NI PROPAGANDA NI ENGAÑO

NI PROPAGANDA NI ENGAÑO

He leído con atención el artículo publicado anteayer en EL TIEMPO por la señora Isabel Hilton. Es la misma autora de otro artículo publicado en The Guardian, de Londres, la semana pasada, acerca de la visita del presidente Uribe a Europa, bajo el título Un presidente que quiere licencia para matar .

20 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

He leído con atención el artículo publicado anteayer en EL TIEMPO por la señora Isabel Hilton. Es la misma autora de otro artículo publicado en The Guardian, de Londres, la semana pasada, acerca de la visita del presidente Uribe a Europa, bajo el título Un presidente que quiere licencia para matar .

Estos escritos de la señora Hilton contienen muchas imprecisiones y falacias. Son paradigmáticos del funcionamiento y la dirección de algunas campañas de desinformación que individuos y organizaciones de diferentes países adelantan contra nuestro Gobierno.

Vamos al análisis. En su artículo para EL TIEMPO, la autora afirma sin ninguna fuente o forma de sustentación: El Mandatario (Uribe) les está ofreciendo (a los paramilitares) un cheque en blanco por sus crímenes del pasado y del futuro .

Dadas las complejas y dramáticas situaciones que involucra, todo proceso de negociación con grupos armados ilegales es motivo de agudas controversias. Recibimos y atendemos con respeto y ánimo constructivo los debates, así como las críticas de que es objeto la iniciativa. Pero debemos destacar, por encima de todas las polémicas, que la principal diferencia del actual proceso con los anteriores que se llevaron a cabo en la Colombia contemporánea es que, mientras aquellos se realizaron con impunidad total, este tiene como elementos básicos la búsqueda de justicia, verdad y reparación.

Para dar fuerza legal a la negociación sometimos a consideración del Congreso una ley de alternatividad penal que está siendo estudiada y debatida democráticamente, algo que a la señora Hilton - en una actitud típica de ese neocolonialismo ideológico que impera en sectores europeos muy bien representados por ella- parece no importarle. Y nuestra decisión inequívoca es fundamentar sobre consensos la decisión final que se adopte sobre esta materia y alcanzar un equilibrio entre la paz y la justicia.

Sin derecho ni motivo, la señora Hilton califica, en el artículo de The Guardian, de régimen sangriento al gobierno del presidente Uribe, en el cual, tan solo en el año 2003 y, como consecuencia de la política de seguridad democrática, se redujo en 5.800 el número de homicidios. Y afirma en el de EL TIEMPO que el parlamentario europeo Richard Howitt se mostró perturbado por la detención de 16.000 personas, que en su mayoría son activistas cívicos o sindicalistas .~Es una gravísima y falsa acusación que, precisamente por carecer de asidero en la realidad, ni la señora Hilton ni nadie está en condiciones de probar ni documentar.

Sorprende e indigna el manejo frívolo, malintencionado, acomodaticio o irresponsable que se les da a las estadísticas. Desafortunadamente, en casos como el que nos ocupa, se está haciendo frecuente la aparición de informes periodísticos y reportes de ONG que contienen cifras inventadas o deformadas que son publicadas con gran ligereza. O, simplemente, lo que es igual de grave, el desconocimiento de los resultados que existen en materia de gran interés para la señora Hilton o del señor Howitt, como la reducción en 57 por ciento del asesinato de sindicalistas el año pasado, el de profesores en 48 por ciento, y el desplazamiento en 50 por ciento, para mencionar tan solo grupos de población especialmente vulnerables.

Estamos abiertos al debate acerca de las decisiones del Gobierno. Pero en un diálogo honesto, libre de manipulaciones y de sectarismos. La experiencia de países como España, Italia y Gran Bretaña, que han padecido el terrorismo, certifica que se necesitan normas especiales para gobernar a Colombia, que es el país del mundo más afectado y victimizado por esa amenaza. Por eso invitamos a la señora Hilton, al señor Howitt y a todos los individuos y organizaciones interesados en estos temas, a comparar el rigor y la drasticidad de nuestro Estatuto Antiterrorista con los que aplican los mencionados países. Y a no olvidar que Montesquieu también se conoce en estas latitudes, por lo cual, todas nuestras normas están sujetas al debate, análisis y control de los poderes legislativo y judicial.

Finalmente, la señora Hilton afirma que el Gobierno ha incumplido y adoptado medidas legislativas que van en contravía de varias recomendaciones de Naciones Unidas. Ella habla con ligereza de un Gobierno que convino desde el inicio y por su propia iniciativa extender durante cuatro años la presencia de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas en nuestro país. Y de un Gobierno que está abierto al escrutinio permanente de la comunidad internacional. Hemos acogido con respeto las recomendaciones del Alto Comisionado respecto de las cuales tenemos importantes avances y logros, que de seguro ella no conoce. Y aquellas que no hemos considerado atendibles las hemos discutido con franqueza en los escenarios adecuados.

Seguridad para todos en estricto respeto por los Derechos Humanos es una gran responsabilidad que tenemos con nuestro pueblo, acerca de la cual no queremos ni necesitamos propaganda, ni elogios. Pero en razón de la cual, por la gravedad y trascendencia de lo que involucra - el presente y el futuro de una nación- , tampoco podemos aceptar calumnias, engaños ni desinformación.

* Vicepresidente de Colombia

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