LAS PUNTADAS DE ORO DE CORTÁZAR

LAS PUNTADAS DE ORO DE CORTÁZAR

Pilar Castaño arrinconó a Esteban Cortázar y lo convenció de venir por primera vez a Colombia en plan de trabajo. Le dijo que era el momento para que el llamado Pequeño Genio de la Moda se atreviera a volver a su ciudad, Bogotá, por la puerta grande.

17 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Pilar Castaño arrinconó a Esteban Cortázar y lo convenció de venir por primera vez a Colombia en plan de trabajo. Le dijo que era el momento para que el llamado Pequeño Genio de la Moda se atreviera a volver a su ciudad, Bogotá, por la puerta grande.

No tuvo que hablarle mucho, el asunto era sobre todo de coordinar su agenda y de programar todo, algo en lo que Castaño es maga. Y el 21 llegará a Cartagena, donde vive buena parte de su familia, el 24 por la noche arribará a Bogotá, el 25 preparará todo para el desfile y el miércoles 26, en el Metropolitan Club, mostrará a sus compatriotas por qué han caído rendidas ante sus diseños figuras de la talla de Beyonce Knowles, Kim Cattrall, Madonna y Lenny Kravitz, y por qué modelos como Naomi Campbell, Carmen Kaas, Alek Wek y Cindy Crawford no han dudado en convertirse en sus maniquíes.

No lo estamos inflando. Esteban es el único colombiano que ha empezado a temprana edad, a los 14, como hicieron Valenciaga, Dior y Saint Laurent, entre otros. En Colombia, donde la mayoría de los diseñadores son empíricos, ninguno ha dado pasos tan importantes desde tan joven .

La vena artística.

Hijo de la cantante Dominique Vaughan y del pintor Valentino Cortázar, a los 11 años se radicó en South Beach, el turístico sector de Miami, en la casa de su padre, que quedaba justo encima del News Café, lugar de encuentro de celebridades como Versace, Claudia Schiffer y todos esos que dejaban alelado al muchacho. Cortázar, que desde los 5 años había estudiado en el taller artístico de Misi Murillo, en Bogotá, siempre soñó con ser bailarín y actor: Víctor muerto de la risa, se divierte imitando a Bush, a Schiffer, a Madonna... .

En Miami, a los 13, trabajaba decorando vitrinas por cinco dólares diarios. En esas andaba cuando conoció al diseñador gringo Todd Oldham, que descubrió su talento y se convirtió en su padrino. Y confiaba tanto en él que se lo llevó de fisgón y ayudante en la presentación de su colección a Nueva York. Al regreso, su mamá le regaló una máquina de coser y él presentó sus primeros nueve vestidos en un show de talento de su colegio. Luego se matriculó en el Design and Architecture Senior High. Ahí empezó su carrera.

Con su carisma encantó a Crawford y ella, que ya estaba retirada de las pasarelas, fue la que pidió que la incluyera algún día en su desfile. A los 17 años, sin perder su desparpajo, se convirtió en el más joven diseñador en participar en el Fashion Week de Nueva York.

Es un colorista excelente -analiza Castaño-, es un diseñador depurado en los terminados y que se arriesga con materiales imposibles como el charmeuse y la seda francesa . Y ahí está el encanto, en esa frescura que se le pegó de La Florida, la misma que mete sin reatos en las sobrias pasarelas. Vive en un mundo lleno de graffittis, de moda reciclada y desenfadada y eso es lo que transmite .

El desfile del 26, llamado Moda con un Propósito, se hará a favor de la Fundación Hogar Nueva Granada, que atiende a niños marginados de las invasiones de las colinas nororientales de la Capital. Las boletas se consiguen en el 3460290.

FOTO.

Esteban Cortázar

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