la de que George W. Bush -que eludió ir a la guerra de Vietnam cuando le llegó la hora de prestar el servicio militar- se proclame como el presidente de la guerra y casi con ese solo título se proponga enfrentar a su más probable rival, el senador demócrata John F. Kerry, un condecorado veterano de aquel conflicto que tanto le costó en vidas, recursos y prestigio a Estados Unidos.

El débil récord militar de Bush salió a relucir por primera vez, sin mayores consecuencias, en su campaña contra Al Gore hace cuatro años. Pero en esta ocasión podría convertirse en un tema de más efecto, dada la crítica situación en Irak. Kerry no se cansa de recordar su trayectoria en la Marina -donde ganó medallas por actos valerosos en el sureste asiático hace más de 30 años-, así como de contrastar esa trayectoria con el lánguido paso de Bush por la Guardia Nacional de Texas.

Bush se valió de la influencia de su padre, elegido por Texas al Congreso, para alistarse en aquel cuerpo estatal, donde no tenía riesgo de ser enviado a Vietnam. Además, no pasó allí sino unos días, antes de obtener un traslado a la Guardia Nacional de Alabama, en la que no quedó constancia de que hubiera terminado el servicio. Según documentos publicados en Estados Unidos, en el segundo estado no trabajó en la Guardia sino en la campaña política de un amigo de la familia.

Hace pocos días la Casa Blanca intentó refutar esta historia y afirmó que Bush cumplió sus obligaciones militares, pero no ofreció pruebas suficientes para despejar las dudas. Es seguro que Kerry y los demás aspirantes demócratas a reemplazarlo continuarán recordando a la opinión este episodio poco favorable de la vida del Presidente, que puede erosionar su credibilidad tanto como lo están haciendo las revelaciones sobre la inteligencia que utilizó para invadir a Irak.

La campaña electoral de este año en Estados Unidos será recordada, muy posiblemente, por dos palabras clave. La primera es electabilidad : la posibilidad real de ser elegido, que ha ido inclinando a los demócratas en favor de Kerry porque es quien menos reservas despierta en el ciudadano común. La segunda es credibilidad : la que sea capaz de conservar Bush por sus acciones respecto a la economía, los programas sociales y, sobre todo, la guerra, en la que ni siquiera la captura de Saddam Hussein podría ayudarlo si no aparecen las tan mentadas armas de destrucción masiva. O si no despeja, de una vez por todas, el misterio sobre el tiempo que pasó en las filas.

leovil@eltiempo.com.co

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