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EL REFUGIO DE CARABALLO

EL REFUGIO DE CARABALLO

Los vecinos de la vereda Canelón de Cajicá nunca supieron que muy cerca de ellos vivía uno de los hombres más buscados de Colombia. El mismo cabecilla de la disidencia del EPL, Francisco Caraballo, que permanece ahora en las instalaciones de la Escuela de Artilleria y por el que el Gobierno ofrecía una recompensa de100 millones de pesos.- En septiembre de 1993 los propietarios de la quinta El Recuerdo decidieron arrendar la casa y parte del lote que la rodea. Necesitaban dinero adicional y por eso le pidieron al administrador que desocupara la vivienda.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de junio 1994 , 12:00 a. m.

Por esos días, un hombre blanco, rubio, de unos 50 años tomó en arrendamiento la villa. Según algunas personas, ofreció pagar cerca de 300.000 pesos mensuales. El arrendatario, que no era otro que Carlos Humberto Rojas Sánchez, alias Genaro , el guardaespaldas de mayor confianza de Francisco Caraballo, dijo inicialmente que alquilaba la casa por dos meses. Sin embargo, posteriormente, informó que permanecería con ella un tiempo más.

El Recuerdo es una casa sencilla, ubicada entre las poblaciones de Chía y Cajicá. La casa se encuentra a 800 metros aproximadamente de la carretera principal. Para ingresar allí es necesario virar hacia la izquierda y recorrer una calle sin pavimentar.

La finca completa tiene aproximadamente unos mil metros cuadrados, pero Caraballo y su familia sólo ocupaban la mitad. La otra parte, los propietarios la reservaron para mantener 10 perros siberianos, 3 pequineses, una huerta con árboles frutales y un depósito para guardar algunos implementos de la casa.

Los testigos señalan que pocos días después de firmar el contrato de arrendamiento, llegaron a la vivienda varias personas en dos vehículos: uno era una camioneta color crema, donde trajeron el poco trasteo que tenían, ya que la casa la habían arrendado totalmente amoblada. El otro era un carro Mazda 323 de color verde claro.

Los vecinos aseguran que durante los nueve meses que permaneció la familia de Caraballo en el lugar, no vieron nunca al jefe del Ejército Popular de Liberación (EPL). Sólo veíamos a doña Helena (la esposa de Caraballo), a un joven de 16 años y a dos muchachas. Cada 8 o 15 días venía a visitarlas el hombre mono que arrendó la casa. Incluso pensamos que él era el esposo de doña Helena , dijeron los testigos a EL TIEMPO.

La vivienda es sencilla, pero con todas las comodidades. Tiene 3 alcobas, 2 baños, sala comedor, cocina y en la parte posterior un patio cubierto con tejas plásticas.

La familia del comandante del EPL no había levantado sospecha alguna entre los vecinos. A doña Helena, a las dos jóvenes y al muchacho solíamos verlos en el jardín tendiendo la ropa. Parecía que se turnaban en esa labor. Incluso nos dábamos cuenta de que a veces el joven lavaba personalmente la ropa, puesto que se colocaba guantes y un plástico encima.

A doña Helena le gustaba sembrar hortalizas en una pequeña huerta que había formado. También cuidaba de las gallinas y recogía los huevos que estas ponían .

Sin embargo, ninguno de los habitantes de la vereda Canelón afirma haber sido invitado a seguir alguna vez al interior de la casa.

Nosotros sólo podemos hablar de lo que veíamos que hacían por fuera , señalan.

El hijo de Caraballo de 16 años estudia en un colegio en Bogotá. Su madre Beatriz Helena Muñoz, diariamente a las 7:30 de la mañana lo llevaba al centro educativo donde cursa décimo grado. Por la tarde, hacia las 3:30, dicen los testigos, lo recogía y lo llevaba a la casa. Ella manejaba el carro Mazda 323 de color verde.

Sin embargo, hace casi dos meses, al parecer le estrellaron el vehículo. En esa época, el hijo de Caraballo debió irse al colegio en flota.

No era raro ver a alguno de la familia coger un bus en la carretera , dijeron los vecinos.

Los vecinos solían ver al hijo de Caraballo en el jardín jugando fútbol, como cualquier joven de su edad. Y la esposa de Caraballo hacía el mercado común y corriente en Centro Chía y en la plaza de mercado de ese municipio. Algunas veces también, compraba cigarrillos y otros artículos en las tiendas cercanas a la vivienda donde residían.

Los testigos señalaron que sólo una vez vieron en la casa a alguien diferente del hombre rubio, que las visitaba cada semana. Sólo una vez, como en diciembre, nos dimos cuenta que estaban en un asado , manifestaron.

Según revelaron algunas personas, la familia de Francisco Caraballo salió de vacaciones en Semana Santa. Sin embargo, se desconoce el lugar donde estuvieron descansando.

Como muchos hogares colombianos, la esposa, el hijo y las dos jóvenes que vivían con ellos, tienen mascotas en su casa.

Una de ellas es una ardillita, que compraron hace dos años en Fusagasugá. El animal permanece en el interior de una jaula en el estadero de la parte posterior de la vivienda.

Las otras mascotas son una perrita cooker spanish, de nombre Kayra y un perro gosque de color negro, enrazado con pequinés, al que llaman Groopy .

Todos son muy consentidos. Decían que eran los bebés. Les colocaban pijamas, pantaloncillos y moñitos , relatan los testigos.

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