LA HISTORIA SE REPITE

LA HISTORIA SE REPITE

El mundo horrorizado es testigo del maltrato vergonzoso que ciertos militares norteamericanos le propiciaban a un número indeterminado de prisioneros iraquíes en las prisión de Abu Ghraib.

12 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El mundo horrorizado es testigo del maltrato vergonzoso que ciertos militares norteamericanos le propiciaban a un número indeterminado de prisioneros iraquíes en las prisión de Abu Ghraib.

Desde aquella foto de la niña incinerada coni napalmi durante la guerra de Viet Nam, pocas veces se ha visto tanta animosidad en contra de los norteamericanos.

El mundo atónito sigue sin entender la falta de reacción contundente por parte del pueblo, las ONGy del Congreso norteamericano que parecen impávidos ante los desmanes de su país en el exterior. Se imagina el lector las consecuencias para Colombia si estos abusos hubieran sido cometidos por nuestras Fuerzas Armadas? Como mínimo, la suspensión inmediata de toda ayuda sería la primera reacción. Después vendría la solicitud de baja y muerte civil de todo el estamento civil y militar. No podemos olvidar que el Congreso de Estados Unidos se ha querido eregir en el Juez Supremo en el campo universal de los derechos humanos. Hoy en día están abiertamente en un proceso de cacería de brujas a todo aquel colombiano que hubiera comprado dólares negros. Que tan fácil es ver la paja en el ojo ajeno y tan difícil ver la viga en el propio.

Otra de las reacciones más inexplicables para el espectador extranjero fueron las declaraciones de la familia del la soldado Lynndie England, quién argumentaba que ella sólo estaba cumpliendo ordenes superiores. Tan nimia y miserable excusa no es aceptable. Desde los Juicios de Nurenberg, la jurisprudencia no ha aceptado que la responsabilidad de los crímenes individuales se trate de escabullir con el ardid de las ordenes superiores, como trataron de hacerlo los criminales nazis.

Pero en el caso de maltrato y humillación por parte de las tropas norteamericanas a los prisioneros extranjeros, la historia se repite. Edmund Morris, en su estupendo biografía de Teodoro Roosevelt,Rex(Editorial Modern Library, 2002, p. 97-107) explica como las tropas de ocupación norteamericanas cometieron todo tipo de abusos y tropelías en contra de los prisioneros durante la invasión norteamericana a las Filipinas a principios del siglo pasado. El tratar de ocultar estos crímenes por poco le cuestan su puesto al Secretario de Guerra, Elihu Root, y el prestigio del mismo Roosvelt se vio seriamente erosionado. Quién no aprende de la historia esta condenado a repetirla, sentenció hace muchos años el filósofo hispanoamericano, George Santiyana.

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