VÍCTOR GAVIRIA, EL GRADUADO

VÍCTOR GAVIRIA, EL GRADUADO

A ver si la poesía llega al cine colombiano , comentó el jurado que a principios de los 80 le otorgó a Víctor Gaviria el premio de uno de los primeros festivales de cine realizados en la ciudad, por su cortometraje Buscando tréboles. Hoy, más de veinte años después, los directivos de la Universidad de Antioquia quieren que Víctor, con sus películas y sus poemas, regrese a la alma máter ostentando el título honoris causa de comunicador social-periodista.

19 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

"A ver si la poesía llega al cine colombiano", comentó el jurado que a principios de los 80 le otorgó a Víctor Gaviria el premio de uno de los primeros festivales de cine realizados en la ciudad, por su cortometraje Buscando tréboles. Hoy, más de veinte años después, los directivos de la Universidad de Antioquia quieren que Víctor, con sus películas y sus poemas, regrese a la alma máter ostentando el título honoris causa de comunicador social-periodista.

El director de Rodrigo D y La vendedora de rosas llegó por primera vez a la ciudad universitaria en 1976, soñando con graduarse en la facultad de sicología, pero sin traicionar su pasión por la literatura y la poesía.

Entonces combinó los cursos de sicoanálisis con otros de literatura rusa y de historia del arte, que no tenían nada que ver con su carrera pero eran de su interés, en una época en que, tal vez sin proponérselo, andaba buscando un rumbo para su vida.

Hoy intenta devolver la cinta y los recuerdos le dictan en gran parte el sentido de lo que ha plasmado en sus películas. Recuerda los cursos de linguística y acepta que gracias a ellos ha escudriñado en el lenguaje de sus personajes y ha conseguido la poesía que le reconoce la crítica.

De la Universidad siempre tomó la mejor parte. Cátedras memorables como la del profesor Hernán Botero, con el que estudiaba literatura hasta que los sorprendía la noche, y jornadas de poesía con Elí Ramírez, con quien conoció esas otras palabras que han enriquecido su obra.

Loco por el cine.

"Yo no me gradué en nada, nunca me gradué", reconoce. Pero no lo dice con orgullo y mucho menos con tristeza, sino como una circunstancia más de la vida, esa que, faltándole tres semestres para terminar sicología, lo metió de cabezas en el cine, alentado por la corriente que en la ciudad lideró la Cinemateca El Subterráneo, en donde los muchachos de su época conocieron las realizaciones del cine mundial.

Entonces cambió las clases por largas jornadas en la casa de Luis Alberto Alvarez, su primer maestro, que le enseñó a plasmar en planos y dibujos las ideas que rondaban por su cabeza.

Luego supo que el cine no era sólo sueños y poemas, sino testimonio.

"Los relatos no son sólo para divertir sino también para testimoniar", asegura, y reconoce que en trabajos como La Vendedora de Rosas ha estado muy cerca del periodismo, de la crónica, que contiene la atmósfera y la realidad con que impregna los filmes.

Por eso piensa que el título que hoy le otorga la Universidad de Antioquia es, sobre todo, a la labor como comunicador visual, y lo toma como una oportunidad para aportarle su experiencia a jóvenes que, como él, sueñan con hacer cine.

A partir de hoy, Víctor Gaviria le sacará un espacio a la posproducción de Sumas y Restas, su nueva película, para acercarse a las aulas. El graduado regresa a la Universidad.

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